CINE

Una familia griega que renueva sus líos

Nia Vardalos demuestra con Mi gran boda griega 2 que el éxito de la primera entrega no fue cosa del azar.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Vuelve la divertida familia griega. Foto: Difusión

Luego de la nominación al Oscar para Vardalos por el guión de Mi gran boda griega (2002), se volvió a hablar de ella, pero por la serie de desaciertos que la envolvieron (la serie My life in ruins fue cancelada en la primera temporada y la película Larry Crowne, no colmó las expectativas de la taquilla). Se pensó que aquella pequeña gran película Mi gran boda griega no fue más que un éxito de marketing o una simple alineación planetaria. La misma se centraba en los entredichos que provocaba cuando la inocente hija de una familia griega, Toula (Vardalos) se ponía de novia con Ian (John Corbett) que era buen mozo y buen partido, pero no era griego. Eso generaba una entretenida comedia de enredos y personajes peculiares y graciosos.

Para esta secuela, están todos (los abuelos Gus y María, la tía Voula y los primos Nikki, Angelo, además de la divertida matriarca Mana-Yia-Yia), quienes pese al paso del tiempo, no han perdido la gracia.

Ahora, Toula continúa ayudando (y sufriendo) a sus padres, mientras su hija, Paris, busca universidad. Pero el abuelo Gus Portokalos (un muy divertido Michael Constantino) está preocupado por otra cosa: la nieta está en edad de casarse. Así, aquella presión que ejercía con su hija, ahora la carga a su nieta mayor. El abuelo es otro de los centros de esta historia. Está encaprichado en ser descendiente directo de Alejandro Magno, pero certificar eso le exige papeles, entre ellos la constancia de matrimonio de Gus y María que, sorpresa, no está firmada por un religioso de la Iglesia Ortodoxa. Eso se podría arreglar fácil (ir a la iglesia y casarse) pero no en una comedia de Vardalos: María no acepta casarse con Gus, y los reproches de ambos lados no se hacen esperar. Así seguirá la historia, con vaivenes entre el sí y el no al matrimonio; el espíritu burlón es el mismo de la primera parte.

Si en aquella primera entrega, Toula se enfrentaba a su asfixiante familia para encontrar el amor, en esta secuela será Paris, la hija de la pareja, quien sufra a su madre, quien también puede ser tan asfixiante como su familia lo fue con ella.

Pero el meollo del asunto es: ¿qué pasa luego del "y vivieron felices por siempre"? Mientras Toula logrará entender que la familia es importante, pero la pareja lo es más, será el octogenario Gus quien deberá brindar una verdadera razón para que María siga a su lado, lo que se resolverá en una emotiva y divertida escena final, donde habrá enredos de sobra. Así, mientras las risas se suceden, Vardalos también habla de otras cuestiones más serias, como el cuidado de los padres, la interrogante sobre cómo mantener viva la llama de la pareja, y también enfrentar la vida en pareja cuando los hijos se van del nido.

El elegido para dirigir este enredo es Kirk Jones, quien ya demostró su solvencia en películas como El divino Ned, o La nana mágica, para unir ternura y comedia.

Así, serán estos los ingredientes que condimenten esta divertida película que demuestran que lo de aquella primera vez con Vardalos no fue una casualidad.

Mi gran boda griega 2 [***]

Estados Unidos, 2016. Título original: My big fat greek wedding 2. Dirección: Kirk Jones.Guión: Nia Vardalos. Música: Christopher Lennertz. Con: Nia Vardalos, John Corbett y Michael Constantine. Duración: 110 minutos. Estreno: jueves 5 de mayo en Grupocine Torre de los Profesionales, Punta Carretas, Life Alfabeta, 21, Costa Urbana y Movie.

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