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FYRE Festival: No crea en la promesa de la mejor fiesta del mundo

El documental que muestra la (des)organización detrás del lujoso festival fallido ya se puede ver en Netflix

El Festival FYRE se vendió como una fiesta paradisíaca.Foto: Netflix
El Festival FYRE se vendió como una fiesta paradisíaca.Foto: Netflix

Una fiesta en una isla privada de las Bahamas con supermodelos, cabañas de lujo, música en vivo y alcohol inagotable. “Estamos vendiendo el sueño imposible al perdedor promedio”, dice el empresario estadounidense Billy McFarland durante un escena de FYRE: La fiesta más exclusiva que jamás sucedió, el documental que se acaba de estrenar en Netflix. Él fue el organizador del megafestival musical que resultó ser una completa estafa.

Bajo la promesa de un fin de semana de ensueño en una isla caribeña que perteneció a Pablo Escobar, McFarland puso a la venta entradas que iban desde 5.000 a 250.000 dólares y las agotó en cuestión de días. ¿Cómo lo logró? Lanzó una ambiciosa campaña mundial a través de las redes sociales. Contrató a más de 400 influencers de todo el mundo para que publiquen en sus cuentas de Instagram -entre ellos Kendall Jenner, que cobró 250 mil dólares- una placa naranja de FYRE que invitaba a entrar a la página web del festival.

Allí se mostraba un video que parecía materializar la fantasía de la fiesta perfecta: 10 de las modelos más importantes del mundo, como Bella Hadid y Emily Ratajkowski, tomaban sol en yates privados sobre las aguas caribeñas, DJs pasaban música y todos disfrutaban. “Una experiencia en los límites de lo imposible”, se auguraba en la publicidad.

Desde ese primer momento se puede deducir que FYRE sería un fracaso, o que al menos sería imposible de realizar como se prometía. Construido sobre una promesa que requería más de un año de organización -cuando solo se contaba con cinco meses-, una falta de experiencia y la enorme ambición de McFarland hacía que se percibiera que el festival sería un fracaso.

El documental FYRE: La fiesta más exclusiva que jamás sucedió incluye entrevistas con personas de la organización, asistentes al festival y trabajadores que relatan cómo todo se salió de las manos en tan poco tiempo. Sin embargo, toda la confianza depositada en una persona exitosa con una sonrisa esperanzadora y una gran cantidad de dinero, les daba un poco de calma. De esta manera, a medida que pasaban los días y se agotaba el dinero de algo que costaba decenas de millones de dólares, la locura continuaba.

Lo que se promocionó como una fiesta sin límites, con lujos increíbles terminó siendo un gran fracaso. Los supuestos chalets terminaron convirtiéndose en carpas de auxilio que le terminó dando un aspecto de campo de refugiados al prometido sueño paradisíaco.

Para peor, el festival tampoco se celebró en la isla privada que se promocionaba porque en el video se ostentaba que el lugar estuvo a cargo de Pablo Escobar y las autoridades de las Bahamas los echaron del lugar. Así, es como el festival se terminó celebrando en la costa de la isla Exuma.

Tráiler de "FYRE"
Tráiler de "FYRE"

Es interesante ver cómo a lo largo del documental se mencionan gastos millonarios sin límites y cómo la ambición del organizador crecía cada vez más, basado en la sobreventa de entradas y de promesas falsas. En un fragmento se muestra cómo el organizador le brindaba información falsa a los sponsors en la que decía que habían contratado a músicos como Drake.

Toda esta promesa terminó en desastre. La noche anterior al comienzo del festival, donde 350 personas no tendrían lugar para dormir, se largó una tormenta que arruinó varias de las carpas. El documental retrata la llegada de influencers esperando esa experiencia y llevándose una gran desilusión. Desde el primer momento hubo problemas: no había comida, las maletas se perdieron y las bandas -entre ellas, Blink 182 y Major Lazer- cancelaron su participación.

En cuestión de horas el festival se canceló y el organizador desapareció de la isla. Sin embargo, la pesadilla no terminó: no había forma de sacar a tanta gente de las Bahamas y las personas quedaron 24 horas encerradas en el aeropuerto. Hasta hoy, no se devolvió el dinero de las entradas y la mayoría de los trabajadores no recibieron el pago por sus servicios. Además, el organizador fue encarcelado por seis años acusado de fraude.

Sobre el final del documental se plantea una reflexión en torno al deseo ciego de imitar la vida que se ve en las redes sociales. Según se comenta, las imágenes que mostraban los influencers animó a agotar las entradas tan rápidamente. Es como planteaba McFarland: la gente compró el “sueño imposible” del “perdedor promedio”.

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