CRÍTICA - CINE

Drama romántico con actuación inolvidable

En su tercera película el cineasta británico Andrew Haigh vuelve a centrarse en el romance. Si en su obra anterior, la premiada Weekend (2011), el asunto era el amor efímero, aquí reflexiona en torno a una pareja a punto de celebrar 45 años de matrimonio.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Tom Courtenay y Charlotte Rampling fueron premiados en el Festival de Berlín. Foto: Difusión

El argumento podría resumirse en tres palabras: crisis matrimonial tardía. Pero sería injusto e incompleto. Al igual que sucede con las pinturas que multiplican sus virtudes cuando acercamos los ojos al lienzo, 45 años es un mosaico de sensaciones vitales trágicamente bellas.

La historia transcurre durante los cinco días previos a la fiesta. La pareja Mercer vive plácidamente en la campiña inglesa, cuidándose el uno al otro, y en compañía de su perro Max. Su rutina es tan apacible como el paisaje bucólico que los rodea. Pero esa calma se quiebra cuando Goeff (Tom Courtenay) recibe la noticia de que a causa del derretimiento de un glaciar, fue encontrado el cuerpo de Katya, una antigua novia que 50 años atrás cayó en una grieta durante una excursión en los Alpes. El descubrimiento del cuerpo intacto, eternamente joven, es también la imagen de otra vida posible que se interrumpió, y que empieza a inundarlo todo. La convivencia romántica de los Mercer se convierte sutilmente en una película de terror: ese momento en que la torre que parecía ser firme comienza a tambalearse, y uno de los dos debe hacerse cargo de sostenerla. La presencia invisible de Katya se irá materializando cada vez más. Para Goeff, es la confirmación de la vejez física, pero también ideológica. Porque la película se permite algunos espacios para el humor, por ejemplo mediante las indignaciones de este viejo socialista cuyos amigos jubilados ahora juegan al golf, tienen hijos banqueros, o aprenden a tocar el ukelele. Lo peor de envejecer, dice el personaje, es la pérdida del propósito.

El eje es Kate (magistral Charlotte Rampling), que lidia con los celos de un pasado que no le pertenece. 45 años está cargada de escenas poderosas, espléndidamente fotografiadas por Lol Crawley, que atendió al lenguaje físico de los actores, sobre todo a los inagotables registros de Rampling para expresar sus intentos de mantener la templanza ante el dolor, como cuando husmea en el ático entre los recuerdos de su marido, y proyecta sobre una tela, con los ojos espantados de curiosidad, las fotos de ese fantasma.

La dirección de Haigh recuerda a Ingmar Bergman en su interés por ubicar el temor en el hogar, y por narrar cómo personajes con posturas frías e intelectuales ven sus armaduras debilitarse ante la incondicionalidad del amor. 45 años es un bellísimo melodrama, con una de esas actuaciones brillantes que marcan la historia del cine.

45 años [****]

Reino Unido, 2015. Dirección: Andrew Haigh. Guión: Andrew Haigh, basado en el cuento En otro país, de David Constantine. Fotografía: Lol Crawley. Música: Connie Farr. Montaje: Jonathan Alberts. Elenco: Charlotte Rampling, Tom Courtenay, Geraldine James. Duración: 95 minutos.

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