El director habló con El País poco antes de ganar los Platino

Damián Szifron: "Toda obra genuina es universal"

Damián Szifron fue la estrella de los Premios Platino desde que puso un pie en Marbella, menos de 24 horas antes de que Relatos salvajes arrasara con ocho de los 13 galardones que se entregaron durante la imponente gala. Aunque se convirtió en el más internacional de los cineastas sudamericanos, no parece haber perdido una pizca de simpatía y amabilidad.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
"No vivo el cine como una exigencia, sino como una responsabilidad", afirmó. Foto: Reuters.

Luego de saludar con doble beso — "porque estamos en España"— a cada periodista, respondió cada una de las preguntas sin preocuparse por el tiempo. Las que están más abajo son las preguntas que le hizo El País.

Los elogios y los premios que recibió en Marbella se suman a la larga lista que recibió Szifrón desde que convirtió a su última película, no sólo en un éxito en Argentina y Uruguay sino en el resto del mundo; muchos críticos del hemisferio norte la eligieron entre las mejores películas de 2014. Además estuvo nominada al Oscar a la mejor película extranjera y una ovación de 10 minutos tras su exhibición en Cannes.

Relatos salvajes se llevó estatuillas para casi todos los que había nominado: mejor Película Iberoamericana de Ficción; mejor Dirección (Szifrón); mejor Interpretación Femenina: (Érica Rivas); mejor Guión (Szifron); mejor música original (Gustavo Santaolalla); mejor dirección de sonid (José Luis Díaz)y mejor dirección de arte (Clara Notari). De los premios de perfil más alto perdió el de mejor interepretación masculina para el que estaba nominado Leonardo Sbaraglia pero perdió por Oscar Jaenada (por Cantinflas).

Ahora Szifron prepara sus primeros proyectos para Hollywood incluyendo una remake de la serie de la década de 1970, El hombre nuclear. De eso también habla en esta entrevista.

—¿Cuál fue la mayor alegría que te dio Relatos salvajes?

—Entre las cosas que más me hicieron feliz te diría que la posibilidad de agradecerle a gente que admiro mucho y que se acercó a felicitarme por haber visto la película sin saber que yo aprendí mucho de ellos. Directores de cine, actores, productores.

—¿Por ejemplo?

—Sylvester Stallone, Mel Brooks, recibí un mensaje de Woody Allen, otro de Michael Mann. Y empecé a hablar de proyectos con mucha gente que era impensable.

—¿Por qué creés que una historia tan argentina logró tal grado de universalidad?

—Pienso que toda obra genuina tiene un sentido universal porque pertenecemos inevitablemente al universo, nos une el ADN; tenemos reacciones similares, miedos similares que vienen no solo desde la historia del hombre sino de los animales. Me parece que la película toca esa fibra, por ejemplo la historia de los coches podría haber sido contada por personas de distintos sexos, en cualquier país y en cualquier época. La película creo que se concentra en el placer de la reacción contra la hostilidad externa y el abuso. Son seis situaciones dramáticas que finalmente se transforman en un carnaval, y esa transformación de energía seis veces en una película, fue lo que produjo un boca a boca tan favorable.

—Estás comenzando a trabajar para Hollywood, ¿cómo lidiás con este cambio?

—Todavía no sé cómo va a ser en la práctica. Ahora estoy escribiendo para allá pero desde Argentina y desde Uruguay, a donde viajo mucho. Voy seguido a Los Ángeles pero no vivo allá y no tengo pensado mudarme porque tengo dos hijas chicas y mi mujer actúa en Buenos Aires, y además básicamente no sé dónde voy a filmar, si será en Alaska o en Chicago o en Nueva York, aunque sí es cierto que se están achicando las distancias.

—¿Hay algún gusto que te quieras dar como trabajar con algún actor en especial?

—Un montón de cosas, pero no puedo decirlas todavía. Me sucede que hay actores que me encantan que de repente me están llamando para ver si pueden trabajar conmigo, ¡unas cosas increíbles! Y sinceramente, para mí eso está bueno porque a mí me gusta mucho el cine norteamericano, porque es el que me formó y el que me gustó naturalmente.

—¿Creés que podrás mantener la libertad creativa en Los Ángeles?

—Es muy reciente la experiencia como para decirte si será un problema, pero en principio diría que circulan mitos equivocados. Obviamente que cuando algo cuesta mucho dinero hay mucha gente preocupada por recuperarlo y tener ganancias. Pero es gente muy interesante, y que conoce mucho, entonces el intercambio, lo que voy a aprender, va ser mucho más importante que eso, y siento un deseo en ellos de fomentar que yo dé lo mejor de mí. Depende de la persona, algunos se sienten más cómodos en una infraestructura más chica y otros son como James Cameron, que debe ser el director más libre de la historia: en un momento evaluó filmar una película sobre el espacio en el espacio y pensaban en convertir a los actores en astronautas para entrenarlos. Ahí no aparece una industria limitándolo; creo que filma como un director independiente y hay muchos otros casos similares.

—¿Te considerás muy exigente?

—Sí, pero creo en el trabajo, en que todo se puede lograr. Desde dentro no vivo el hacer cine como una exigencia sino como una responsablidad, porque tengo un montón de actores y un presupuesto y debo hacerlo de la mejor manera posible.

—¿Cuál es la etapa del proceso de realización que más disfrutás?

—El rodaje de Relatos salvajes lo disfruté muchísimo, pero a priori la del rodaje no es la etapa que más me entusiasma de todo el proceso. La escritura me encanta y el montaje lo adoro. El montaje es donde se produce el hecho más artístico del devenir cinematográfico. Si usamos la metáfora de la cocina, todo lo demás es como ir a conseguir los ingredientes y el montaje es el momento en que se concreta la cosa, y ahí lo ves.

—Y se dice que dentro del montaje la postproducción de sonido es muy satisfactoria.

—Ahí es cuando ya todo está cerrado. Igual he vuelto a abrir todo incluso luego de una proyección porque encuentro alguna escena más baja o alta de lo que me gustaría. Pero todos los procesos fueron muy ricos en el caso de Relatos salvajes. La relación con los actores fue muy linda, trabajar con gente inteligente que admirás genera una vibración mutua en la que todas las cosas se potencian.

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"Para mí, las películas no deberían competir".

"Me gusta mucho la atmósfera con la que me encontré acá en los Premios Platino, verme con cineastas de otras latitudes y volver a reunirme con el equipo de la película. Siempre es un honor que te tengan en cuenta para un premio, pero así como te digo que disfruto tanto todos esos procesos de realización, la neurosis viene con las premiaciones y es que para mí las películas no deberían competir. Creo que cualquier persona que se dedica a una disciplina artística llegado este momento se siente incómoda, porque pasa a formar parte de una competencia para la que no trabajó. No somos futbolistas, el cine no es así. El momento de la verdad no es entrar a un festival ni ganar a un premio, es observar respetuosamente cómo la geometría del material que vas procesando modifica al otro".

"El hombre nuclear me gustaba mucho".

—¿Cómo estás trabajando el guión de la remake de la serie El hombre nuclear?

—Estoy muy entretenido con la escritura porque es una serie que me gustaba mucho de chico. Además de escribir este guión, y un thriller que voy a dirigir, también estoy empezando a preparar una serie para MRC, la companía de House of cards, que se va a filmar en muchos países y estará hablada en varios idiomas. Estoy escribiendo el proyecto desde que terminé Hermanos y detectives (2006) y fue creciendo. Pasó de ser una película a dos, siguió creciendo y mientras tanto la televisión fue cambiando como medio y como formato y fueron surgiendo plataformas como Amazon o Netflix que le calzan naturalmente al proyecto. Ahora logré la mejor versión: una miniserie.

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