Entrevista

Elizabeth Banks, la directora de "Los ángeles de Charlie" habla sobre el Hollywood de hoy

El jueves llega a los cines el relanzamiento de la franquicia surgida en televisión en la década de 1970

Elizabeth Banks
Elizabeth Banks, la directora de "Los ángeles de Charlie"

El jueves, Elizabeth Banks, que es actriz, estrena su segundo largometraje como directora, Los Angeles de Charlie que es uno de los número fuertes de Hollywood de lo que queda del año. Es el relanzamiento de la franquicia con Kristen Stewart como una de las agentes, ahora, internacionales. En esta entrevista, Banks habla sobre ser mujer en el cine de hoy, las nuevas plataformas y por qué dirige una franquicia.

—¿Qué ha notado que cambió en la industria del cine en la última década?

—Hay mucho más trabajo, pero es mucho más difícil ganar dinero en Hollywood con cualquier cosa. Es una de las razones por las cuales los sindicatos están en pie de guerra. Para los trabajadores de bajos ingresos, las personas que están más abajo en esas grandes producciones, es mucho más difícil salir adelante. Y eso también es cierto para los actores y escritores de clase media.En los viejos tiempos, podías pagar préstamos estudiantiles haciendo un comercial. ¡Eso me sucedió a principios de la década de 2000! Eso es porque el sindicato hizo un gran trabajo al protegernos. Ahora, la mayoría de los comerciales no están sindicalizados, y de alguna manera la industria publicitaria se está saliendo con la suya.

—Incluso para las estrellas de primer nivel, la simple idea de un gran sueldo basado en el rendimiento de la taquilla será más difícil de medir en la era del streaming.

—Llegué a Hollywood al final del apogeo de las grandes estrellas de cine, y escuchabas cosas sobre el contrato de Keanu Reeves para Matrix (según los informes, el actor ganó más de 100 millones de dólares a través de ese acuerdo). Que ese tipo de contratos ocurran ahora es más dificil. Cada negociación es mucho más dura. Internet también ha cambiado muchas cosas. Las personas han estado publicando su contenido de forma gratuita en YouTube porque quieren hacerse notar, y de repente el valor de su trabajo llega a cero. Todavía estamos volviendo de eso.

—Cuando actualizas algo como Los ángeles de Charlie que está destinadao a convertirse en una franquicia importante en la próxima década, ¿qué anticipa sobre los cambios en el público?

—La última película de Los ángeles de Charlie se hizo hace casi 20 años, y estaba pensada para sus estrellas: Cameron Díaz era la estrella femenina más grande en ese momento, Drew Barrymore era enorme y Lucy Liu salía de un programa exitoso con Ally McBeal. Eso ya era suficiente. Pero ahora tienes que pensar en vender la película en todo el mundo: no puedes tener chicas en la playa de California. Trasladar la película a una escala mundial la abre a diferentes públicos. Hoy se siente como que todo quiere convertirse en un evento. Los jóvenes, especialmente, quieren ser dueños de lo que están viendo, y cuando descubren a alguien, ese sentido de propiedad les resulta real. La idea que el cine y la televisión son impulsados por las estrellas está en desuso.

—¿Cómo será el panorama para las directoras de aquí a 10 años?

—Oh Dios, estoy tratando de tener esperanzas. Estoy emocionado porque hice Los ángeles de Charlie en Sony que también hicieron películas este año con Greta Gerwig y Marielle Heller, a quienes admiro mucho. Mi esperanza es que cada vez más mujeres tienen que hacer cada más trabajos detrás de la cámara. La buena noticia es que hay algo más que Kathryn Bigelow, aunque siempre ha habido más que Kathryn Bigelow. Aliento a las cineastas a buscar películas más grandes. Trabajamos en una industria donde somos ciudadanas de segunda clase en muchos niveles, y se necesita mucho coraje y confianza para entrar y decir: “Me toca a mí”. Pero me encuentro con esas mujeres todo el tiempo. Están aquí, están listas para hacer el trabajo y solo necesitan la oportunidad.

—Cuando armás un nuevo proyecto, ¿con qué frecuencia te preguntas: “¿Debería ir a cines o a streaming?”

—Todo el tiempo. Todos somos contadores de historias, y todos queremos sacar el máximo provecho de la historia. Na sido liberador sentir que podés tener un material que crees que será una gran película, y luego de dos años desarrollándolo, te das cuenta que se puede volver una miniserie.

—¿Crees que hay ciertos géneros que simplemente ya no se verán en los cines?

—Creo que la experiencia de una sala de cine será cada vez más organizada como eventos para los grandes estudios, pero para alguien como yo que creció con comedias románticas, verlas regresar en el streaming es muy gratificante. A la gente realmente le gustaban esas cosas que los estudios dejaron de darles, y el streaming atendió la demanda. Así que ese es un ejemplo de cómo las plataformas pueden hacer este tipo de películas de rango medio que los grandes estudios corporativos no están tan interesados en estrenar en salas.Como alguien que creció en salas de cine arte y que fue al Lincoln Center a ver sexo, mentiras y video, estoy realmente desanimada por no tener ese mismo sentido de comunidad en los cines. Pero aún hay películas independientes, lo que pasa es que la gente las consume cada vez más en sus sofás. Creo que en realidad todo eso es una oportunidad para las películas de rango medio.

—Cuando hablas con jóvenes sobre cómo miran películas y consumen cultura pop, ¿qué te parece llamativo?

—Los jóvenes realmente quieren interactuar con la experiencia, no quieren que solo se les presente la experiencia. Eso significa que se involucran a través de las redes sociales y las comparten con otras personas. Pero, sinceramente, eso se siente muy similar a lo que sentí al crecer. No iba al cine sola muy a menudo: ibas a la gran película animada con tu familia, o te colabas en una película con tus amigos el viernes por la noche. La mayor diferencia es que hay muchas más opciones. Se trata de cómo elegir entre todo eso.

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