Entrevista

Una actriz francesa que vive en José Ignacio y esta tarde presenta una gran película

El Instituto Italiano de Cultura proyecta esta tarde, a las 19.00 y con entrada gratuita, El Jardín de los Finzi Contini, que contará con la presencia de la protagonista, la premiada actriz francesa Dominique Sanda.

Esta proyección contará con la presencia de Dominique Sanda, protagonista de la película. Foto: Captura
Esta proyección contará con la presencia de Dominique Sanda, protagonista de la película. Foto: Captura

Esta tarde, a las 19.00, en el Instituto Italiano de Cultura (Paraguay 1173) se proyectará la película Il Giardino del Finzi Contini (Vittorio De Sica, 1970) que contará con la presencia de la protagonista de esa historia de amor, la actriz francesa Dominique Sanda.

—¿Qué recuerdos tiene de la filmación de esa película?

—Era en 1970 y tenía 19 años. Volví con placer a Roma en donde había filmado el año anterior El conformista, adaptado brillantemente por (Bernardo) Bertolucci del magnífico libro de Alberto Moravia. En tiempo de la preparación, tomábamos clases de tenis, hacíamos pruebas de maquillaje, peinado y vestuario.

—¿Cómo llega a protagonizarla?

—Había sido elegida por Vittorio De Sica que había movido cielo y tierra para encontrar su actriz que iba a personificar a Micol Finzi Contini. Era la primavera romana, la Plaza de España estaba florecida de Azaleas rojas. El rodaje empezó. Me sentía en armonía con los seres elegidos para interpretar la familia Finzi Contini, la figura de mi padre, de mi madre, de mi abuela, ninguno de ellos eran actores profesionales. Me sentía orgullosa de tener a Helmut Berger como hermano, un actor que había admirado en el film de Luchino Visconti La caída de los dioses.

—¿Cómo era De Sica como director?

—Era un hombre sutil y profundamente humano.

—¿Y su personaje?

—Era rico en matices, lúcido, intuitivo en un circulo de personas que no veían la realidad. Amaba los lugares de la filmación, recuerdo cada uno de ellos, los varios parques que forman el jardín en su totalidad, la inmensa casa situada en los alrededores de la ciudad de Monza, en el medio de un jardín espectacular donde ese grupo de jóvenes iban en bicicleta para juntarse en el campo de tenis (recuerdo que de ahí Vittorio podía ir de noche hasta Venecia para jugar al casino. Era jugador! Y volvía al alba para estar en el set pronto a las 9 de la mañana). Era el verano, la juventud, la liviandad, después venía el otoño, la muerte de mi hermano, el invierno, el drama, el pacto de Hitler con Mussolini, la deportación, la muerte.

Dominique Sanda en El jardín de los Finzi Contini
Tráiler de la película "El Jardín de los Finzi Contini"

—¿Regresó a la ciudad de Ferrara, donde se filmó?

—Muchos años después casualmente volví para los ensayos de Dama del mar, la magnífica obra de Ibsen, en el Teatro Comunale. Volver a andar a bicicleta, a ver los muros ancestrales, los árboles inmensos, toda una atmósfera envolvente y mágica”.

—¿Qué le atrajo del personaje?

—Quería su sinceridad con Giorgio a quien supo inculcar sus propios sentimientos. El único punto donde no me sentí cómoda es la escena de amor con Malnate (Fabio Testi) el amigo de Giorgio, cuando Micol consciente de la presencia de su enamorado Giorgio atrás de la ventana, prende la lámpara para quitarle cualquier duda. Esa escena cinematográfica va al opuesto del espíritu de la novela de Bassani. Hasta el día de hoy siento esa nostalgia.

—¿Hace cuántos años vive en Uruguay?

—Vine por primera vez en 2001, invitada por Carlos Morelli en su Festival Un Cine de Punta. Y la primera vez que fui a Argentina en 1988 para filmar una película de Edgardo Cozarinsky basada en un cuento de Borges "Guerreros y Cautivas", tuve el inmenso placer de conocer a China Zorilla, vuestra gran intérprete, quien me hablaba en perfecto francés de su amado país, de su abuelo Juan Zorilla de San Martin, el escritor; me regalo Tabaré. Me habló también de su padre, el escultor José Luis, del taller que un día podría ir a visitar. Ella sembró en mí el deseo de conocer a vuestro país. Pasaron 17 años y todavía estoy acá.

—En su carrera ha trabajado con importantes directores como Bernardo Bertolucci, Maximilian Schell o Vittorio De Sica. ¿Cómo es filmar con esos nombres tan importantes?

— Considero mi vida como actriz sumamente interesante. Me permitió ser un transmisor de emociones. Trabajar con grandes directores es un privilegio porque tienen fuertes personalidades artísticas, así mismo trabajar con grandes actores es muy estimulante, poder admirar un ser por su capacidad de comunicar, de mostrar un camino diferente es enriquecedor.

—Su última película es de 2014, ¿no extraña la actuación?

—Mi última película de 2014. En realidad fueron dos: una de Nicole Garcia y la otra de Bertrand Bonello. No, no cerré la posibilidad de trabajar otras veces. De hecho tengo en el presente un proyecto en el teatro opera en Francia y otro de una película con un director talentoso, siciliano, que ha escrito un guion muy original que da ganas de interpretar.

—¿Qué tiene que tener una película para que le atraiga trabajar?

—Un tema que me atrae por su mirada al mundo, su fantasía, su originalidad, puede ser dramático o con humor. Me encanta el buen sentido del humor.

—Si bien pasaron varios años, ganó el Premio a la mejor actriz en el Festival de Cine de Cannes en 1976, ¿dónde tiene ese premio?

— Ese premio está enmarcado, guardado, pero todavía no está colgado.

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