Aventura animada

Cuidando todos los detalles de la fantasía

¿Cómo hicieron los productores de Coco, la nueva de Pixar para evitar los estereotipos de una historia sobre "El día de los muertos" mexicano?

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Coco, la nueva producción de Pixar y Disney

Cuando el escritor y director de Pixar, Lee Unkrich recibió luz verde en 2011 para desarrollar otra película de Toy Story 3, la nominada al Oscar que impulsó su carrera, su excitación inicial se volvió temor.

Unkrich no tuvo pánico de principiante. Sabía que su idea para una nueva película animada, que finalmente se convirtió en Coco tenía el mismo potencial de imágenes deslumbrantes y catarsis emocional que distinguían a Toy Story 3 y otros éxitos de Disney, los dueños de Pixar.

Su ansiedad era personal. La historia de Coco se centra en el mexicano Día de los Muertos y Unkrich, que creció en las afueras de Cleveland, es blanco y no tiene conexiones firmes con México o sus tradiciones. Le preocupaba ser acusado de apropiación cultural y verse condenado al rincón al que van los cineastas acusados de abusar del folclore étnico por ignorancia o prejuicio.

“La comunidad latina es una comunidad muy vocal y obstinada”, dijo. “Y como yo no soy latino, sabía que este proyecto iba a ser objeto de un intenso escrutinio”.

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Vea el trailer de "Coco", uno de los estrenos más importantes de la semana

Unkrich enfrentó un dilema. Por un lado, creía que los artistas no deberían restringirse a “solo contar historias sobre lo que conocen y su propia cultura”. Pero también tenía que salvaguardarse de sus ineluctables sesgos y puntos ciegos, y asegurarse de que su película no cayera “en el cliché o el estereotipo”.

Y eso fue antes de Donald Trump.

Las decisiones del director y su equipo sugieren un modelo de cine culturalmente consciente con presupuesto de superproducción. En Coco, la decimonovena película de Pixar y la primera en presentar un personaje minoritario en el papel principal, Unkrich prescindió del manual para crear mundos de ficción inmersivos como los de Buscando a Nemo y Monsters, Inc.. En lugar de eso confió en varios viajes de investigación a México y en las historias personales de los miembros latinos del equipo, lo que ayudó a establecer un reino de fantasía con raíces geográficas y sociológicas.

También recurrieron a consultores culturales latinos externos para investigar y sugerir ideas. Ese enfoque se formalizó después de un temprano paso en falso en 2013, cuando los abogados de Disney quisieron registrar la marca “Día de los Muertos”, un título de trabajo para Coco, y provocaron un contragolpe online.

“No solemos abrir las puertas para permitir que la gente vea nuestras primeras proyecciones”, dijo Darla K. Anderson, una de las productoras de la película y almirante de Pixar durante mucho tiempo, sobre trabajar con consultores externos. “Pero realmente queríamos su voz y sus notas y para asegurarnos de que tenemos todos los detalles correctos”.

Coco cuenta la historia de Miguel Rivera, un niño mexicano de 12 años que sueña con convertirse en un famoso trovador como su ídolo, Ernesto de la Cruz, héroe de la guitarra y estrella de cine inspirada en luminarias como Pedro Infante y Jorge Negrete. La familia de Miguel desaprueba categóricamente la música, lo que lleva a un fatídico acto de rebelión en el Día de los Muertos que lo sumerge en un mundo subterráneo incandescente de esqueletos andantes, espíritus alados y secretos familiares enterrados durante mucho tiempo.

Al buscar, desde el principio, información sobre todo, desde el diseño del personaje hasta la historia, el estudio esperaba hacer que la película se sintiera más nativa que turística, y evitar el tipo de controversia sobre “emblanquecimiento” alimentada por los medios sociales que dañó la producción de American Drug Lord hace más de un año, y llevó al fracaso Aloha y La vigilante del futuro. Al mismo tiempo, los ejecutivos confiaban en atraer al público latino con los temas universales de la historia de legado familiar y solidaridad.

El resultado está rebosante de pequeños guiños a la vida cotidiana en México, incluido un Xolo (la raza mexicana de perro pelado) como el leal compañero de Miguel y un prólogo bidimensional animado que simula guirnaldas.

Unkrich y su equipo armaron a la familia Rivera, un matriarcado multigeneracional encabezado por la abuelita de Miguel, con familias del mundo real con las que charlaron en su visita a los estados Oaxaca y Guanajuato entre 2011 y 2013.

Por ejemplo, en los primeros borradores, la abuela de Miguel era una disciplinaria de sangre fría que lo mantenía en línea con una cuchara de madera. Los consejeros dijeron que no se veía bien por lo que Unkrich suavizó al personaje y cambió la cuchara por unas chancletas bien gastadas.

Tanto esfuerzo, tuvo su premio. Coco tuvo su estreno en México coincidiendo con el Día de los Muertos, yes la película animada más taquillera de su historia , destronando el esfuerzo anterior de Unkrich, Toy Story 3, en menos de tres semanas.

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