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Las finanzas de Stan Lee: talento para la creación, pero no para el dinero

El gran creador de cómics amasó una fortuna mucho menor de la que hubiera merecido 

Stan Lee
Stan Lee, talento para la creación pero no para las finanzas

Luego de años de una vejez difícil, en la que no le faltaron problemas por gente que quería hacerse de su dinero, el lunes 12 de noviembre murió Stan Lee. Y sin embargo, pese a la gran fortuna que tuvo y que dejó, los especialistas estiman que sus riquezas estaban muy por debajo de las que tendría que haber cosechado.

Porque para haber sido el creador del universo Marvel y el más famoso creador de superhéroes, con personajes como Spiderman, Hulk o Ironman, entre muchos otros, el rédito económico que obtuvo fue infinitamente menor al que le correspondía y merecía.

La revista Money explicó al respecto en un reportaje, que el artista no ganó todo lo que pudo, y que no era tan rico como la gente se podía imaginar.

Si bien sus finanzas son bastante desconocidas, se calcula que el patrimonio neto rondaba entre 50 y los 80 millones de dólares. Sin embargo, calculadora en mano, la cifra no es tan grande si se la compara con los 24 mil millones de dólares que recaudaron las películas de sus personajes de Marvel.

El propio artista había reconocido muchas veces que tomó muchas malas decisiones, que lo privaron de ganar mucho más dinero. Aunque lógicamente, cuando comenzó su carrera jamás pensó que iba a amasar una fortuna. Es que Stan Lee comenzó ganando ocho dólares semanales, trabajando para un semanario en los años 30.

Al principio de la década de 1960 creó a sus grandes personajes: los Cuatro Fantásticos, Spiderman, Hulk, los X-Men y Iron Man. En virtud de su talento, Marvel superó a DC Comics a finales de esa década, lo que le valió su ascenso a director de la empresa.

“Era un estúpido en el plano empresarial, debería haber sido más codicioso”, dijo en 2016 el artista en una entrevista. Por ejemplo, Stan Lee no vio ni un peso de los 4.000 millones de dólares que Disney pagó por Marvel y por todo su catálogo de personajes, ya que no era propietario.

Además, su propia empresa lo estafó. En 1998 firmó un contrato con Marvel mediante el que recibiría un porcentaje de las ganancias que produjeran las películas y las series basadas en los personajes que él había creado, pero la compañía no le pagó lo que le correspondía.

Stan Lee denunció a Marvel y ganó, con lo que se llevó un 10 % de las ganancias de films como el de Spiderman, e incluso un millón de euros anuales de compensación, algo que puede parecer anecdótico, pero que en realidad define mucho al autor. Tuvo muchos juicios por derechos de autor y hasta por problemas familiares, e incluso llegó a enfrentarse en el terreno legal con su propia hija.

Otros negocios que Stan Lee puso en marcha fueron el mercado inmobiliario, y las firmas de autógrafos. Durante la década de los 2000, empezó a comprar y a vender casas en Los Ángeles.

Además, se dedicó a aparecer en eventos firmando autógrafos hasta que su salud deterioró. Y lo hizo a un precio relativamente económico: en 2016 cobraba 50 dólares por cada firma. Y en 2018 llegó a los 130 dólares.

Un hombre que estaba detrás de montañas de dinero, cobraba, ya viejo, por su firma de puño y letra. Todo un símbolo de la desigual relación entre la autoría intelectual y el rédito de los empresarios.

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