MANANE RODRÍGUEZ

"No es para la gente de izquierda, es para todos"

Migas de pan es la séptima película de esta cineasta uruguaya que reside en España. Es su obra más personal: se inspiró en la vida de varias amigas que denunciaron a militares y médicos de haberlas violado y torturado durante la dictadura. Protagonizado por Cecilia Roth y Justina Bustos, el film, que competirá en el Festival de Montreal, se estrenó ayer en Uruguay.

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Manane Rodríguez. Foto: Ariel Colmegna

—Cecilia Roth dijo que esta película le llegó en un momento "muy coherente de su vida", ¿cómo calza en la suya?—En mis películas anteriores había trabajado en torno a esta temática, pero el detonante acá fue la denuncia de estas ex presas políticas que 40 años más tarde decidieron aclarar que aparte de torturadas habían sido violadas. Me pareció que ese silencio había sido inmoral, y que una sociedad no podía admitir que esta gente se guardara tanto dolor por prejuicios de convencionalidad.

—La película es explícita en escenas de tortura y de violación. Considerando que las protagonistas son cercanas a usted, ¿qué límites se puso?

—Sentía el compromiso de contar lo que habían vivido, pero me parecía muy delicado abordar el tema de una manera efectista que pudiera hacerles daño. Como esto no es un documental sino una ficción, busqué respetar todo ese miedo, toda esa intimidad que perdieron, siendo veraz y estando en un permanente estado de atención.

—¿Cuál era su miedo?

—Ser inmoral. Jacques Rivette y Jean-Luc Godard hablaron mucho de la moralidad del traveling en el cine, es decir, cómo se debe filmar la tragedia. Lo que hice fue contar los momentos más fuertes con una distancia muchas veces en off, y concentrando el horror en la mirada de la protagonista.

—Se esmeró en mostrar la convivencia entre las presas rejas adentro del penal.

—Mi mano derecha fue Ivonne Trías, que estuvo 13 años presa y me contó detalles de esa rutina. En un texto que publicó, Ivonne dijo una frase que fue mi guía y resume mi intención: "con la sabiduría que dan los 20 años, nosotras decidimos resistir con un concepto muy simple: de la reja para adentro nosotras, de la reja para afuera ellos".

—¿Cómo trabajó con las actrices protagónicas?

—Cecilia dijo en una rueda de prensa que nunca había trabajado con una mujer directora, y que le parecía que era distinto en cuanto a que en las charlas previas nos abríamos a hablar de las experiencias de cada una, de cómo lo veía cada una y eso fue muy importante. Esta fue una película compleja de dirigir, porque hay un personaje protagónico en dos períodos históricos y con edades opuestas.

—Y tiene muchos extras que también fueron dirigidos.

—Sí, fue una película loca. Es la primera vez que filmo sin estar a solas con la protagonista: en general había otros 40 actores rodeándonos.

—¿Cómo influyó el espacio físico del rodaje?

—Fue fundamental porque el set era una celda construida, pero no quise poner paredes movibles sino que todo el equipo estuviera apretado, porque las cámaras no mienten, y esa opresión iba a repercutir en el registro. Las actrices se hicieron amigas entre ellas, como sucedía en la ficción. No creo en la dirección de actores en general sino que espero que los actores ofrezcan, y para que eso suceda les doy las herramientas y el espacio.

Migas de pan denuncia a esos familiares que abandonaron a los presos. ¿Cree que aún quedan varias miradas por tocar alrededor de este período ?

—Sí. A veces me preguntaba, ¿esta es una película para gente de izquierda? No, es para todos, porque habla de los uruguayos, de las consecuencias de un período histórico. Un período que fue muy callado y que no permitió que sus víctimas se abrieran ni que la sociedad las respaldara, que les diera un verdadero nunca más. Creo que es un camino que hay que hacer porque las huellas todavía están.

—¿Cree que el cine puede remover la conciencia?

—Uno sueña con que el cine tiene posibilidades que a veces no tiene, pero no me resigno. Se necesita empatizar, y yo sé cómo lo logro en mi película porque lo he comprobado observando a los espectadores: la emoción sube cuando el joven que interpreta al hijo adulto de la protagonista se hace presente durante la denuncia. Porque ese joven es su hijo pero también es la sociedad, y es muy importante cuando le pregunta a su madre cómo está, porque eso es algo que nadie le ha preguntado a estas mujeres.

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