VOLVER AL FUTURO

Una exitosa historia del tiempo

Casi se llama algo así como "Hombre espacial de Plutón". Eso quería el entonces jefe de los estudios Universal, Sid Sheinberg, para hacer referencia al libro de ciencia ficción que un niño está leyendo cuando Marty McFly, el personaje central de la historia, arriba a 1955 en su máquina del tiempo, un auto Delorean.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Ronald Reagan citó una frase del film en el discurso del Estado de la Unión.

Sheinberg prefería llamarle así en lugar del más sucinto y seductor Volver al futuro. Tan seguro estaba de su idea que la dupla Robert Zemeckis (director y co-guionista) y Bob Gale (productor y co-guionista) se asustaron y acudieron a Steven Spielberg, el productor ejecutivo. Éste aún no tenía la estatura y el poder que tiene hoy, claro, pero ya sabía cómo navegar en las turbulentas aguas de las vanidades en Hollywood. "Querido Sid", empezaba el memorando que Spielberg le mandó al jerarca en respuesta a esa idea: "Muchas gracias por tu más que graciosa sugerencia para el título de la película. Todos nos reímos mucho". Sheinberg no volvió a mencionar su idea.

No fue el único obstáculo que tuvieron que superar Zemeckis, Gale y Spielberg, los artífices de esta película que no fue solo en un rotundo éxito comercial, sino que contribuyó a definir el cine mainstream de la década de 1980.

Estrenada el mismo año que Ronald Reagan iniciaba su segundo mandato como presidente y Mijail Gorbachov asumía como líder de la Unión Soviética, la película trataba, entre muchas otras cosas, elípticamente la Guerra Fría.

La vuelta del protagonista es a 1995, diez años luego del fin de la II Guerra Mundial, una época marcada por la cada vez mayor tensión nuclear entre Estados Unidos y la Unión Soviética en una carrera armamentista que alarmaba a todos pero no podía ser detenida por nadie.

Esa época es representada en la película como un idilio suburbano en el cual el máximo riesgo no es una guerra termonuclear. Lo más peligroso en ese mundo es caerse de un árbol y ser posteriormente atropellado por un auto que va lentamente por la calle, como le pasa a George McFly (Crispin Glover), un accidente que da lugar al inicio de la relación de la cual nacerá Marty McFly.

Ese optimismo y la mirada idealizada del pasado parece a la distancia una respuesta a Terminator, estrenada un año antes que Volver al futuro y que también tiene viajes en el tiempo. Solo que los personajes de Terminator viajan a una época —los 80— que era caótica, oscura y violenta, nada que ver con la apacible y luminosa Hill Valley.

Pero Zemeckis, Gale y Spielberg tenían temas más urgentes que pensar que una respuesta a Terminator. Entre otras cosas, sentían la cada vez más intensa presión de Universal para llegar a estrenar la película para el día antes del feriado nacional 4 de julio, el día de la independencia para Estados Unidos.

Eso significaba un régimen de trabajo de muchas horas al día. Principalmente porque Zemeckis tuvo que asumir, con cinco semanas de rodaje ya realizadas, que había elegido mal al protagonista.

Luego de ver cómo Eric Stoltz no daba con el tono que él, Gale y Spielberg tenían en mente, el equipo tuvo que volver a empezar con Michael J. Fox, quien había sido la primera elección pero que había rechazado la oferta porque estaba ocupado en la serie de televisión Family ties.


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Otra vez fue Spielberg el encargado de sacar las castañas del fuego. Llamó al creador de la serie, apeló a la amistad que los unía y éste acomodó la serie para que Fox pudiera ausentarse y dedicarse al personaje de Marty McFly, un aspirante a músico que sueña con entrar al concurso de talentos de su liceo con su banda y, también, poder irse de excursión con su novia.

De tantas idas y vueltas —el rodaje también fue problemático por las excentricidades de Glover, quien se comparaba con Marlon Brando— salió una película que en poco tiempo se instaló entre las más populares.

No solo fue la que más recaudó ese año sino que también recogió muchos elogios entre los críticos por el guión y una batería de chistes, observaciones y citas cinéfilas que rebosaban de ingenio, humor y puntería .

Como cuando Marty McFly le informa a Doc Brown (Lloyd) que en el futuro el presidente de los Estados Unidos es Ronald Reagan, quien en 1955 andaba haciendo películas de vaqueros bastante tontas. Brown no puede evitar el comentario sarcástico y lanza un dardo que atraviesa 30 años: "¿Y quién es el Secretario de Estado? ¿Jerry Lewis?"

Esas ocurrencias eran solo el condimento de una historia central más seria, deudora tanto del libro de H.G. Wells como de La Jetée, el cortometraje sobre un prisionero de guerra que viaja primero a su propio pasado y luego al futuro.

¿Sería posible cambiar lo que uno fue, para ser lo que uno quiere o imagina que quiere ser? Las respuestas están en los vaivenes de Marty McFly a través de las décadas en un auto, otro acierto del film. Spielberg: "Cuando me dijeron que la máquina podía ser un auto, todo empezó a tener más sentido. Esa máquina podía llevarlos a cualquier lado".

Las siguientes entregas le darían la razón, pero la imaginación del público que la vio en su momento ya había hecho ese y otros viajes gracias a una historia contada con entusiasmo y fineza. Y que este año —¡cómo pasa el tiempo!— ya cumple tres décadas.

La película que afianzó a Robert Zemeckis


El director venía de dos películas que no habían hecho mella en la taquilla, Día de locos y Autos usados. Con esos antecedentes no era fácil conseguir fondos para Volver al futuro. En el proceso de producción de la película —que duró aproximadamente tres años— Zemeckis dirigió Dos bribones tras la esmeralda perdida (1984), con Michael Douglas y Kathleen Turner, que fue lo suficientemente rentable como para allanarle el camino en su nuevo proyecto. Luego de las tres entregas de esta saga, Zemeckis emergió en la década de los 90 como uno de los directores más influyentes de Hollywood, lo que le permitió estar al frente de películas de alto perfil como La muerte le sienta bien (1992), Contacto (1997) y su película más galardonada: Forrest I (1994), que obtuvo seis Oscar, entre ellos uno a Mejor director.

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CUANDO SEGUNDAS PARTES SON LA EXCEPCIÓN A LA REGLA

Aunque se trata de un preciso ejercicio de ciencia ficción y la palabra “futuro” esté en el título, la primera entrega de la trilogía transcurre principalmente en el pasado. Pero el equipo responsable se sacaría las ganas de echar un vistazo a un posible futuro con la segunda parte, filmada junto a la tercera en un único y gran rodaje. “Cuando una película tiene tanto éxito, deja de pertenecerte. En vez de desentendernos del proyecto, aprovechamos que Universal nos diera la chance de seguir con la historia”, dijo Zemeckis en una entrevista.

Así, se pusieron a pensar cómo sería si Marty McFly, en vez de viajar treinta años hacia atrás lo hiciera en sentido inverso y aterrizara en 2015. Las ideas de Zemeckis, Gale y Spielberg en esa época los llevaron a lugares que guardan varias similitudes con el presente. Cuando en la segunda película (estrenada en 1989) McFly arriba a 2015, calza zapatillas Nike que se ajustan y atan solas, además de ropa que se seca instantánamente cuando se moja. Esos inventos, como las patinetas antigravedad aún no son realidad, aunque éstas podrían serlo si la empresa Hendo cumple la promesa de presentar una el próximo 21 de octubre, la fecha en la cual McFly llega a 2015 en la segunda película.

Pero otras ocurrencias sí se han materalizado, como el biocombustible (Doc Brown no le carga nafta a su auto, sino basura)y las videollamadas, algo que tanto Skype como Facebook ofrecen.

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