ROBERT REDFORD

Galán de esos que ya no se fabrican en Hollywood

El actor cumple 80 años y sigue en activo con una carrera que incluye películas, organizar un festival y ser un eterno activista.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Robert Redford. Foto: Difusión

Si cada generación tiene su pico de belleza masculina, para aquellos que transitaron la década de 1960 y 1970, ese cruce exacto de morfología, genética, alimentación y proporciones, no estuvo mejor sincretizado que en Robert Redford. Hoy que cumple 80 años, que se reflejan en una cara llena de arrugas y una complexión más frágil, Redford sigue siendo un icono estético, ideológico, cultural y social. Fue, siempre, el galán perfecto, una especie en peligro de extinción.

Y sigue activo. Recientemente se lo vio como Alexander Pierce en Capitán América: soldado de invierno, como el periodista Dan Rather en Truth y como un marinero solitario en All Is Lost, una aventura que filmarla a los 77 años fue todo un prodigio físico y de actuación: en toda la película está él solito contra un oceáno poco amigable.

Ahora, el 1° de septiembre se estrena Mi amigo, el dragón en la que comparte cartel con Bryce Dallas Howard, un niño y, precisamente, un dragón en una pura fantasía de Disney. Si algo ha sido Redford es amplio de proyectos.

Y encima pocos, a los 80, pueden abarcar tantos rubros: además de actor, es director, activista de causas varias y responsable del festival de Sundance, un hito en la cultura cinematográfica mundial.

Nacido para la gloria.

Redford nació cerca del trabajo: en Santa Mónica a unos 50 minutos en auto de Hollywood. No tenía ningún familiar en el mundo del espectáculo (su madre era ama de casa y su padre empleado de comercio) y después de una vida de errante bohemio en la que bebió y viajó mucho, se afincó en Nueva York donde, con esa carita, le empezaron a llegar trabajos en televisión y teatro. Trabajó en un montón de esas series semanales y rápidas que eran el estándar de su época (y el de esta, por lo visto), en la que fue construyendo presencia.

En el teatro se hizo notar más y fue su protagónico en una puesta de Descalzos en el parque, un papel que también lo consagraría como cara simpática con talento en su versión en el cine. Eso lo llevó a las grandes ligas. Su gran descubrimiento para Hollywood fue en 1965 con Intimidades de una adolescente de Robert Mulligan: le consiguió un Globo de Oro y un montón de miradas. En esos primeros años trabajó con grandes directores como Sidney Pollack, Gene Sacks, Arthur Penn (en La jauría humana, tremenda película), Michael Ritchie y Peter Yates.

Desde la década de 1970, su carrera nunca paró de saber de glorias: ganó dos Oscar (como Mejor Director por Gente como uno y uno honorífico en 2002); fue un periodista que hizo caer a un presidente (Todos los hombres del presidente), un bandolero que murió en Bolivia (Butch Cassidy, una de las dos películas que hizo con su partenaire ideal, Paul Newman; la otra fue El golpe), Jay Gatsby (El gran Gatsby), y un tipo capaz de gastar un millón de dólares por una noche con Demi Moore (Propuesta indecente). Su carrera como actor abarca unas 76 películas.

Además ha sido un director en proyectos en general políticamente inquietos aunque cinematográficamente desparejos. Entre lo mejor que ha dirigido hay que ubicar el dramón de Gente como uno, la belleza calma de Nada es para siempre y El dilema, pero también se ha dejado enredar en proyectos como El señor de los caballos y Leyendas de vida. La última etapa de su filmografía como director es la más política con El conspirador, Leones por corderos y Causas y consecuencias.

"Las películas que me gusta hacer tratan sobre un Estados Unidos que es bastante diferente del Estados Unidos que muestra la propaganda", le dijo en 2013 a The Telegraph. "Hay una zona gris que yo conozco y quiero contar historias sobre esa parte compleja de Estados Unidos".

Redford —que tuvo cuatro hijos, tiene siete nietos y está casado con Sybilla Szaggers, su segunda esposa desde la década de 1990— tiene una vocación de activista social y de hombre vinculado a la izquierda (moderada) estadounidense.

De las muchas campañas que apoya (el medio ambiente, los indios estadounidenses, entre ellas), la única que generó una revolución es Sundance, una ventana de exposición que fortaleció el cine independiente estadounidense. Instalado en Utah y tomando el nombre de su personaje en Butch Cassidy, Redford, fundó el Instituto, el festival, la distribuidora y el canal de televisión Sundance. De allí han surgido los principales nombres del cine estadounidense de los últimos 30 años.

"La diversidad surge de la palabra independencia", le dijo Redford a The Guardian hablando de Sundance. "Básicamente es la palabra principal sobre la que operamos. Es una palabra que me ha motivado la mayor parte de mi vida: el valor de la palabra independiente. Es algo automático: si tenés una mente independiente, vas a hacer las cosas diferentes de lo común. Y por eso vas a tener productos más diversos".

A Redford lo han llamado "el padrino del cine independiente" por ese apoyo, aunque ha sido, siempre, una verdadera estrella de la industria de Hollywood.

Y hoy cumple 80, como una comprobación de cómo pasa el tiempo para todo el mundo, menos para su energía.

Descalzos en el parque.

Una historia de Neil Simon, dirigida por Gene Saks y con Jane Fonda como coprotaogonista. Él es un conservador, ella una muchacha inquieta, y juntos una pareja divertidamente disparatada. Es de 1967.

Butch Cassidy.

Con Paul Newman fueron un dúo incombustible. Estuvieron juntos en El golpe y en esta historia en la que Redford es el Sundance Kid, el compañero de tropelías de Cassidy. Dirigió George Roy Hill. Es de 1969.

All is Lost.

Redford interpreta a un marino solitario que, luego de chocar con un container a la deriva, queda a merced de la naturaleza en medio del océano. Uno de sus grandes papeles dirigido por JC Chandor. Es de 2013.

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