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Una estrella al rojo vivo

Un drama de espías regresa a la actriz ganadora del Oscar a un cine más tradicional

Jennifer Lawrence en "Red Sparrow"
Jennifer Lawrence en "Red Sparrow". Foto: difusión

A Jennifer Lawrence no le gustó El hilo fantasma, el nuevo largometraje de Paul Thomas Anderson que competirá por seis premios Oscar el domingo, incluido el de Mejor película. Durante una entrevista, la actriz ganadora del reconocimiento de la Academia a Mejor actriz dijo que no pudo sobrepasar los tres primeros minutos del drama histórico, que en sus escenas iniciales establece una relación problemática que el protagonista (Daniel Day-Lewis) tiene con las mujeres. “¿Cada mujer se enamora de él porque las hace sentir mal sobre ellas y eso es la historia de amor?”, se preguntó Lawrence durante una conversación que formó parte de la promoción de su última película, el drama de espionaje Operación Red Sparrow. “Recorrí ese camino, sé lo que se siente y no necesito ver esa película”.

La honesta declaración resume parte del atractivo como figura pública que la actriz de 27 logró en los últimos años de su carrera sumamente exitosa. Verborrágica, auténtica y una defensora de la igualdad de derechos y oportunidades de las mujeres en Hollywood, Lawrence arremete constantemente contra la idea del decoro asignado a las personalidades más populares del cine estadounidense. Además de su encanto frente a cámara y una belleza natural, Lawrence le agrega puntas menos tradicionales a su estrellato cuando confiesa sus (reiteradas) borracheras, insulta en programas televisivos y comenta su relación (según ella) poco sana con la comida chatarra. Parte de esa irreverencia hace que la actriz mejor paga de la industria y la más joven en ser nominada cuatro veces a los premios Oscar -y también ganadora de tres Globo de Oro- se sienta como una persona más mundana de lo que debería ser para el estilo de vida que se espera de ella.

Red sparrow
Jennifer Lawrence en el tráiler de Operación Red Sparrow

Es difícil pensar que menos de diez años atrás, Lawrence era una actriz de televisión poco conocida que sorprendió, vestida de rojo, en la alfombra del mismo color de los 83° Premios Oscar de 2011. Ese año estuvo nominada por primera vez por su papel en Lazos de sangre pero perdió contra el Cisne Negro de Natalie Portman. La victoria, sin embargo, se tradujo en las puertas de Hollywood, que se abrieron de par en par para Lawrence. Al año de esa ceremonia ya recorría el mundo junto a los actores James McAvoy y Michael Fassbender para promocionar su primera producción de gran escala: X-Men: primera generación. Lawrence ya protagonizó dos películas más sobre los mutantes y en 2018 se verá una nueva entrega. Entre tanto, lideró la redituable saga de cine distópico adolescente Los Juegos del Hambre y se volvió una colaboradora del premiado director David O. Russell, para el que trabajó en El lado luminoso de la vida, Escándalo americano y Joy: el nombre del éxito.

El año pasado fue uno de los más problemático para la actriz profesionalmente. Tras protagonizar la redituable pero poco memorable Pasajeros en 2016, su única película en estrenarse posteriormente fue madre!, un drama experimental del director Darren Aronofsky, con quien la actriz mantuvo una relación amorosa ya finalizada. En términos económicos, madre! fue un fracaso al superar su inversión de 30 millones de dólares por 13 millones de recaudación global. La ausencia de nominaciones en los Oscar terminó de silenciar las múltiples controversias en torno a la película y sus alegorías bíblicas.

Ahora, Lawrence volvió a un papel menos arriesgado en su protagónico de Operación Red Sparrow. Interpreta a una primera bailarina rusa de ballet que es reclutada como una agente del servicio de inteligencia para ser entrenada en la manipulación psicológica y sexual de sus adversarios. La película es del director de gran parte de Los juegos del Hambre, Francis Lawrence (que no tiene vínculo con la actriz) y generó revuelo debido a que contiene un desnudo explícito de la artista. En otra actriz el desnudo no pasaría a ser más que un dato curioso para el periodismo de farándula. En el caso de Lawrence, es diferente. La actriz fue una de las figuras mayormente afectadas por la filtración en 2014 de fotografías personales de un centenar de celebridades y por lo tanto, la decisión toma otro significado. “Es mi decisión” dijo la actriz a la revista Vanity Fair al hablar sobre la escena “Recuperé algo que me fue sacado y eso se sintió normal”.

En el futuro, Lawrence no solo planea una carrera más activista -forma parte de la organización Represent.Us en contra de la corrupción política- sino que tampoco planea cambiar su actitud pública. En la misma entrevista que arremetió contra una nominada al Oscar, la actriz también supo encontrar la analogía que la define hoy en día. “Honestamente, soy como un misil balístico. No me preguntes por las personas que no me caen bien”.

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