Cine

"Duro de matar" cumplió 30 años: ¿por qué ya se la considera un clásico?

La película de acción protagonizada por Bruce Willis cambió al género de acción para siempre

Duro de matar
Bruce Willis como John McClane en "Duro de matar"

La discusión se terminó hace poco. Llevaba años, décadas. Opinaron académicos y aficionados, cada uno pujando por su visión del argumento. Rara vez hubo un punto de encuentro en el medio. Y es que entre tanto negro y blanco, la interrogante, una muy comentada dentro del cine estadounidense, parecía no querer dar lugar al gris: ¿Es Duro de matar una película navideña?

La respuesta la zanjó hace unos días Bruce Willis, el protagonista de la película de acción que cumple 30 años de su estreno. “Duro de matar no es una película navideña”, opinó el actor durante la grabación de un programa el que varios colegas, y hasta su exesposa Demi Moore, se reunieron para rendirle un tributo burlón. “Duro de matar es una película de Bruce Willis”, sentenció.

La respuesta suena simple pero no por eso deja de ser menos cierta. Duro de matar es una película de Bruce Willis en el sentido que es una historia imposible de imaginar sin la presencia del actor, que hoy tiene 63 años. Es el Indiana Jones de Harrison Ford. El Padrino de Al Pacino. El Alien de Sigourney Weaver. El Forrest Gump de Tom Hanks. Y así.

Imagen promocional de "Duro de matar"
Vea el avance por los 30 años de "Duro de matar"

Duro de matar es, también, un clásico con todas las letras. Es una película bisagra para el cine de acción que estableció un modelo que varios quisieron igualar, pero pocos pudieron repetir. Hasta el día de hoy pueden notarse algunas ramificaciones, como lo demuestra el estreno reciente en Uruguay de Rascacielos: rescate en las alturas.

Basta con ver el avance de Rascacielos, la última película del actor calvo del momento, Dwayne Johnson, para que una primera reacción sea pensar: “Es como Duro de matar, pero con La Roca”. Si hasta la compañía distribuidora de Rascacielos, el estudio Universal Pictures, difundió un afiche que homenajea al de la película de Willis, con el rostro del protagonista asombrado y detrás de un edificio con su piso más alto en llamas.

El mecanismo de presentar a una película como Duro de matar y agregarle una variación (ubicar al héroe en un avión, en una isla o hasta arriba de un ómnibus) se mantuvo años después del estreno del trabajo dirigido por John McTiernan, que hoy forma parte de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos por sus aportes a la cinematografía de ese país.

Así que durante la década de 1990 los escenarios como el que enfrentó el policía John McClane en su primera aventura empezaron a verse de forma continua. Steven Seagal, Jean-Claude Van Damme y Sylvester Stallone lideraron historias que compartían un concepto: un hombre común y corriente debe enfrentar a un grupo de villanos en un escenario en el que todas las probabilidades están en su contra.

Escenas del rodaje de "Duro de matar"
Escenas del rodaje de "Duro de matar"

En Duro de matar, ese escenario es el edificio Nakatomi Plaza, en Los Angeles, donde McClane decide visitar en Navidad a su esposa, con quien no andan bien las cosas. Los villanos, en tanto eran unos ladrones y terroristas liderados por Hans Gruber, un genio alemán interpretado con un carisma innegable por el inglés Alan Rickman en su primer trabajo de actuación en cine.

A diferencia del colosal Johnson y entonces populares Stallone y Arnold Schwarzenegger, el McClane de Willis abrió la puerta para un héroe que las audiencias demandaban: el de un tipo común y corriente.

McClane es un policía neoyorquino muy inteligente, hábil y, si lo juzgamos por su interacción con los terroristas, uno muy gracioso.

El encanto de ver Duro de matar 30 años después, en una era de notoriedad para los superhéroes en el cine y televisión, es lo terrenal de la sufrida odisea de McClane. Sí, es un héroe, pero uno con debilidades y miedos. De hecho, lo primero que vemos de él es su miedo al aterrizar en Los Angeles, ciudad que no soporta.

Además, una vez que es llamado a la acción -a los veinte minutos del relato-, McClane hace todo por conseguir ayuda. No es hasta que sus intentos se ven frustrados que decide, descalzo, con una musculosa y una pequeña pistola- escabullirse por los rincones del Nakatomi para vencer a sus rivales, uno por uno, en un enfrentamiento con tantas balas como frases memorables.

Más allá de su expansión en una saga, Duro de matar nunca fue un tanque en la taquilla. En el año de su estreno, en julio de 1988, quedó en el séptimo lugar de lo más visto en Estados Unidos, por debajo de las comedias Cocodrilo Dundee 2 y Gemelos.

En Uruguay, "Duro de matar se estrenó" un 25 de diciembre en 1988 en los cines Nuevo Ambassador y Alfa.

La fecha festiva, que coincide con las celebración truncada para los empleados en el Nakatomi Plaza, también ha sido parte responsable del éxito de la película a futuro. Es que en la televisión estadounidense, John McClane hace su aparición año a año, a la par de Papá Noel.

Puede que Duro de matar no sea una película estrictamente navideña, como lo quiso aclarar Willis. Pero sea como sea, la historia de este hombre enamorado, protector y subestimado por sus enemigos, es una de los mejores de su tiempo. Eso no está en discusión.

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