Opinión

Los cuestionamientos a "Lo que el viento se llevó" son de una estupidez abrasadora

El escritor y periodista de El País, Renzo Rossello, escribe sobre la decisión de HBO de retirar el clásico de su plataforma de streaming

Lo que el viento se llevó
Lo que el viento se llevó

El sur esclavista y violento alumbró algunas de las mejores páginas de la literatura universal. William Faulkner escribió desde esas tierras algunas historias llenas de sordidez, violencia, crimen y avaricia. Él mismo era un caballero sureño hecho y derecho. Aunque distinta y distante en épocas (no demasiado) no es mucho mejor la pintura que hace del sur Mark Twain. El racismo implícito, la naturalización del esclavismo no eran en sus relatos una puesta programática en escena. Era la pintura de esa realidad compleja que hoy sigue teniendo a policías blancos doblegando y asesinando hombres negros.

Lo que el viento se llevó discurre en ese mismo sur, en el sur del sur que era la ciudad de Atlanta. Una película inolvidable que puso en escena la voluminosa novela de Margaret Mitchell, un relato romántico al uso, en la medianía literaria, que giraba en torno a uno de los personajes femeninos más potentes de la literatura popular, porque eso fue la novela un best seller en el que los “tigres” de Hollywood vieron toda una veta. La película arrasó con los premios de la Academia, pero además marcó un hito: por primera vez una actriz negra obtuvo el Oscar por su interpretación.

Luego de la salida de esta película ¿qué hacer con algunas obras mayores? ¿Una enorme hoguera? ¿El fuego de la corrección política se comerá finalmente a Faulkner por racista, a Ernest Hemingway por machista irredento, Lewis Carroll por pedófilo? ¿Y qué pasará con los griegos y esos asuntos escabrosos que tuvieron en vueltas a Edipo Rey, a Orestes matando a la madre, o a Medea haciendo lo propio con sus hijos? ¿Se lo seguiremos permitiendo? La hoguera de la estupidez ya empezó a arder.


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