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¿Qué dijo Facebook del documental "El dilema de las redes sociales" de Netflix? 

La compañía de Marc Zuckerberg salió a responderle a algunos planteos de la película que la acusa de monetizar los datos de sus usuarios y de estar detrás de la actual polarización del mundo

el dilema de las redes sociales
"El dilema de las redes sociales", un documental que es un diagnóstico

Ayer Facebook salió a responder algunas de las cuestiones que plantea El dilema de las redes sociales, el documental que Netflix estrenó hace un par de semanas y que pone a la creación de Mark Zuckerberg como responsable de muchos de los males contemporáneos. Desde su estreno se ha convertido en uno de los fenómenos de la plataforma: en Uruguay estuvo entre los más vistos de Netflix.

Facebook publicó en su sitio oficial un documento titulado “¿En qué se equivoca El dilema de las redes sociales?” en el que da sus argumentos contra el documental dirigido por Jeff Orlowski. Lo acusa de “enterrar la sustancia en sensacionalismo”.

“En lugar de ofrecer una visión matizada de la tecnología, ofrece una visión distorsionada de cómo trabajan las plataformas de redes sociales para convertirla en un chivo expiatorio conveniente para lo que son problemas sociales difíciles y complejos”, dice el comunicado. “Los creadores de la película no incluyen información de quienes actualmente trabajan en esas empresas o cualquier experto que adopte una mirada diferente a la narrativa de la película. Tampoco reconocen -de forma crítica o no- los esfuerzos que ya han realizado las empresas para abordar muchos de los problemas que plantea. En cambio, se basan en los comentarios de gente que no está en las compañías”.

En entrevistas editadas enérgicamente, Orlowski habla con hombres y (algunas) mujeres que ayudaron a construir las redes sociales y ahora temen los efectos de sus creaciones en la salud mental de los usuarios y los cimientos de la democracia. Entregan sus testimonios de advertencia con la fuerza de un lanzamiento de inicio, empleando aforismos nítidos y analogías concisas. Es una ronda de arrepentidos.

“Nunca antes en la historia 50 diseñadores habían tomado decisiones que tuvieran un impacto en 2.000 millones de personas”, dice Tristan Harris, exespecialista en ética del diseño de Google y uno de los protagonistas del documental. Anna Lembke, experta en adicciones de la Universidad de Stanford, explica que estas empresas explotan la necesidad evolutiva del cerebro para la conexión interpersonal. Y Roger McNamee, uno de los primeros inversores en Facebook, ofrece una acusación escalofriante: Rusia no pirateó Facebook, simplemente usó la plataforma.

Los que hablan son, además, ingenieros, docentes, matemáticos y casi todos ocuparon puestos decisivos en Facebook, Google, Twitter o Pinterest. Algunos, como Justin Rosenstein, el creador del botón “Me gusta” de Facebook, se lamentan abiertamente ante lo que resultaron ser sus criaturas. Hay algo de doctor Frankenstein en todos ellos.

Mucho de lo que señala parece conocido pero El dilema de las redes sociales lo reafirma en entrevistas con escenas ficticias de una familia suburbana que sufre las consecuencias de la adicción a las redes sociales. También hay una especie de imagen fantasiosa de cómo trabajan esas compañías.

Los descargos de Facebook (que es utilizado diariamente por 1.700 millones de personas) se aprovechan de algunos flancos débiles de la hipótesis de El dilema de las redes sociales. La compañía separa sus argumentos en siete puntos: adicción (“Facebook construye sus productos para crear valor, no para ser adictivos”); usted no es un producto (“Facebook está financiado por publicidad así es gratis para la gente”); algoritmos (“el algoritmo de Facebook no está ‘loco’. Mantiene la plataforma relevante y útil”); datos (“Facebook ha hecho mejoras en toda la empresa para proteger la privacidad”); polarización (“tomamos medidas para reducir contenido que podría impulsar polarización”); elecciones (“Facebook ha hecho inversiones para proteger la integridad de elecciones”) y desinformación (“luchamos contra las noticias falsas, la desinformación, y el uso de contenido dañino con una red global de verificadores de hechos”).

El dilema de las redes sociales es particularmente crítico con la conducta de las redes sociales en cada uno de esos puntos. Y las acusa, por ejemplo, de la actual grieta e inestabilidad que parecen haber ganado el mundo. Con términos como “capitalismo de vigilancia”, Orlowski (quien ha hecho documentales sobre el cambio climático) traza un panorama en el que el consumidor se ha convertido en el producto con el que comercian compañías como Facebook.

Ante algunas de las evidencias, los planteos que hace la empresa de Zuckerberg parecen una justificación insuficiente. El éxito de su esquema de negocios se basa, dice El dilema de las redes sociales, en algunos de esos siete puntos que justifica con su comunicado. Y parecería tener razón.

En todo caso, el principal efecto del documental es dar unas ganas locas de desconectarnos del mundo virtual, alejar a nuestros hijos de las redes sociales o, por lo menos, cambiar la contraseña del WIFI. Como si ello ayudara.


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