CRÍTICA - CINE

Un drama familiar con aire policial

Una mujer francesa, con el rímel corrido, fumando con ansiedad, desembarca en Montevideo. La acompaña un hombre, también extranjero. Él no quiere atender el teléfono, hasta que lo hace y del otro lado le recuerdan que su función es la de asistente social y que esto que está haciendo ya es demasiado.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Historia que nació en mente de un francés y se hizo realidad en territorio nacional. Foto. Difusión

Una vida lejana comienza como podría hacerlo un policial o una película de misterio. La ciudad, incluso, está registrada de esta forma, con el foco puesto en dos personajes preocupados y no en los paisajes. La tensión quita toda posibilidad de ver a la ciudad como una postal. Este criterio, tratándose de una coproducción, es un valioso punto a favor del director Olivier Peyon: en el cine latinoamericano no hay nada más insoportable que la manía de utilizar actores y locaciones a la fuerza, para justificar la cuota local en una sociedad de producción.

Rápidamente el espectador irá recibiendo las piezas para armar el puzzle, porque se entera que la mujer, Sylvie (Isabelle Carré), es una madre que viene en busca de su hijo pequeño, Felipe (Dylan Cortes), al que no ve desde hace cuatro años. El hombre, Medhi (Ramzy Bedia), está aquí para ayudarla a convencer al niño de partir con ellos a Francia, huyendo, como si se tratara de un secuestro.

El plan comienza cuando Medhi se traslada al departamento de Florida en busca de Felipe y allí conoce su entorno y a las dos mujeres que lo crían, la tía (María Dupláa) y la abuela (Virginia Méndez). Entonces la película se concentra en forjar una relación entre este desconocido que dice ser turista, el niño y las dos mujeres. Mientras, en Montevideo, Sylvie sigue desconfiada, ansiosa y con miedo.

Si comenzaba como un policial, el relato muta hacia un drama familiar en el que resulta mucho más interesante el desenlace del asistente social que el de la madre dolida.

Una vida lejana es un film correcto, bien actuado, que evita golpes bajos previsibles y es medido en sus decisiones. Sin embargo, hay algo que no cierra y es justamente el conflicto que plantea la historia y la forma en que la protagonista planifica resolverlo: ¿Por qué secuestrar al niño si las mujeres que lo crían son razonables? ¿Qué sucedió con el padre? ¿Por qué hay un asistente social que ayuda a Sylvie? ¿Cuál es la amenaza que la hace vivir el reencuentro con el niño con tanto temor? Tal y como está hilada la historia, con los nervios siempre a flor de piel, parecería que falta una explicación.

Una vida lejana [***]

Uruguay/Francia, 2017. Título original: Une vie aillleurs. Dirección: Olivier Peyon. Guión: O. Peyon y Cécilia Rouaud. Dirección de fotografía: Alexis Kavyrchine. Música: Nicolas Kuhn. Montaje: Tina Baz. Elenco: Isabelle Carré, Ramzy Bedia, María Dupláa, Virginia Méndez, Dylan Cortes. Duración: 96 minutos.

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