ENTREVISTA

Elisabeth Moss: de "Mad Men" y "The Handmaid's Tale" a "El hombre invisible"

La actriz habla sobre su nuevo proyecto en el cine, la nueva versión del clásico de terror "El hombre invisible" que se estrena este jueves

Elisabeth Moss
Elisabeth Moss, una mujer perseguida por su pasado

El fantasma que persigue a Elisabeth Moss no es un ancestro muerto ni una víctima de homicidio con asuntos pendientes. Ni siquiera es una persona real.

Sucede que ese fantasma es Peggy Olson, la secretaria de la agencia de publicidad que interpretó en Mad Men (2007-2015). Ya han pasado cinco años y Moss ha tenido éxito con otra serie —The Handmaid's Tale—, pero Peggy sigue apareciéndose de vez en cuando.

“Hay veces en las que estoy haciendo una escena y me tengo que detener y digo: ‘Ay, eso sonó un poco como Peggy’”, admitió la actriz de 37 años, ganadora del Emmy. “No sé si los demás lo notan, pero yo sí, porque estuvo conmigo durante tantos años”.

En su nueva película, que se estrena este jueves en Uruguay, Moss interpreta a una mujer que piensa que la persigue un espectro, solo para descubrir que se trata de algo aún más extraño. En El hombre invisible del director Leigh Whannell, la actriz personifica a una mujer atormentada por el fantasma de su difunto exnovio (Oliver Jackson-Cohen), un científico abusivo, cuya muerte ella no lloró, al contrario, la liberó de la sombra que representaba en su vida. Pero resulta que no ha muerto. En realidad, inventó un método para hacerse invisible y, a su vez, más peligroso.

“¿Cómo escapas de algo que no puedes ver? Él es invisible, pero ella insiste en que está ahí y que la está atacando, abusando de ella y manipulándola”, dijo Moss. “Mientras tanto, todos a su alrededor le dicen que eso no está ocurriendo y que ella solo tiene que relajarse”.

“Al igual que a muchas víctimas de abuso, nadie le cree”.

Moss aceptó ser parte del proyecto debido al giro moderno que Whannell le dio a la historia. Le dijo que no era una nueva versión de la novela clásica de H. G. Wells de 1897, sino una “interpretación más realista y moderna de la historia”.

“Parte del motivo por el que quise participar es que se convirtió en una historia feminista acerca del empoderamiento femenino”, comentó Moss. “Abordo todos los papeles de la misma manera. Un personaje empieza desde adentro para mí y, de ahí, solo sigo sus instintos”.

Elisabeth Moss
Elisabeth Moss en The Handmaid's Tale

Por supuesto que también tiene en la mente a The Handmaid's Tale, basada en la novela distópica de Margaret Atwood. La cuarta temporada de la serie, de la cual Moss también es productora, se estrenará este año.

Es desgarrador ver el retrato que ha presentado la serie de un mundo en el que una dictadura teocrática gobierna prácticamente sin limitaciones, y las mujeres prácticamente solo son esclavas. Claro que, para los actores, es una sensación distinta.

“Para mí es catártico”, dijo Moss. “Es un escape. Es trabajo, obviamente. Filmamos 70 horas a la semana. Es un trabajo, pero se siente bien saber que este es un tema importante. Además, me sirve como un medio para explorar mis sentimientos sobre distintas cuestiones”.

“Es importante que todos tengamos un lugar donde canalizar nuestros sentimientos”.

Muchos espectadores ven reflejos del Estados Unidos actual en The Handmaid's Tale, pero Moss no está de acuerdo.

“Espero que Gilead sea un futuro muy lejano”, dijo. “Creo que sí estamos lejos de llegar a eso. Hay muchos países que se acercan mucho más. He hablado con Margaret al respecto. Siempre que la veo, le hago todas las preguntas posibles e intento sacarle algunos consejos. Una de las preguntas que le hice fue: ‘¿Qué tan cerca crees que estamos de esto, y qué podemos hacer al respecto?’”.

“Ella me dijo: ‘No hemos llegado ahí, pero no puedes cerrar los ojos’”, dijo Moss. “Dijo que lo que debemos proteger son la libertad de prensa, la libertad de expresión y el derecho a la protesta”.

“En la primera temporada , hicimos una escena en la que el gobierno abría fuego contra unos manifestantes”, continuó. “El mensaje es que debemos alzar la voz para defender nuestras creencias. Atwood dice que, si no podemos hacer eso, entonces estamos en verdaderos problemas”.

Moss tiene raíces artísticas. Su madre es música al igual que su padre, quien también es mánager de artistas del jazz. Al haber nacido en Los Ángeles, el primer escenario que Moss pisó fue la sala de su casa.

“Siempre estaba montando un espectáculo”, recordó.

Empezó a trabajar en televisión a los seis años, con un papel en la miniserie Lucky Chances (1990), y a los nueve, interpretó a la versión joven de Louise en Gypsy (1993), una adaptación del musical clásico protagonizada por Bette Midler. Su primer papel recurrente en una serie fue el de Cynthia Parks en Picket Fences. A los 16 años, fue elegida para el reparto de Inocencia interrumpida (1999), junto con Winona Ryder y Angelina Jolie, y ese mismo año interpretó a Zoey Bartlet, la hija más joven del presidente Josiah Bartlet (Martin Sheen) en West Wing.

De ahí, Moss pasó a interpretar a Peggy Olson, quien apareció por primera vez en Mad Men en 2007, como una joven e inocente secretaria, y por última vez en 2015, como una experimentada ejecutiva de publicidad, con un cigarrillo en la boca, mientras caminaba por el pasillo de una nueva agencia publicitaria y hacia su futuro.

En The Handmaid’s Tale no sucede nada por el estilo, pues su personaje es June Osborne, una concubina que vive bajo el yugo de una jerarquía masculina opresiva.

Moss apenas tiene 37 años, pero con más de tres décadas de carrera, los actores más jóvenes siempre le piden consejos.

“El consejo que les doy a los actores es que solo se atrevan a hacerlo”, dijo. “Que no lo piensen demasiado ni se preocupen en pensar: ‘Así es como debo hacerlo porque alguien más lo hizo así’. No hay manera correcta de entrar al negocio del arte. La gente toma caminos muy diferentes. Si eso es lo que amas, hazlo. Solo atrévete”.

“Si sientes que no puedes vivir sin ello, entonces anda y hazlo ya”.

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