RESEÑA (★★★★☆)

Una excursión digital y nostálgica de la mano de un maestro como Steven Spielberg

Reseñamos "Ready Player One: comienza el juego", la nueva película del director

Imagen promocional de "Ready Player One"
Vea el tráiler de "Ready Player One"

Steven Spielberg no necesita demostrar nada. Hace tiempo que su lugar como uno de los mejores directores salidos de la Era del Nuevo Hollywood está asentado. El cineasta de 71 años, sin embargo, se niega a detenerse. La prueba de ello puede verse desde hoy en los cines uruguayos con el estreno de Ready Player One: comienza el juego, el segundo lanzamiento del director en el año tras The Post: los oscuros secretos del Pentágono.

Si bien el drama histórico llegó antes que la nueva aventura de acción y ciencia ficción, Ready Player One fue filmada primero y era uno de los proyectos más ambiciosos del director desde 2015. La película se basa en un libro del escritor estadounidense Ernest Cline y es raro encontrar un lector juvenil en Uruguay que no haya disfrutado del libro, republicado recientemente por Ediciones B. Tanto el libro como la película son una excursión muy entretenida por la pasión que recorre un fanático de una obra cultural de atractivo masivo.

Cualquier persona que alguna vez haya encontrado una película, juego o canción que lo haya marcado de por vida, sentirá empatía por lo nuevo de Spielberg. Ready Player One es una historia futurista en la que un héroe debe recorrer un camino de autosuperación. El planteo es familiar, pero Spielberg se aseguró de que lo que se narra dentro de la pantalla solo pueda ser descrito con un adjetivo: fantástico.

El héroe en cuestión es Wade Watts (Tye Sheridan, quien está lejos del brillo de otras estrellas juveniles de la filmografía de Spielberg), un joven que vive en una ciudad superpoblada y compuesta de torres de tráilers en Columbus, Ohio. El año es 2045 y la sociedad se encuentra en un punto de quiebre -si hasta hay “ladrones de banda ancha”, según se narra en un monólogo inicial-. Los estadounidenses prefieren pasar más tiempo en un paraíso virtual llamado OASIS, al que se accede a través de herramientas de realidad virtual muy similares a las que se pueden encontrar hoy en el mercado.

Inventado por el difunto genio tecnológico James Halliday (Mark Rylance en su reinterpretación más lisérgica y juguetona de Steve Jobs), OASIS ofrece la posibilidad de explorar una abanico infinito de mundos ficticios bajo el avatar (una identidad digital) que uno elija. A su vez, el éxito dentro del “juego” también permite un ascenso fuera de él, con transacciones económicas que se trasladan del mundo virtual al real.

Mientras el mundo se desmorona, OASIS crece. El mundo virtual encuentra su mayor cantidad de público gracias a la muerte de Hallaway, una figura venerada por todas los personajes de la película, tanto héroes como villanos. El creador de OASIS inventó una cacería del tesoro (o búsqueda de easter eggs, como suelen referirse en inglés a las referencias escondidas en libros, juegos o películas) para encontrar al heredero de su maravillosa invención, al igual que su inimaginable fortuna. Wade, por supuesto, emprende ese camino. Lo hace bajo su alias Parzival -una figura con rasgos cercanos a la animación asiática-, y en el camino se alía con una galería de avatares y jugadores diversos, incluida Art3mis (Olivia Cooke), la otra heroína de la película.

Lo maravilloso de Ready Player One no es tanto su historia -que pierde su chispa una vez que todas las cartas de los jugadores involucrados fueron reveladas-, sino su relato, la forma en la que Spielberg narra, presenta a sus personajes y resuelve los conflictos de sus personajes.

Gracias a lo que probablemente debe haber sido el mejor equipo de asesores legales detrás de una superproducción reciente de Hollywood, en la película aparecen un sinfín de personajes de películas como King Kong o juegos como Mortal Kombat. La lista de ficciones es interminable y una sola visualización no alcanza para encontrarlas a todas. Aunque los ojos pueden mantenerse ocupados en esa búsqueda de cientos de objetos y personajes de la cultura pop, lo que el director prefiere es concentrarse en hacer de su mundo virtual una experiencia cinematográfica. No solo el salto de una realidad a otra es manejada con gracia en la edición, sino que las escenas de acción dentro de OASIS tienen el mismo peso emocional que lo que sucede fuera de él.

El libro de Cline está repleto de referencias al cine de Spielberg (en particular a las películas que hizo entre las décadas de 1980 y 1990), pero el director decidió obviarlas todas para no parecer autocomplaciente. Sí hay guiños a sus amigos directores como Robert Zemeckis (director de Volver al futuro) y una secuencia entera dentro de una película de Stanley Kubrick que puede generar el júbilo de cualquier cinéfilo que se encuentre en la sala.

Pese a tocar superficialmente temas como la alienación y la adicción a la tecnología, la película está plagada del optimismo que Spielberg ha sabido dejar en sus películas.

La fascinación casi infantil por la aventura del director, combinado con cierta sensación de agradecimiento hacia un elemento responsable de la prevalencia del cine (los fanáticos), hacen de "Ready Player" One una propuesta ganadora.

Ready Player One: comienza el juego (★★★★☆)

Estados Unidos 2018. Título original: Ready Player One. Dirección: Steven Spielberg. Guion: Zak Penn y Ernest Cline. Elenco: Tye Sheridan, Olivia Cooke, Ben Mendelsohn, Lena Waithe, T.J. Miller, Simon Pegg, Mark Rylance, Philip Zhao, Win Morisaki, Hannah John-Kamen y Raplh Ineson. Fotografía: Janusz Kaminski. Música: Alan Silvestri. Producción: Donald De Line, Dan Farah, Kristie Macosko Krieger y Steven Spielberg.

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