Informe

¿Cómo está siendo golpeado Hollywood por la pandemia de coronavirus?

Con pérdidas estimadas en 20.000 millones de dólares, la industria del cine busca una salida de una crisis: el streaming parecería ser uno de los caminos

Hollywood
Hay unos 70.000 cines cerrados en China y Estados Unidos

Pérdidas estimadas en 20.000 millones de dólares (algo así como un tercio del PBI uruguayo); 120.000 empleos que desaparecen; 70.000 cines cerrados solo en China y Estados Unidos; decenas de películas que ya se sabe no van a recuperar la inversión y el calendario de estrenos y rodajes trastocados hasta nuevo aviso: el coronavirus puso a Hollywood, como a tantas otras industrias, frente a la mayor catástrofe de su historia.

Para un negocio que aún sigue dependiendo de las salas de cine, el pasado fin de semana, en Estados Unidos la taquilla cayó 60%, lo que es un record histórico. A eso hay que sumar que en Europa y Asia, la mayoría de los mercados tienen los cines cerrados por cuarentenas obligatorias. En Uruguay, los cines cerraron el sábado.

Por otro lado están los estrenos aplazados hasta nuevo aviso entre los que hay varios de esos blockbusters que salvan la zafra como la remake de live action de Mulan que costó 200 millones de dólares y ya había tenido su premiere mundial; Viuda negra de Marvel; la nueva de James Bond que estaba en su etapa de promoción para un estreno inminente (quedó para noviembre) o la novena de Rápido y furiosos que se fue hasta abril de 2021, o sea pasa cuando ya estaba anunciado el estreno de la décima entrega.

Un cambio de paradigma así de fuerte, ha obligado a un cambio de estrategia. Y la solución, por lo menos está en el streaming que supo ser enemigo y ahora se vuelve aliado de la industria.

Los estudios Universal pusieron a disposición para alquilar online, El hombre invisible, uno de sus estrenos fuertes del año y que vio truncado su recorrido en salas. Hicieron lo mismo con Emma y The Hunt. y anunciaron que la secuela de Trolls (Trolls World Tour) se estrenará en streaming, el 10 de abril, la fecha en que tenía previsto llegar a salas.

Lo mismo va a pasar con la última película de Ben Affleck, The Way Back, un drama sobre un alcohólico, Bloodshot, la última de Vin Diesel, Aves de presa, la de Margot Robbie y Star Wars: El ascenso de Skywalker, que adelantó su llegada a Disney+, la plataforma de streaming del conglomerado.

Disney utilizó el mismo recurso para Unidos, la nueva de Pixar que se estrenó justo con la expansión del virus y con Frozen 2.

Y Warner anunció que analiza estrenar Mujer maravilla 1984 directamente en streaming aunque reservan aún la fecha del 5 de junio para llegar a las salas.

Ayer se supo que The Lovebirds, una comedia romántica que parece más acorde al streaming que al cine, es la primera película de un gran estudio de Hollywood que saldrá directamente en Netflix.

En otra escala, la película uruguaya Alelí con Nelson Guzzini, Cristina Morán, Mirella Pascual y Romina Peluffo, que se estrenó el fin de semana anterior al cierre de los cines, está para alquilar en la plataforma Mowies.

Pero la mayoría de los grandes estrenos -incluidos Mulán, Viuda negra y la más reciente Rápidos y furiosos- están en cuarentena hasta que pase la pandemia.

Es que la postergación de una película es un asunto caro. A MGM, por ejemplo, le costará entre 30 y 50 millones de dólares pasar a noviembre de la última de Bond, según informó The Hollywood Reporter. El principal rubro es el de la publicidad que, por ejemplo, ya había gastado buena parte de su presupuesto solo en el entretiempo del Super Bowl.

La cancelación de Un lugar en el silencio II, la película de John Krazinski, a ocho días de su estreno mundial, en tanto, le podría costar a Paramount 30 millones de dólares.

Estrenar ahora una película como No Time To Die, la de James Bond, hubiera hecho que perdiera 300 millones de dólares de su taquilla potencial, una cifra que hubiera sido aún mayor para Mulán que no iba a poder contar con su mercado objetivo, China.

Con las compañías de seguros dudando si corresponder cubrir pólizas, está claro que la industria del cine no va a hacer la misma. Hay temores, incluso, de que la gente se aleje de la experiencia de ir a las salas, una costumbre ya en caída por la proliferación de plataformas domésticas.

Y con los grandes conciertos de música popular y clásica cancelados, las obras de teatro bajadas de cartel y los museos, toda la experiencia del entretenimiento y la cultura enfrentan, esta vez, al mayor de sus villanos.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados