UN ESTRENO DE ESTE JUEVES

Debate periodístico que ahora se hizo película

Se estrena Conspiración y poder sobre noticia polémica.

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Cate Blanchett interpreta a Mary Mapes. Foto: Difusión

Afines de octubre, la exproductora de CBS News, Mary Mapes volvió a la calle 53 oeste de Nueva York, al Museo de Arte Contemporáneo para la première de Conspiración y poder. Mapes, la autora del libro que inspiró esa película, tuvo una bienvenida a lo Hollywood de una audiencia que la adoraba y hasta le tiró un beso al director y guionista de la película, James Vanderbilt.

La cálida recepción era considerablemente diferente a la escena que Mapes enfrentó justo al otro lado de la calle, hacía 11 años, en las oficinas de CBS, donde se desarrolla la historia de Conspiración y poder.

Entonces, se sentó en una sala de reuniones donde se le preguntó qué había salido mal de un informe de 60 minutes II que ella había producido.

La película —que se estrena en Uruguay este jueves— es acerca de esa nota de Mapes que se armó con documentos que sugerían que el presidente George W. Bush había recibido un trato preferencial por su servicio en la Guardia Nacional a comienzos de la década de 1970. Pero en los días que siguieron a la emisión, los documentos fueron objeto de un fuerte escrutinio y a las dos semanas, en el calor de la elección de 2004, CBS anunció que no podía autenticarlos.

La cadena pidió disculpas, tres productores renunciaron y Mapes fue despedida y nunca volvió a las noticias de televisión. Dos meses después, Dan Rather, el conductor de CBS Evening News y responsable del segmento, anunció su retiro.

Ahora la película, que tiene a Cate Blanchett como Mapes y Robert Redford como Rather, reabrió el debate sobre una controversia periodística que se había ido apagando, especialmente porque se apoya en el punto de vista de Mapes. Ella y Rather siempre han asegurado que la información era real pero fue mal ejecutada. La película le da voz a su reclamo.

"Esos tipos han tenido que vivir con eso de haber sido callados todo este tiempo", dijo Redford en un panel organizado por The New York Times "La idea de tener un papel en un proyecto que les da voz, algo que se merecían, fue muy tentadora para mí".

Las líneas de batalla están claras: CBS dijo que no podía certificar los documentos y que por eso la historia es falsa; Rather y Mapes mantienen que nadie pudo probar que fueran falsificaciones.

La película sigue fielmente la historia contada por Mapes y glamoriza la manera de trabajar de su equipo. En su libro, Mapes señala a Viacom, el padre corporativo de CBS como el villano que cedió ante la presión de la administración Bush, un tema del que la película, por momentos, se hace eco.

Vanderbilt dijo que no quiso imponer un punto de vista específico en Conspiración y poder pero que simplemente quería llamar la atención sobre algunas cuestiones.

"Como cineasta no estoy interesado en volver a juzgar algo, más allá de lo fascinante de la historia y que contarla a través de los ojos de estos personajes era la manera más interesante de hacerla", dijo el director.

En el centro de todo el asunto, dijo, "están esos documentos y hay un misterio sin resolver alrededor de ellos".

Si hay algo en que todas las partes coinciden es que no pudieron anticipar la manera en que la historia se desarrolló.

"Fue la primera vez, que internet destacó y afectó una historia con esa velocidad y con esa potencia", dice Vanderbilt. "CBS y Dan y Mary estaban completamente desprevenidos para algo así. Eso fue hace solo 11 años y ahora es cosa de todos los días para nosotros".

Dos películas llenas de reporteros.

El estreno de Conspiración y poder (traducción comercial del más directo título original, Truth, "Verdad") pone otra película en cartel sobre el periodismo. Aún se puede ver en Uruguay, En primera plana sobre una investigación periodística que en ese caso salió bien: la de la revista Spotlight del Boston Globe sobre la complicidad de la Iglesia en los casos de los sacerdotes abusadores.

En el caso de Conspiración y poder, no salió nada bien. Aunque el peso de lo que se denunciaba era trascendente para el momento (las elecciones de 2004 en las que George W. Bush buscaba su reelección) porque incluía mentiras en el currículum presidencial, los documentos fueron denunciados y finalmente descartados. Los periodistas de En primera plana consiguieron la gloria, los de Conspiración y poder, el ostracismo.

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