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Darse el lujo de hacer una película de acción

El jueves se estrena "El justiciero 2", la nueva película de un astro de Hollywood, Denzel Washington

Denzel Washington en "El justiciero 2"
Denzel Washington en "El justiciero 2"

En la misma tradición reciente que ha mantenido vivas carreras como las Liam Neeson y, en menor medida, Bruce Willis, Denzel Washington se ha vuelto un veterano recio. El justiciero 2, que se estrena este jueves en Uruguay, es la nueva prueba de ese fenómeno.

Es un camino que puede ser raro pero por el que Washington —la estrella de cine afroestadounidense más importante de su generación y con la estatura de un, digamos, Sidney Poitier— siempre termina volviendo. No es una cuestión de plata, si no un cariño especial por el género.

Su método actoral es de registro sutil, de pequeño gesto, en una veta similar a la de Poitier, con quien comparte eso de que menos es más. Su seriedad, su sonrisa casi siempre forzada, sus titubeos, peuden haberlo estereotipado en el personaje oscuro tirando a malo. En esa línea está su Robert McCall, el protagonista de la saga de El justiciero.

Cuando va más lejos de ese minimalismo y empieza mostrar vulnerabilidades (como Poitier en ¿Sabés quién viene a cenar? o En el calor de la noche, dos de sus papeles clásicos), hacen eso aún más notorio. Washington, que es un gran actor, amplió su rango en, por ejemplo, su propia Fences, Malcolm X, Filadelfia y El embajador del miedo de Jonathan Demme, El vuelo de Robert Zemeckis. Hay muchas más de esa categoría.

En ese sentido, la carrera de Washington puede quedar resumida dos de los directores con los que más trabajó: Spike Lee y Tony Scott.

Lee, el gran director afroestadounidense de la historia, se ha mantenido como puede en los terrenos de la indepencia y el comentario social y político. Scott, el británico que falleció en 2011, era un director comercial que privilegió siempre la acción por encima de las ideas.

Con Lee, Washington compuso a su personaje más complejo, Malcolm X, y trabajó en Mo Better Blues y He Got Game, además en una de sus películas más comerciales, Plan perfecto. En cualquiera de ellas, se demostró como un personaje orgulloso de su raza y sus complicaciones. Otro de los personaje históricos que interpretó, fue el líder antiapartheid Stephen Biko en Grito de gloria de Richard Atemborough.

Con Scott, sin embargo, Washington conquistó un terreno que, de antemano, parecía reservado para los actores blancos. Más allá de ese drama casi teatral que es Marea roja, Scott lo transformó en un actor rudo en películas como Imparable, Deja Vu y Hombre en llamas. En ellas, Washington era un hombre común pero con una capacidad de generar violencia ya sea para sobrevivir o, si correspondía vengarse. Esta clase de películas es la que hizo de Washington una estrella internacional.

El justiciero es un poco eso. Y una saga que bien podría haber dirigido Scott aunque le corresponde a uno de sus alumnos más aplicados, Antoine Fuqua que dirigió a Washington, en la película que le dio uno de sus dos Oscar, Día de entrenamiento; el otro se lo hizo por Tiempos de gloria, dirigida por otro compinche, Edward Zwick. Estuvo nueve veces nominado al Oscar.

El justiciero 2
Vea el trailer de "El justiciero 2", la nueva de Washington que se estrena este jueves

“Trabajamos muy bien juntos y encima hemos tenido grandes éxitos”, le dijo Washington a la revista Enterntaiment Weekly sobre su relación con Fuqua. “Es un gran cineasta y hemos tenido suceso creativo y financiero. Disfruto trabajando con Antoine. He trabajado con tres o cuatro directores, tres o cuatro veces: el finado y grandioso Tony Scott, Spike Lee y Ed Zwick. Es un cliché pero todo se trata de las relaciones humanas y de la gente con la que te gusta trabajar y aquellos con los que te llevas bien. La vida es muy corta”.

En la franquicia, Washington, que tiene 63 años, intepreta a un hombre común que decide enfrentarse, en la primera parte estrenada en 2014 a la mafia rusa para vengar el maltrato a una muchacha rusa, prostituta y buena con la que él (como un Travis Brickle afroamericano) siente un paternal y platónico afecto. Convertido en un vigilante, como hace años lo fue Charles Bronson, el tipo sale a hacer justicia con mano propia con una destreza que permite adivinar un pasado un poco más inquieto que el de empleado de barraca. Es en definitiva, otra clase de superhéroe.

El justiciero está basado en una serie de televisión de la década de 1980, interpretado por un más sosegado aunque igual de letal, Edward Wooodward.

En esta segunda parte, que es la primera secuela de su carrera para Washington, su Robert McCall sale de nuevo a cuidar a un sujeto joven y desamparado, en un camino de violencia que lo lleva, incluso, a cruzar caminos con la CIA. Eso lo lleva a Turquía, por ejemplo, haciendo la franquicia más internacional: un James Bond proletario y menos ostentoso.

Denzel Washington nació en Mount Vernon que es en el norte del estado de Nueva York y después de recibirse en drama y periodismo en la universidad de Fordham y estudiar en el Conservatorio de Teatro Americano de San Francisco, comenzó una carrera en el teatro. Fue Malcolm X en la obra de When the Chickens Come Home to Roost. En televisión fue el doctor Philip Chandler en la serie St. Elsewhere entre 1982 y 1988.

Su debut en el cine fue en Historia de un soldado de Norman Jewison, uno de los tantos grandes directores para los que trabajó (lo volvió a dirigir en otro personaje real, el boxeador Hurricane Smith). Esa lista incluye a Sidney Lumet (El precio del poder), Alan J. Pakula (El informe Pelicano), Ridley Scott (Gangster americano) y Robert Zemeckis (El vuelo). Una filmografía más extendida debería incluir éxitos como El libro de los secretos, El coleccionista de huesos y El demonio vestido de azul. Su filmografía oficial como actor llega a los 56 títulos.

El vuelo
Vea el trailer de "El vuelo", uno de los grandes papeles de Washington

Dirigió, además, tres películas: Antwone Fisher, Los debatientes (donde interpretó a otro personaje real, Melvin B. Tolson un profesor que llevó al equipo de debate de un colegio en Texas a las grandes ligas de las universidades, y Fences.

“Dirigir es mi pasión”, le había adelantado a Oprah Winfrey en una entrevista de 2007. “Más que cualquier cosa. Disfruto ver gente talentosa haciendo lo que saben hacer bien. Cuando sos un actor, salís de tu trailer, hacés lo tuyo y te volvés a encerrar. Dirigir es colaborar, con la producción, el vestuario, el guión, los actores. Me encanta.Cuando crezca quiero ser Clint Eastwood”. Es de esperar que haya más películas dirigida por él.

Todo eso lo ha llevado hasta el lugar que ocupa donde se mezcla farándula (esta casado hace 25 años con Paulina XX, tiene cuatro hijos, uno de ellos es el protagonista de la última de Spike Lee, BlacKkKlansman), reivindicación racial, presencia actoral, dos Oscar y una carrera como director de la que su  tercera película, Fences, que estuvo nominada a mejor película.

A pesar de tanto prestigio, a Washington le encanta estar en una buena de acción. Es un lujo que se puede dar. El justiciero 2 está en esa liga

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