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Gonzalo Cammarota, un conocido de los medios que habla de sus nuevos desafíos

Hoy se estrena el cortometraje Hay algo que no estás viendo, solo por NSNOw de Nuevo Siglo

"Hay algo que no estás viendo", corto de NSNOW
GOnzalo Cammarota protagoniza el corto "Hay algo que no estás viendo", que se estrena hoy en NSNOw. Foto: Difusión

—¿Cómo te sumás a un proyecto como el corto Hay algo que no estás viendo, que se estrena hoy por NSNow de Nuevo Siglo?

—Me llama la agencia Publicis, me dicen que tienen una propuesta y lo último que me esperaba era para hacer algo así, lo que fue una grata sorpresa. Enseguida tuvimos una reunión donde me contaron lo que querían hacer y me pareció una idea buenísima. Que estuviera Oriental Films era para mí una garantía de que iba a ser un buen producto.

—Vos que ya lo viste, ¿qué te pareció?

—Superó ampliamente mis expectativas, porque la producción que tiene el corto es de una calidad cinematográfica. Ya en el avance se nota que hay imágenes, planos y tomas que están buenas. En Uruguay no es que sobren recursos para filmar ficción de esta manera, y está muy lindo.

"Hay algo que no estás viendo", corto de NSNOW
"Hay algo que no estás viendo", corto de NSNOW

—Para vos, hacer cine es una de las pocas cosas que te faltaba hacer.

—Bueno, más o menos, porque hace muchos años participé en la película La cáscara de Carlos Ameglio, donde hacía de muerto, entonces mi rol era bastante diferente a este porque estuve ocho horas metido en un cajón y después tenía alguna toma de cuando estaba vivo. Fue una experiencia totalmente diferente, porque el peso es mucho mayor acá. Es una responsabilidad más grande porque sos el protagonista de la historia en este corto. Es un lugar superdelicado porque sos el último eslabón de una cadena en la que hay decenas y decenas de personas laburando y si no hacés bien el trabajo, naufraga todo lo que hace el resto. Entonces era una responsabilidad grande que disfruté de hacer y muy distinto a lo que había hecho antes.

—Es algo distinto para vos, que hace años conducís Justicia Infinita.

—Es nada que ver, obvio. De alguna manera he hecho actuación de personajes radiales y alguna vez haciendo un sketch en televisión o parado arriba de un escenario, pero es muy distinto a esto, es otra actuación la del cine. Porque de golpe tenés que entrar con una actitud determinada, ya sea amargado o riéndome, es una experiencia muy diferente, y distinto a hacer de muerto donde era más limitado lo que tenía que hacer. Esto exige hacer cosas distintas.

—Siempre sos de hacer cosas distintas.

—Me gustan los desafíos, capaz por ser medio inconsciente, también porque te van sacando de la rutina y generando exigencias nuevas y te van formando un poco. Está bueno, porque hacer siempre lo mismo te va cansando. Entonces nutrirse de nuevas experiencias, a mí me alimenta muchísimo.

—Sos escritor y da la sensación que siempre estás buscando qué más hacer.

—Las novelas fueron como una inquietud que surgió de escribir radio series para la radio, y de ser un lector. Las novelas fueron uno de los desafíos más importantes a los que me sometí por las características de trabajo que tiene una novela: trabajar con mucha constancia en una misma cosa, lo que no es mi fuerte. Soy de trabajos en corta distancia, donde rápidamente ves el resultado del trabajo.

—No estás para la maratón.

—Claro, porque un guion de radio si te sentás lo laburás. Estaba acostumbrado a eso, escribir un guion de cinco o seis páginas en cuatro horas. Pero la novela tiene otras características, escribís si querés, nadie te corre y no tenés ese deadline ahí. Entonces la forma de trabajar es totalmente distinta. Estuve cinco o seis años para publicar mi primera novela, desde que me propuse hacerla. Fue un tiempo largo y un desafío que pude cumplir por triplicado, ahora no encuentro el tiempo para reengancharme y escribir.

—Empezaste con una generación de figuras que fueron surgiendo en la radio, ¿cómo ves en retrospectiva esos inicios?

—Creo que por momentos siento muchas veces que como que fuimos la última generación en los medios tradicionales. Si bien han ido apareciendo figuras nuevas, parece que no ha aparecido una camada de comunicadores en medios tradicionales. La nueva camada aparece en otros lados como redes sociales más que nada y tengo mis dudas si le interesa llegar a los medios tradicionales. Por ejemplo entrevisté a una muchacha colombiana que tiene más de cuatro millones en su canal de YouTube. Entonces, si bien la escala colombiana es distinta a la de nuestro país, llega un momento que decís: ¿para qué les puede llegar a interesar estar en un medio tradicional? Tienen su propio canal, manejan proyectos comerciales exitosos muchos de ellos, ellos tienen su propia política de contenidos, es muy distinto a lo que le pasó a mi generación con Carlos Tanco, Salvador Banchero, y la camada de Cerrá y vamos que se puede emparentar con nosotros. Saltó un montón de gente en un momento fermental donde los medios tuvieron la apertura a personas jóvenes, andábamos en los veinte poco, y creo que fue un momento muy bueno. Disfruté mucho de esos inicios y de la camaradería que tenemos entre todos.

—Ya son 17 los años de Justicia Infinita, ¿cómo se mantiene un programa así por tanto tiempo?

—Cambiando, para mí se sostiene cambiando. En nuestro caso hemos ido modificando, más allá de la integración, también se han ido cambiando los intereses y las temáticas. Calculá que empecé con esto cuando tenía 25 años. Si me gustaran las mismas cosas, fuera el mismo que hace 17 años atrás, me sentiría muy mal.

—¿Y cuál es el secreto?

—Creo que está en mantener el espíritu curioso, tratar de comunicar cosas que le interesan a la gente que está del otro lado y hacer un programa divertido. El entretenimiento es algo que no me asusta, trato que la gente se divierta. Si después el oyente se emociona o reflexiona a partir de algo que sucede en el programa, es un plus. La herramienta es uno mismo y a medida que uno va creciendo, me parece que hay que transmitirlo a los demás. Y en Justicia es eso, somos un grupo humano que nos llevamos muy bien, que nos tenemos un gran afecto y tratamos de divertirnos nosotros. En las reuniones nuestro faro es ese, porque si a nosotros no nos entretiene, para afuera es el apocalipsis.

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