Su película “600 millas” es elogiada por su economía formal

Gabriel Ripstein en un gran debut

Un nuevo Ripstein, Gabriel, se asoma al excitante panorama del cine mexicano, con 600 millas, promisorio debut de un cineasta de 43 años, activo en el campo de la producción y de la escritura de guiones, que describe el impune tráfico de armas entre México y Estados Unidos.

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Gabriel Ripstein y un film sobre la frontera social. Foto: AFP

Gabriel Ripstein no se erige en juez de sus personajes y de las situaciones extremas en las que se ven envueltos, describiendo con sobriedad y sin énfasis el ir y venir de un adolescente (el óptimo Kristyan Ferrer) a través de la frontera, comprando y llevando armas de Arizona a su país en ese trayecto de 600 millas.

Una fatal circunstancia hace que el joven sea seguido por un miembro de la ATF, el organismo policial que vigila el tráfico de armas, encarnado con su habitual calidad por Tim Roth, envuelto también como productor ejecutivo del film. De capturado, el joven pasa a ser apresador y sin saber qué hacer con su rehén, no tiene mejor idea que llevarlo de vuelta a su país para entregarlo a sus jefes.

El viaje transforma al film en un "buddy-buddy movie", con ambos personajes que terminan por salvarse mutuamente sus vidas pero sin abandonar cada uno el ámbito que han elegido.

Hablado mitad en inglés, mitad en castellano de México, el film sorprende por la garra y la sequedad narrativa, la economía de medios, toda jugada sobre la actuación de los dos protagonistas, y un absoluto distanciamiento que se une a una total abstinencia de juicio moral.

"Nací y crecí en México pero viví algunos años en Estados Unidos y siempre me intrigó la facilidad con la que se venden armas de fuego en este último país, incluso las de utilización militar que no tienen nada que ver con el derecho a la autodefensa proclamada por el segundo artículo de la constitución americana" declaró Ripstein.

"Pero sobre todo me intrigó que nadie hablara de este tema mientras todos se concentraron en el ya trillado tráfico de droga. Pero lo que más me interesaba era mostrar a dos personajes a ambos lados de la barricada que por circunstancias ajenas a su voluntad se ven obligados a convivir y a ayudarse mutuamente", agrega el artista, que reconoce la influencia que su familia ejerció sobre su arte.

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