PREMIOS PLATINO 2016

La gran gala del cine de Iberoamérica

Todo pronto para la entrega de las estatuillas, con estrellas y glamour.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Ricardo Darín se encuentra con el español Imanol Arias. Foto: Ricardo Figueredo.

Los pasillos del Conrad se parecen a un set de cine. Desde el viernes, el hotel se convirtió en la sede de los Premios Platino y por allí deambulan decenas de organizadores, periodistas y estrellas del espectáculo. La acción también tuvo lugar en el Mantra, donde Ricardo Darín conquistó una vez más a la prensa durante una conferencia en la que fue presentado como el "rostro del cine iberoamericano". El actor argentino nominado por su trabajo en Truman, recibirá el Platino de Honor, un galardón que en la edición anterior consiguió Antonio Banderas y antes Sonia Braga.

Esta es la tercera vez que EGEDA y Fipca —dos instituciones que reúnen a productores audiovisuales de 23 países— celebran la entrega de los Platino. La gala de esta noche está precedida por varios meses de intensas actividades, porque además de ser una premiación los Platino se convirtieron en un punto de encuentro entre celebridades, cineastas, autoridades y medios. Es que aspiran a ser grandes, y para eso se están sumando cada vez más miembros al jurado con el fin de conformar una academia de las artes con unos 2.000 votantes, como la que tienen los Oscar.

El proceso de selección comenzó en abril, cuando el jurado eligió lo más destacado entre los 826 estrenos del 2015. En esa preselección la cinematografía uruguaya todavía tenía experanzas: Una noche sin luna, El apóstata, El 5 de Talleres y el documental Tus padres volverán tenían el visto bueno. Pero en mayo se anunciaron en Buenos Aires los nominados y el país anfitrión quedó fuera de competencia.

Sin embargo se festejó igual, y mucho. Es que la gala trajo 500 invitados a Punta del Este y será televisada para 60 países, es decir que podrán verla unos 600 millones de espectadores. Será también el lanzamiento del Centro de Convenciones, un desafío empresarial que busca posicionar al balneario más popular del Río de la Plata como un espacio de encuentro de negocios.

Ayer, luego de la conferencia, se entregaron los Premios del Público. Quedaron en manos de Ricardo Darín (Mejor Actor), Penélope Cruz (Mejor Actriz por Ma ma) e Ixcanul (Mejor Película), un reconocimiento que emocionó a la prensa tanto como al actor, que subió al escenario para felicitar al director guatemalteco Jayro Bustamente y a su elenco. Unos minutos después, una treintena de celebridades fueron entrevistadas por los 300 periodistas presentes. Entre los más solicitados estuvieron los españoles Hugo Silva, Inma Cuesta, Eduardo Noriega, Santiago Segura y Javier Cámara, que fue especialmente amable y provocó largas carcajadas con sus anécdotas.

También causó sensación Ciro Guerra, el director del film colombiano nominado al Oscar El abrazo de la serpiente, y Jayro Bustamante, autor de Ixcanul. Ambos realizadores rodaron en la naturaleza y con actores amateurs pertenecientes a comunidades indígenas. El éxito de sus obras los llevó a recorrer el mundo y a proyectar una carrera internacional. Guerra, por ejemplo, tiene entre manos tres proyectos a desarrollar en Hollywood.

Por la noche se celebró un cóctel con todos los invitados, durante el cual el uso de cámaras estaba prohibido (aunque siempre hay algún osado que saca el celular para tener su foto con un famoso).

Marca latina.

Los Platino fueron apodados "los Oscar latinos", un sobrenombre que no le cae nada bien a sus organizadores, por la comparación. Es que este evento pretende generar una revalorización de la producción iberoamericana. ¿Cómo? Priorizando un "star system" que hable español o portugués, y dándole protagonismo a esas películas que suelen conseguir algún espacio en las salas a los codazos y que no suelen estrenarse dentro del continente. O sea, que no viajan. El objetivo es lograr que la fama de las películas repercuta en la taquilla y que de esta forma la mayoría de los films nominados no tengan nada que envidiarle a lo "rápidos y furiosos". Por eso Darín dijo que "estos premios son un abrazo a esas historias que nos ayudan a caminar".

Analizar las nominaciones es como acceder a una fotografía del panorama cinematográfico iberoamercano. Es así que se advierte el desarrollo de la animación en México, que cuenta con tres títulos en competencia: Atrapa la bandera, El americano y Un gallo con muchos huevos. En cuanto a los vínculos entre productores, se constata que España volvió a ser uno de los principales aliados para las coproducciones regionales. El lazo se había cortado a causa de la crisis. También tienen un rol cada vez más protagónico Colombia y México, debido a los incentivos que instalaron sus gobiernos para fomentar el desarrollo de la industria.

Este año, es probable que Chile sea el territorio con obras de mejor calidad. Vale recordar que la primera gala fue copada por Gloria, el film de Sebastián Lelio. Ahora la posta la tomó Pablo Larraín con la premiadísima El club (otro director que compitió en los Oscar, en ese caso con No). Larraín es además uno de los personajes centrales de Chilewood: un sistema de negocios que coproduce con Hollywood. El bienestar del cine chileno también se hace ver en la categoría documental, donde cuenta con tres títulos, todos ellos obtuvieron premios mayores en los más importantes festivales: Allende, mi abuelo Allende (Marcia Tambutti), La Once (Maite Alberdi) y El botón de nácar (Patricio Guzmán).

Una grata sorpresa es ver a países con cinematografías escuálidas entre las principales nominaciones. Es el caso de Guatemala, que ni siquiera cuenta con una Ley de Cine. Bustamente dijo que solo el 10% de la población accede a una sala. Sin embargo aseguró que el impacto mundial de Ixcanul sacudió a las autoridades y que se está avanzando a pasos agigantados para desarrollar el sector. Algo similar sucede con Perú, que ha tenido picos de popularidad con obras como La teta asustada (Claudia Llosa) o Las malas intenciones (Rosario García-Montero), pero que no logró mantener una continuidad productiva. En ese sentido, el thriller político y policial Magallanes (Salvador del Solar) podría ser un punto de inflexión.

Buen gusto.

Aunque en las ediciones anteriores los Platino demostraron tener buen criterio de selección, este año se concretó un listado de estupendo nivel. Por eso, lo que suceda esta noche será una sorpresa, ya que no hay claros favoritos. Hay que tener en cuenta que los principales films en competencia (El club, El clan, El abrazo de la serpiente, Ixcanul y Truman) cuentan con un respaldo de galardones previos. Lo mismo sucede en los rubros interpretativos: todos los actores realizaron un excelente labor.

Apostando a quiénes serán los ganadores, es posible que Inma Cuesta consiga el premio por su desempeño en La novia, adaptación cinematográfica del clásico lorquiano Bodas de sangre que casi le da el Goya. Compite con dos compatriotas, Penélope Cruz (Ma ma) y Elena Anaya (La memoria del agua) y con Dolores Fonzi (por su labor en Paulina) y Antonia Zegers (El club).

En el rubro masculino, el Platino parece estar destinado a Ricardo Darín. Pero también podría merecerlo cualquiera de sus compañeros de terna: Alfredo Castro (El club), Damián Alcázar (Magallanes), Guillermo Francella (El clan) y Javier Cámara (Truman).

Siguiendo la lógica de lo sucedido en la primera edición, que también contaba con varios títulos fuertes, es de esperar que el resto de los premios no se concentren en una misma película. Si arriesgamos, la Mejor Película podría ser Ixcanul, mientras que Ciro Guerra podría alzarse como el Mejor Director por El abrazo de la serpiente, y El club quedarse con el premio al Mejor Guión. Es que se escribió a seis manos entre Larraín, Daniel Villalobos y Guillermo Calderón, una especie de Roberto Suárez del teatro chileno.

Habrá que esperar hasta las 22:00, cuando Santiago Segura y Natalia Oreiro den inicio a esta fiesta, que pretende vestir al cine iberoamericano de color plateado, un poco más cerca de sus raíces y un poco más lejos de brillo dorado importado de Hollywood.

Figuras presentes y también ausentes.

El conductor y periodista Christian Font y la comediante Manuela da Silveira serán los encargados de realizar la previa en la transmisión de los Premios Platino. Y los conductores encargados de la ceremonia serán Natalia Oreiro y el español Santiago Segura, un papel que puede resultarle extraño a sus muchos seguidores, acostumbrados como están a la irreverencia de Segura. Varias personalidades del cine iberoamericano entregarán un premio y también lo harán figuras destacadas ajenas a la industria, como Rigoberta Menchú. Aunque es una de las favoritas, la actriz Penélope Cruz no estará presente, ni Elena Anaya. También se lamenta la ausencia de Pablo Larraín.

Canciones para una fiesta de cine.

La música, y no solo el cine, también será protagonista de esta edición de los Platino, los primeros en celebrarse en Uruguay. Hay varios rumores al respecto, uno de los más firmes es que Natalia Oreiro cerrará la gala cantando en portugués. Si llega a cantar, ¿elegirá interpretar el hit de Gilda "No me arrepiento de este amor?". Porque, como se sabe, se viene la biopic de la malograda cantante de música tropical argentina, con la Oreiro en el papel protagónico. También se dice que Paulina Rubio dará un show. Lo que está confirmado es la actuación de Ruben Rada.

CANDIDATAS Y CHANCES - ALGUNOS TÍTULOS.

Un repaso por algunas de las películas más destacadas de esta edición de los Premios Platino en Punta del Este.

El abrazo de la serpiente - Ciro Guerra.

Nominada al Oscar como mejor película de habla no inglesa, narra la búsqueda de una planta sagrada, la yakruna. Inspirada en los diarios de viaje de dos viajantes y científicos europeos en el Amazonas, es una inyección de energía al cine latino.

Truman - Cesc Gay.

Ricardo Darín y Javier Cámara comparten protagonismo en esta historia -coproducción entre España y Argentina- sobre dos amigos que se reencuentran luego de no verse en mucho tiempo. Un perro dará pie para historias emotivas.

Ixcanul - Jayro Bustamante.

Una sorpresa guatemalteca. Aunque ese país no cuente con una tradición cinematógrafia, esta película consigue ubicar en el mapa a esa nación, con la historia de una mujer que enfrenta el dilema de un matrimonio al que la han comprometido sin consultarla.

El club - Pablo Larraín.

Una mirada a los múltiples escándalos que salpicaron a la Iglesia Católica en los útimos años. Cuatro sacerdotes conviven en una apartada localidad donde han sido enviados por las autoridades eclesiásticas para alejarlos de medios y curiosos. Una mujer los cuida.

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