COMENZÓ EL FESTIVAL

El día que Woody Allen volvió para abrir Cannes

El director prueba suerte en el Hollywood de los años 30.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Allen con su típica camisa y pantalón ante los flashes en Cannes. Foto: AFP

Por tercera vez el neoyorquino Woody Allen abre el prestigioso festival ubicado en la Riviera francesa luego de hacerlo en 2002 con su película La mirada de los otros y en 2011 con Medianoche en París.

Entre sus 47 películas, 12 de ellas han estado en la selección oficial del Festival de Cannes, aunque siempre lo hizo fuera de competencia ya que "no creo en la competencia para cuestiones artísticas", dijo. Está comprobada su reticencia a aceptar, o siquiera asistir, a la entrega de los Oscar (aunque sí fue para rendir un homenaje a su amada Nueva York luego de los atentados de 2001). En esta oportunidad, Allen vuelve a abrir Cannes con Café Society, donde trabaja nuevamente con Jesse Eisenberg (nominado al Oscar por La red social), a quien dirigió en 2012 en la película A Roma con amor.

En esta nueva película, Café Society, Allen enamora a Eisenberg de Kristen Stewart, en lo que se ha catalogado como una elegante y nostálgica comedia ambientada entre Hollywood y Nueva York a fines de la década de 1930. En esta ocasión Eisenberg interpreta a Bobby Dorf-man, un joven ingenuo que se aburre de trabajar en la joyería de sus padres en Nueva York por lo que se muda a lo de su tío Phil (Steve Carell) a Los Ángeles, donde se enamora de Vonnie (Kristen Stewart), la ayudante de su tío, pero no es correspondido. Despechado, Bobby regresa a Nueva York, en el momento de mayor efervescencia de los locales de moda que frecuentaba la "café society", que reunía a artistas, famosos y grandes mecenas del arte, aunque sin lograr olvidarse de su enamorada. Aunque Allen aclara que la historia no se ata a un solo personaje "quería dar a la película la dimensión de una novela. Y aunque la historia de amor de Bobby es el hilo conductor de la película, los otros personajes dan la tonalidad del relato", señala Allen.

Hace casi 40 años, Annie Hall, en Dos extraños amantes emprendía un viaje hacia Hollywood, dejando a Alvy Singer (Allen) en Nueva York. Lo que alimentó el mito de que Allen odiaba Los Ángeles. "Eso siempre fue un mito. Yo nunca la odié. Es solo que no es un lugar en el cual podría vivir, porque no me gusta el clima soleado ni ser dependiente de un auto", le comentó a The Hollywood Reporter, donde también habló de la serie de televisión que creó para Amazon, aún sin título o mayores detalles que el protagónico de Miley Cyrus. aunque parece lamentar este emprendimiento, ya que "fue más difícil de hacer de lo que pensé, ya que no es la misma televisión de hace 50 años, donde cualquier cosa tonta era aceptable", contó. Pero más allá de lo anecdótico, también significa la vuelta de Allen a las películas ambientadas entre las dos guerras, como sus películas Rosa púrpura del Cairo (1985) y Dulce y melancólico (1999), representantes de un período, que Allen asegura, "siempre me fascinó". Seguramente extrañe esos tiempos simples, sin teléfonos inteligentes ni computadoras ya que no es muy amigo de lo tecnológico, no tiene computadora y no ha enviado nunca un correo electrónico.

Con sus 81 años, el cineasta asegura que "mientras siga habiendo gente lo suficientemente estúpida como para darme el respaldo financiero", seguirá dirigiendo. Sobre su salud aclaró: "Estoy ágil y en excelente estado físico, estoy bien de la cabeza, como bien, hago ejercicio y tengo la suerte de que mis padres vivieron más de cien años", por lo que con seguridad ésta no sea la última vez que Allen abra el Festival de Cannes, aunque siempre fuera de competencia.

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