Un ciclo en Cinemateca revisa a Shakespeare y Cervantes

Dos genios literarios tal como los vio la cámara

Desde hoy y hasta el 25 de junio se lleva a cabo en Sala Dos de Cinemateca Uruguaya una revisión de lo que el cine ha hecho con la obra de dos literatos mayores: Miguel de Cervantes y William Shakespeare.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
"Ser o no ser", la clásica versión de Hamlet protagonizada por Olivier.

Esa muestra coincide (en realidad lo anticipa) con la realización del "Coloquio Internacional Montevideana IX - Cervantes, Shakespeare - Prisma latinoamericano, lecturas refractadas - Reflexiones desde Montevideo", que tendrá lugar con presencia de diversos especialistas en el Museo Nacional de Artes Visuales de Montevideo, entre los días 24 y 26 de junio.

Esa doble aproximación a dos genios literarios no es un mero artificio. Se puede argumentar, sin demasiado margen de error, que han sido los mayores escritores de la historia en sus respectivas lenguas, aunque Borges sostuviera que en el caso de Cervantes, por lo menos, la diferencia la hacía un solo libro (el autor de Ficciones decía que de no existir El Quijote, el resto de la obra cervantina estaba por debajo de Quevedo). Hay otra cercanía intrigante entre ellos, sin embargo.

Los respectivos almanaques señalan que ambos murieron el 23 de abril de 1616. Sin embargo no murieron el mismo día sino con diez de diferencia: en Inglaterra regía todavía el viejo calendario juliano, que en España había sido reemplazado ya por el gregoriano, inaceptable para los ingleses por ser la creación de un papa católico. Calendarios a un lado queda además la asombrosas modernidad de la obra de ambos (el múltiple juego de sucesivas capas de ficción en el español; la musicalidad del verso y la vastedad de la comprensión humana del inglés), que es la mejor manera de explicar porqué son dos clásicos.

No es fácil llevar al cine a ninguno de los dos (en un caso por la amplitud anecdótica, en el otro porque su principal recurso expresivo es la palabra y no la perfección de sus construcciones dramáticas), pero muchos lo han intentado con diversos niveles de éxito.

El ciclo de Cinemateca incluye unos cuantos Quijotes a cargo del germano Georg W. Pabst, el ruso Grigori Kozintsev, los norteamericanos Orson Welles y Arthur Hiller (en este último caso, la mediocre versión musical El hombre de la Mancha) y el británico Peter Yates, además del "spin off" Dulcinea del español Vicente Escrivá, la suerte de secuela El caballero Don Quijote del también español Manuel Gutiérrez Aragón (que cuenta una historia que Cervantes omitió) y un documental sobre el frustrado intento de Terry Gillian de llevar al cine el clásico de Cervantes. También hay una miniserie de Televisión Española en nueve capítulos sobre la vida de Cervantes, e igualmente hay espacio para Honor de caballería de Albert Serra, una relectura postmoderna y discutida del Quijote.

Por su lado, el costado shakespeareano de la muestra incluye trabajos de Laurence Olivier (Hamlet, Ricardo III), Joseph L. Mankiewicz (Julio César), Akira Kurosawa (Trono de sangre, o Macbeth en japonés), Roman Polanski (Macbeth), Franco Zeffirellli (La fierecilla domada, Romeo y Julieta), Baz Luhrman (el videoclipero pero eficaz Romeo y Julieta, con DiCaprio) y alguno más.

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