Cine

La fuerza de puños y risas que nadie puede parar

Dwayne Johnson sigue estableciéndose como estrella de acción en Rampage: devastación

Dwayne Johnson en "Rampage: Destrucción"
Vea el tráiler de "Rampage: demolición"

Dwayne Johnson se mira uno de sus bíceps en una escena de su penúltima película, Jumanji: en la selva. No puede creer su tamaño. Es grande, realmente grande. Lo toca, pero el músculo no altera su magnitud. Es uno de los frutos de décadas de entrenamiento que convirtieron a Johnson, antes conocido como “The Rock” en una mole. Una que ahora también es una estrella de cine enorme.

El lugar que Johnson, un exluchador convertido en actor, ocupa actualmente en Hollywood, es uno alto. En 2017 fue nombrado por Forbes como el segundo mejor actor pago del cine estadounidense, con unos ingresos brutos estimados de 65 millones de dólares. El secreto, según dijo Johnson en una entrevista a la publicación financiera, es sencillo. “Puedo patear traseros mejor que nadie en el planeta. Y tengo una sonrisa decente”.

La fórmula -que se verá su nueva película, Rampage: demolición que se estrena este jueves en Uruguay- encapsula perfectamente la manera en la que el actor californiano de origen samoano reinventó su carrera. Heredero de una línea de luchadores, dejó su carrera en la WWE (la mayor empresa de la lucha libre profesional en Estados Unidos) para meterse de lleno en dos géneros: la acción y la comedia.

Johnson empezó a trabajar más en cine a principios de la década de 2000. Su primera película que llegó a Uruguay fue la aventura La momia regresa, donde interpretó un rol de reparto como un villano fantástico animado por computadora. Para el año siguiente probó, sin mucho éxito, extender ese papel con la película El Rey Escorpión.

Durante esa década le siguieron otras apariciones en películas de aventura (El tesoro del Amazonas, La montaña embrujada), acción (Doom: la puerta del infierno) y comedia (Entrenando a papá, Súper Agente 86, Hada por accidente, Policías de repuesto). Ninguna fue un gran éxito de taquilla.
Esa parte de su filmografía, la menos memorable, sí ayudó para acentuar la presencia de Johnson dentro de la pantalla grande. Su capacidad de transitar entre películas violentas y otras más orientadas al público familiar lo ubicaron, poco a poco, en un lugar similar al que Bruce Willis o Arnold Schwarzenegger ocuparon entre las décadas de 1980 y 1990.

El carisma cinematográfico del actor explotó cuando se lo puso frente a frente contra otra estrella de acción calva: Vin Diesel. Johnson se incorporó a la saga de Rápidos y Furiosos como el agente federal Luke Hobbs en su quinta entrega y desde entonces, se ha vuelto una parte integral de su éxito financiero.

Tal es así que, tras cuatro oportunidades en las que participó en Rápidos y Furiosos, Johnson ya prepara una película derivada de su personaje junto a Jason Statham, con quien demostró una química de comedia innegable en Rápidos y Furiosos 8.

"Jumanji: en la selva"
Vea el tráiler de "Jumanji: en la selva

Por mal que le pese a Diesel (quien tuvo varios conflictos con Johnson en su último rodaje juntos), el exluchador ya es una figura que atrae a un público más interesado en la participación del actor que la trama en sí. Otras estrellas masculinas que ocupan ese lugar son Liam Neeson y Tom Cruise.

La prueba de ello a nivel local puede verse en Jumani: en la selva. La comedia de aventuras, estrenada a fines de diciembre, ya lleva cuatro meses en los cines uruguayos y fue vista por un público de 105.000 espectadores. Sigue en cartel pese a estar disponible en servicios de streaming.

Dos años antes, Johnson también fue una figura popular entre los uruguayos al protagonizar dos de las películas más vistas ese año en el país: Rápidos y Furiosos 7 (215.500 espectadores) y Terremoto: la falla de San Andrés (80.000 espectadores), según cifras recogidas por El Observador.

Ahora, Johnson volverá a trabajar con el director de Terremoto, Brad Peyton, en Rampage: demolición. La película se estrena el jueves y es una adaptación de un videojuego y promete todo lo que se espera de Johnson: acción, risas y explosiones. Además, le suma criaturas gigantes que Johnson deberá detener armado con sus músculos y sentido del humor.

En su larga lista de futuros proyectos figuran secuelas, películas de superhéroes y Rascacielos: rescate en las alturas, que tiene la misma idea de Duro de matar. Johnson incluso bromeó con la idea de lanzarse a la presidencia de Estados Unidos, un emprendimiento que, de ser determinado por la popularidad en la taquilla, lo tendría sentado en la Oficina Oval en un abrir y cerrar de ojos.

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