Crítica

Un drama humano que conmueve sin facilismos

Más fuerte que el destino cuenta una historia real de superación personal, y lo hace evitando los golpes bajos

Más fuerte que el destino
Más fuerte que el destino, Jake Gylenhall como víctima y héroe

Hay una justificada tendencia a menospreciar las películas sobre superación personal ante una adversidad enorme. Quizás sea por las veces que temas así explotan el morbo, y acentúan el drama para dejar en claro su mensaje. Hay tantas películas de televisión abaratando tan loable recurso que han terminado bastardeando el género.

Por eso conviene avisar que Más fuerte que el destino tiene otras pretensiones: es como En busca de la felicidad, tamizada por el realismo social del británico Mike Leigh.

En realidad la dirige David Gordon Green, un director tirando a joven (tiene 42 años) que no le teme a la amplitud de género. Ha hecho tanto comedias “fumadas” pero mainstream (Pineapple Express, The Sitter) como dramas indies (Prince Avalanche, o Joe, con Nicolas Cage). Es un director convencional pero, como deja claro en Más fuerte que el destino, con una inquietud mayor que algunos de sus colegas.

La historia acá es real, y es la segunda película (la otra es Día del atentado con Mark Wahlberg) en menos de un año en centrarse en el ataque con bomba en la meta de la maratón de Boston en 2013, en el que murieron tres personas y resultaron heridas 282.

Más fuerte que el destino es la historia de uno de esos heridos: Jeff Bauman, un obrero que estaba en la meta para saludar a su novia y perdió las dos piernas en el atentado. La película se centra (a partir de su propio libro) en su proceso de recuperación. En el papel principal está Jake Gylenhaal, quien además produce y fue una de las injusticias más notorias de los últimos Oscar.

Alrededor de Bauman está su familia, y el director (a partir de un guión del debutante John Pollono) le presta tanta atención a ese entorno como a su protagonista. El clan incluye una madre dipsómana (notable Miranda Richardson) y una novia (Tatiana Maslany), y todos son rústicos y muy ruidosos. A menudo el cine ha estereotipado a esta clase de personajes en el Sur, pero estos son del norte más refinado. Son obreros, desempleados, carne de bar y prepotentes.

En ese mundo, a Bauman se le hace más difícil salir adelante cuando —como uno de los pocos que puede identificar a uno de los atacantes— lo empiezan a ver como un héroe. Si a Jeff le cuesta lidiar con su nueva vida, a su familia (principalmente a su madre) tampoco le es nada fácil. Su encuentro con otro héroe de la tragedia (Carlos, el que le salvó la vida) revela que el drama excede el núcleo de la historia.

Nada de los mejores logros de Más fuerte que el destino serían posibles sin el compromiso de Gyllenhaal, quien viene de una sucesión de grandes actuaciones (Animales nocturnos, Primicia mortal, La sospecha, Enemy) que lo convierten en uno de los mejores de su generación. Aquí consigue captar las dualidades de un personaje vulnerable, descreído y lleno de inevitables altibajos emocionales.

Su actuación es igual que la película: no usa golpes bajos sino que se limita a mostrar a su personaje y a la historia en todas sus contradicciones. Y así se consigue emocionar limitando las cursilerías al mínimo indispensable para el género.

Ficha
Más fuerte que el destino [****]
OrigenEstados Unidos, 2017
Duración119 minutos
Estreno8 de marzo

Título original: Stronger. Director: David Gordon Green. Guion: John Pollono sobre libro de Jeff Bauman. Productores: Jake Gyllenhaal, Todd Lieberman, David Hoberman, Michael Litvak, Scott Silver. Fotografía: Sean Bobbitt. Música: Michael Brook. Montaje: Dylan Tichenor. Con: Jake Gyllenhaal, Tatiana Maslany, Miranda Richardson, Richard Lane Jr., Nate Richman.  

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