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Galardones que anticipan el Oscar

Casi todas las cartas están sobre la mesa, y ya es posible hacer apuestas con una muy alta probabilidad de acierto. Siempre hay, por supuesto, un margen de error, pero casi puede asegurarse que lo que ocurrió el pasado domingo con los Bafta (la versión inglesa del Oscar) se parece mucho a lo que va a pasar en los Oscar, y que los españoles Goya, que difieren más, aportaron también alguna pista.

Hay razones culturales y hasta geográficas que ayudan a entender esas diferencias. El Bafta integra claramente un espacio cultural "angloamericano", y ya se sabe que entre el Reino Unido y los Estados Unidos siempre ha existido una "relación especial" que se extiende, entre otras muchas áreas, a la cinematográfica.

Sin duda no es casual que no solamente buena parte de las películas nominadas o premiadas en Londres figuren también en la lista de Los Angeles, y hasta que algunas de ellas sean coproducciones en las que hay una fuerte participación británica. El cine inglés hoy más divulgado es el que circula a través de las cadenas de distribución norteamericana, y directores, actores y técnicos trabajan muy frecuentemente a ambos lados del Atlántico. No hay que olvidar que desde las Islas Británicas, Europa suele ser llamado, genéricamente "el continente". De alguna manera, los británicos no son exactamente europeos.

Coincidencias.

De ahí que no resulte muy difícil sospechar que el Tío Oscar vaya a parecerse mucho al Primo Bafta. La premiación británica parece favorecer, luego de algunas vacilaciones en otros galardones secundarios, a Boyhood como el favorito al Oscar, aunque Birdman siga siendo un adversario de cuidado.

El resto de la lista en la categoría internacional ha seguido carriles similares. Eddie Redmayne fue elegido como mejor actor por su labor como Stephen Hawking en La teoría del todo (que también ganó como mejor film británico), la enorme Julianne Moore fue premiada como mejor actriz por su composición de una enferma de Alzheimer en Siempre Alice, Patricia Arquette ganó como mejor actriz secundaria por Boyhood, J.K. Simmons fue recompensado por el enérgico maestro de música que interpreta en Whiplash, Richard Linklater se alzó con el premio David Lean a dirección por Boyhood.

De alguna manera, eso dejó afuera, prácticamente, a Alejandro González Iñárritu y su Birdman, que era el adversario con más posibilidades. No ganaron ni la película, ni el director, ni su actor Keaton, ni siquiera el libreto que se había llevado un Globo de Oro. Alguien tuvo el buen criterio, empero, de premiar a su prodigioso fotógrafo Emmanuel Lubezki (lo que hace su cámara es increíble), pero para Iñárritu eso debe ser más bien un premio consuelo. Le fue mejor a Wes Anderson, con cinco premios para El Gran Hotel Budapest, incluyendo el de mejor libreto. Estatuilla más o menos, es probablemente lo mismo que le va a pasar con el Oscar.


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De los Goya hay que hablar por separado, pero conviene adelantar un rubro en el que Bafta y Goya se solaparon, y que abre una expectativa de cara a los premios de la Academia: que la valiosa Ida del polaco Pawel Pawlikowski (actualmente en cartelera en Montevideo) se haya alzado en los dos casos con el premio a mejor film en lengua extranjera. Competía con Leviathan del ruso Zviagintsev, que también aspira al Oscar y que era en el papel la favorita. Ahora se suscitan dudas.

Españoles.

Si ingleses y norteamericanos se parecen bastante, Goya tiene un perfil propio. La diferencia más obvia es, naturalmente, que su objetivo principal es promover el cine en castellano en primer lugar, y el cine europeo en segundo. El gran ganador fue obviamente el film local La isla mínima, que competía en diecisiete candidaturas y se llevó diez, incluyendo los de mejor película, director y guión. Se hace más difícil juzgar el acierto de ese y otros premios, por la sencilla razón de que el cine europeo simplemente no llega al Uruguay (o tiene que ganar algún premio muy importante para lograrlo). De todos modos, si las candidaturas y los premios tienen algún valor revelador hay que decir que la producción europea debe estar muy mal: Ida es sin duda una película importante, pero que una de sus tres rivales fuera la estereotipada comedieta francesa Dios mío, ¿qué te hemos hecho?, que está también en cartelera y que es la típica trivialidad que se olvida a los cinco minutos de verla, sugiere que el panorama no es demasiado alentador.

Sobre el papel, al menos, los adversarios de Ida en los Bafta tenían más peso, empezando por Leviathan de Zvyagintsev (con quien va a volver a chocar en los Oscar) y Dos días, una noche de los belgas hermanos Dardenne, por lo menos, Naturalmente, habrá que ver esas películas para ratificar o rectificar un juicio provisorio, pero dan ganas de resucitar el viejo chiste de que Europa es una ruina con algunos lugares interesantes.


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La película argentina ante rivales temibles


Es una lástima que "Mr. Kaplan" no haya ganado el Goya a mejor película iberoamericana. Es una producción valiosa y no hubiera sido un premio injusto, aunque no cabe enojarse mucho por que haya perdido ante la argentina "Relatos salvajes" de Damián Szifrón.

El triunfo de "Relatos salvajes" abre por supuesto la interrogante acerca de qué puede pasar de cara al Oscar, premio al que el film de Szifrón también aspira en el rubro mejor película en lengua no inglesa.

Ya se ha dicho que ahí tiene adversarios temibles. En esta página seguimos sospechando un favoritismo hacia "Levia- than" de Zvyagintsev, un cineasta de primera línea a cuyo nivel Szifrón no llega. "Leviathan" ya ganó el Globo de Oro, pero Goya y Bafta prefirieron a "Ida" de Pawlikowski, que parece convertirse así en la otra gran enemiga de la película argentina. Tal vez este sea un rubro en el que no hay que apurarse a hacer apuestas.

CONCLUSIONES


El cine inglés parece estar en posición subordinada


Julianne Moore ganó su premio Bafta, derrotando a tres de las adversarias que también se enfrentarán con ella en la premiación de la Academia de Hollywood (Felicity Jones, Rosamund Pike y Reese Witherspoon). La diferencia la marcó Marion Cotillard, que compite al Oscar por la película de los Dardenne Dos días, una noche, y que se vio reemplazada por Amy Adams (Big Eyes). Ya se ha dicho por todos lados que es la favorita al Oscar. Más vale no volver a repetirlo, porque puede dar mala suerte.

Es todo un dato sobre la situación del cine británico que el triunfador a mejor film nacional haya sido La teoría del todo con solo tres estatuillas (las otras dos fueron actor y guión adaptado), mientras que el resto de los premios a actuación fueron para intérpretes norteamericanos (Moore, Simmons, Arquette). Antes solía ocurrir lo contrario: Oscar le prestaba atención al primer actor inglés que se le ponía a tiro. Bueno, es probable que este año premien a Redmayne, quien hace de Stephen Hawking en La teoría del todo. Al fin y al cabo, se trata de una versión de calidad de La Enfermedad del Mes (y Redmayne está realmente muy bien).

En realidad no habría que sorprenderse tanto: globalmente, el cine británico se ha vuelto desde hace mucho tiempo una suerte de sucursal de "qualité" de la industria de Hollywood. Para ejemplo alcanza con recordar que en la última votación de las Diez Mejores Películas de la Historia de la revista Sight & Sound, el total de películas británicas mencionadas era menor al total de menciones que recibió el cine de Orson Welles. Irónicamente, empero, la elegida como Mejor Película de la Historia fue una producción norteamericana (Vértigo), dirigida sin embargo por un inglés (Alfred Hitchcock).

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