NATALIA OREIRO

"Gilda viene a unir dos mundos"

Entrevista con la artista que el 18 de diciembre se presenta en el Teatro de Verano.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
"Creo que es muy uruguayo eso de bajar la pelota". Foto: A. Colmegna

Natalia Oreiro pasó toda la mañana recorriendo medios de prensa y en la tarde se instaló en el Radisson para atender a otra tanda de periodistas, siempre con una sonrisa que parece dibujada pero natural. La vista casualmente da hacia el Cerro, el barrio donde se crió, del que siempre habla y que será parte de Nasha Natasha, el documental de Martín Sastre que se estrenaría en marzo. Y mientras contesta preguntas, de zapatillas y con un look que evoca en algo a Amy Winehouse, su amiga Rosita la escucha, piensa que el único rato que tuvo para charlar tranquila con ella fue el breve almuerzo, y desea que en algún momento pueda bajar un poco "la pelota", el ritmo de vida.

Al final de la entrevista con El País, Oreiro también dirá que está "realmente cansada" al punto de que tuvo que bajarse de una película que quería hacer (sobre la adopción y la burocracia) porque el cuerpo no le da. Sin embargo, antes de sus vacaciones se irá de gira a Rusia nuevamente, y luego volverá a actuar en vivo en Uruguay después de muchos años: el 18 de diciembre presentará el show Cumbia N Hits en el Teatro de Verano, y las entradas están en venta en Abitab.

—¿Por qué aceptaste hacer este show en Uruguay?

—En algún momento sentí que estaba perdiendo la actriz, que es lo que soy. Hacía mucho tiempo que estaba de gira, más relacionada con la música que la actuación; era muy joven y sentía que tenía que profundizar en mí. Entonces rescindí contrato y me alejé para buscarme, y me sigo buscando. En este proceso de búsqueda logré hacer películas bisagra como Infancia clandestina, Wakolda, Francia, incluso Miss Tacuarembó. Pero siempre me seguían llamando para salir de gira, entonces dejé para este lado la actuación y para el exterior quedó la música. Gilda viene a unir esos dos mundos, me ofrecieron hacer este show acá y es un buen momento para hacerlo.

—¿Hay una emoción extra?

—Yo soy bastante cabeza, pienso las cosas, las vuelvo a pensar, y cuando me lo ofrecieron no pensé mucho. Hacerlo en mi país me genera mucha responsabilidad pero me da alegría: van a estar mis padres, mis amigos de la infancia, mi maestro. ¿Cómo no lo voy a hacer?

—¿Cada cuánto venís?

—Todo el tiempo, una vez por mes. Bueno, ahora mi hermana tuvo a su segunda hija entonces mis padres están viajando mucho para allá. Pero tengo mi campito en Carmelo así que voy siempre a desconectar.

—Una amiga me contó que, cuando vivías acá, ibas a bailar a La Factoría. ¿Recordás eso?

—¡Sí! (Se ríe) A La Factoría porque era del barrio, pero también iba a Ton Ton, a un montón de lugares… (Piensa) Al Urreta también, pero en La Factoría bailaba arriba de los amplificadores. ¡Con Rosita íbamos!

—¿En Rusia tenés casa?

—No, siempre me quedo en hoteles porque nunca estoy más de dos días en una ciudad.

—Con una película y un disco editados, ¿no te preocupó que la gente pensara, con los shows, que se está explotando mucho el recurso de Gilda?

—Puede ser que alguien lo piense, por eso no vas a ver a Gilda en el recital: me vas a ver a mí de la manera que antes la cantaba, pero en vez de cantar dos canciones, canto siete. Es el afuera el que me está impulsando; me ofrecieron hacer Luna Park, Gran Rex, pero yo me niego sistemáticamente porque hice la película y ya tenía esta gira programada por Rusia. Pero siempre la gente puede decir lo que quiera; de hecho lo hace.

—Para Gilda tuviste que adelgazar mucho. ¿Cómo es tu vínculo con tu cuerpo?

—Natural. Yo en Infancia clandestina tuve que engordar como seis o siete kilos; en Gilda los tuve que bajar. Es parte del proceso, no es que sea súper saludable bajar o subir de peso, pero si lo hacés con un entrenamiento o una dieta está bien.

—¿Ya recuperaste tu peso?

—Sí, fue mucho más fácil. A chocolate puro (se ríe).

—Antes de estrenar Gilda, me comentaste en una nota que Ricardo Mollo te había enseñado los acordes de las canciones. ¿Sos consciente de que se genera como una fantasía alrededor de una pareja de artistas?

—Yo lo vivo con total naturalidad de las puertas para adentro, porque estamos juntos hace casi 16 años y él siempre me ha potenciado mucho. En una de las canciones de la peli, "Solo Dios sabe", él toca la guitarra y yo canto; me ha producido temas, el de Rada (una versión de "Corazón valiente") lo produjimos juntos... Tiene un criterio muy piola, es muy claro y siempre me va a decir todo desde la construcción, para ayudarme. Yo confío mucho en él. Después tenemos un estudio, él tiene su sala de ensayo y yo tengo la mía, y nos divertimos con nuestro hijo, tocando instrumentos.

—No sos particularmente celosa de tu vida privada: no mostrás demasiado, si te preguntan contestás, pero no salís a responder escándalos.

—No, ¡imaginate! Me tengo que pasar contestando.

—Cuando te vincularon con Benjamín Vicuña, no hubo ninguna respuesta de tu parte.

—Ni todas las veces que me embarazaron. Yo desde muy chiquita tuve situaciones expuestas y entendí que había algo que no dependía de mí sino de la mirada de otro. Hice Ricos y famosos con 18 años, era muy chica, y se me vino un aluvión de la mirada del otro. Creo que es muy uruguayo eso de parar la pelota. Mucha gente me dice: vos sos tranquila, te mostrás hasta ahí. Pero no es una postura, es parte de mi educación. Tiene que ver con la personalidad de mis padres; ayer vine, estaba en un programa de tele y ni lo vieron. Mi padre es amoroso, en el documental Martín le hace una pregunta y él dice: "yo la veía de chica como cualquier otra chica, no tenía nada de especial" (se ríe). Y Ricardo es muy tranquilo también. Ya tengo mucha exposición por los distintos proyectos en los que estoy como para hacer una producción mostrando el nuevo juego de living de mi casa. Me siento re ridícula haciendo eso.

—Hay algo medio uruguayo en pensar que eso es una pose.

—Pero yo soy de otra generación. Empecé a estudiar teatro en sexto año de escuela, y después empecé a hacer publicidades porque era la salida que había. Ahora hay una necesidad de la inmediatez, pero cuando yo arranqué lo interesante era la construcción del personaje y después cuando terminabas la obra. Era el hecho de hacerlo más que el hecho de que alguien me dijera: "te vi en la tele".

—Hace poco Anne Hathaway decía que, cuando ganó el Oscar, se suponía que tenía que estar feliz pero en realidad estaba contrariada porque tenía un vestido carísimo y pensaba en la gente que no tenía para comer. ¿Te pasa eso?

—Es que uno vive contrariado. Uno a veces debería permitirse disfrutar de las cosas lindas que te pasan, pero estás atravesado por situaciones adversas que si no te pasan a vos, le pasan a tu entorno. Lamentablemente tengo un montón de personas cercanas que tienen cáncer, he tenido amigas cercanas, ahora falleció uno de los músicos de Gilda, y decís: qué mierda, el éxito de la película y este tipo se está yendo. La vida es un pedo y no podés no permitirte disfrutar. Pero mirás y yo, que me la paso hablando del Cerro, voy seguido y veo tan poca igualdad de oportunidades... Un pibe que está mal alimentado no va a tener la misma capacidad de desarrollarse intelectualmente que uno que tiene para comer, y se habla mucho de la educación pero si no tenés la panza con un plato de comida no podés prestar atención. Uno está atravesado todo el tiempo por realidades; yo con Unicef trabajo la primera infancia y nos metemos en lugares muy complicados. Después para Entre caníbales me entrevisté con muchas chicas que habían sufrido violencia doméstica y decís: qué vida de mierda. Pasa mucho, no son casos aislados: en Argentina muere una mujer por día por violencia de género, y van a pasar 90 años hasta que las mujeres tengamos igualdad de derechos.

—¿Y qué hacés con eso?

—A mí se me acerca mucha gente con necesidad. Recibo todo el tiempo cartas de gente con mucho dolor, con mucha carencia, con muchas necesidades. A veces con un llamado lo hacés feliz y a veces no podés. Y tampoco podés dejar que tu vida se transforme en eso, pero yo recibo cartas todo el tiempo de gente que me dice: "Me encanta lo que hacés" y de gente que me dice: "mi padre me pega", "mi viejo necesita una silla de ruedas", "mi abuela tiene cáncer". A veces podés colaborar y a veces no, pasa que la vida también tiene muchas cosas hermosas.

Una Fiesta a puro hit y canciones con historia.

Oreiro estará el 18 de diciembre a las 21.00 en el Teatro de Verano, con su show Cumbia N Hits que combina temas de Gilda con otros de su carrera. Las entradas están en Abitab desde 1.290 pesos y se pueden financiar; y en su banda están la baterista Andrea Álvarez y la guitarrista Lucy Patané.

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