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Una estrella elocuente y en un gran momento

El País estuvo en una charla del actor y director Ethan Hawke en el Festival de Seattle

Ethan Hawke
Ethan Hawke charlando con el público durante el Festival de Seattle, allí estuvo El País

"Quiero ser el único actor que gane este premio dos veces”. La frase, dicha por el actor estadounidense Ethan Hawke tras recibir un reconocimiento a su trayectoria, refleja la confianza de un artista capaz de reconocer un buen momento en su carrera.

Para Hawke, 2018 puede ser uno de sus mejores años y el Festival Internacional de Cine de Seattle (SIFF), donde recibió el galardón que quiere repetir, fue prueba de ello.

En el certamen estadounidense se exhibieron dos películas del intérprete de 47 años nacido en Austin, Texas. En una actúa y en la otra, dirige.

La primera es de First Reformed, el último proyecto de Paul Schrader, el director quien también escribió los guiones de Taxi Driver, Toro Salvaje y Días de furia.

First Reformed Ethan Hawke
Vea el tráiler de "First Reformed" de Paul Schrader con Ethan Hawke

En First Reformed, Hawke interpreta al pastor de una pequeña y solitaria iglesia en el Norte de Nueva York. El cura se cuestiona su fe tras conocer a una pareja joven conformada por un activista y su esposa embarazada.

En una película imperdible y atípica para el panorama contemporáneo del cine estadounidense. Schrader se desprende de la música y el movimiento de cámara para narrar una historia punzante sobre el refugio de la religión, el escape del duelo y las consecuencias políticas que el medio ambiente puede tener en sus habitantes. En ese lienzo, Hawke da una actuación dramática que posiblemente pueda ponerlo en la carrera por los próximos premios Oscar.

Recientemente, el director Paul Schrader dijo, en diálogo con la cineasta Sofia Coppola, que había pensado en los Jake Gyllenhaal y Oscar Isaac para el papel de su última película. Sin embargo, fueron las arrugas en la cara de Hawke lo que convencieron de que era ideal para el atormentado papel. “Su cara se estaba poniendo interesante” dijo Schrader.

Irónicamente, en un montaje de varias de las películas de Hawke, exhibido en el cine Egyptian de Seattle durante el tributo al actor, es difícil calificar al pasaje del tiempo como tirano.

Desde su primer papel célebre junto a Robin Williams en La sociedad de los poetas muertos; su colaboración a lo largo de varias décadas con Richard Linklater o sus protagónicos en Día de entrenamiento o Gattaca, Hawke parece no haber dejado un género afuera. Hasta hizo de Nando Parrado en ¡Viven!, el drama sobre la tragedia de los Andes.

Sonriente, elocuente y hasta filosófico por momentos, Hawke explicó en una charla posterior a su homenaje que sus ambiciones cinematográficas evolucionaron a partir de las experiencias personales al principio de su carrera, en las que vio cómo el éxito afectó la vida de compañeros actores como River Phoenix (fallecido a los 23 por sobredosis).

“Mi madre estaba muy deprimida porque había abandonado la universidad”, contó el actor sobre el inicio de su carrera. “Una de las cosas que le prometí que haría sería responsabilizarme por la educación “, dijo al referirse a su debut como director del cortometraje Straight to One. Desde entonces, ha dirigido las películas Chelsea Walls, The Hottest State y el documental Seymour: an introduction.

En su presentación en el Egyptian en la que participó El País, Hawke dijo que siempre estuvo pensando en dirigir porque no se tenía fe en la vida de un actor. “Estaba muy preocupado de que pudiera seguir haciéndolo”, dijo.

Aunque sus trabajos detrás de cámara apenas han salido fuera del mercado de Estados Unidos, el actor parece estar pronto para dar un salto más grande.

Before Midnight
Una escena "Antes de la medianoche", por la que estuvo nominado al Oscar 

Y hasta dirige. En el festival, Hawke mostró su película Blaze, una biografía del músico estadounidense de folk Blaze Foley. Narrada en tres tiempos diferentes, como cineasta el actor demuestra un talento para crear planos inventivos en una historia sobre un viajante cuyo único motor en la vida era la música.

Con un elenco sin estrellas (aunque Sam Rockwell y hasta Linklater, dos viejos amigos de Hawke, tienen apariciones), Blaze suma un nuevo capítulo en la faceta más independiente del actor, aunque tiene la emoción suficiente para apelar a un público de salas comerciales.

Hawke, de todas formas, aclaró que no se considera un actor taquillero, pese a contar con películas exitosas en géneros como el terror (La noche de la expiación) o los policiales (Día de entrenamiento).

“Trabajar con personas realmente talentosas es lo mejor que hay”, señaló sobre su oficio. “No quisiera hacer nada más, pero rara vez sucede de la manera correcta. Es una forma de arte completamente devorada por las empresas”, criticó.

Hawke dejó a entender que no comparte el gusto por la competencia ni los premios dentro de Hollywood (aunque First Reformed pueda traerle varios) pero señaló que seguirá tratando de hacer lo que sabe: actuar.

“Todo en nuestro mundo es una competencia”, dijo. “Y se supone que las artes son un lugar donde la competencia no existe porque se trata de la expresión”.

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