¿Qué cuenta de la muerte de Natalie Wood, el documental sobre su vida que estrenó HBO?

En "Natalie Wood: Aquello que persiste" se reconstruye la noche fatídica de la estrella de Hollywood con testimonio de su viudo, Robert Wagner y testimonios de amigos como Robert Redford y Mia Farrow

Natalie Wood
Natalie Wood, en un documental de HBO

A diferencia de muchas de las películas del Hollywood del que ella fue una estrella, la vida de Natalie Wood es una historia feliz con final muy triste. Su muerte en circunstancias raras, el 29 de noviembre de 1981, a los 43 años, se mantiene, además, como una de las más lamentadas e investigadas de la historia del cine mundial. Era de una de sus más grandes estrellas con una permanencia de casi 40 años y un futuro aún más promisorio.

Archivada como un accidente, la muerte de Wood ocurrió al caer del yate en el que estaba pasando una velada con su esposo, Robert Wagner y Chistopher Walken, la coestrella de su última película, Proyecto Brainstorm, quien según los rumores estaba en medio de un romance con Wood, algo que nunca se llegó a probar del todo. Todo indica que en medio de una hostilidad creciente, pendenciera y alcoholizada entre Wagner y Walken, Wood se cayó por la borda y murió. Nadie se dio cuenta de su desaparición hasta que su cuerpo fue encontrado en la orilla.

Es por eso que Natalie Wood: Aquello que persiste —el documental que HBO estrenó el lunes y se puede ver en la programación y el servicio de streaming de la señal—, se parece tanto a una reivindicación familiar de la vida y, principalmente, la muerte de Wood. Está producido por Natasha Gregson Wagner, la hija del segundo matrimonio de Wood, y participan todos los parientes y amigos, entre los que están Robert Redford y Mia Farrow. La única voz que pone en duda la versión oficial, es Lana Wood, quien acusa a Wagner de tener un papel más relevante e incriminatorio en la muerte de su hermana.

El centro del documental, precisamente, es una entrevista de Gregson Wagner a Robert Wagner (a quien llama “papá Wagner”) en la que el actor explica su versión de los hechos y muestra su dolor por lo que sucedió aquella noche fatídica en la isla de Catalina frente a la ciudad de Los Angeles. Es una de las primeras veces que el actor habla tan francamente sobre el tema y su testimonio está lleno de emociones y autorreproches. Se lo ve dolido.

La participación del otro protagonista de aquella noche fatal, Walken, se limita a una entrevista de archivo (es de 1983) donde coincide con la causa oficial de la muerte.

Más allá de la curiosidad malsana por lo que pasó hace ya 30 años, lo mejor del documental es recordar lo grande que fue Natalie Wood.

A menudo referida como “la actriz veterana más joven de Hollywood”, empezó en la industria a los cinco años. Debutó en dos películas dirigidas por el hoy olvidado Irving Pichel, Se ha puesto la luna y Sucedió en mi pueblo, para consagrarse en De ilusión también se vive, una pasatista historia navideña bien de la época.

De esos papeles decorativos pero en los que se hacía notar, Wood pasó a roles más exigidos, un camino que suele ser pedregoso para las estrellas infantiles pero que ella transitó con soltura y talento. Allí está por ejemplo, su Judy en Rebelde sin causa, la película con James Dean en la que fue capaz de mostrar la vulnerabilidad de la adolescencia de su época. Fue, además, la sobrina de John Wayne secuestrada por los indios en Más corazón que odio.

Dueña de una gran personalidad, a mediados de la década de 1950 se enfrentó al poderoso Jack Warner, exigiéndole mejores papeles. Era una actriz intensa, dedicada, cuidadosa con su arte y madre devota de hijos que dejan testimonio de ese amor y esa presencia. Estuvo casada tres veces, dos de ellas con Wagner.

Pero fue su talento en la pantalla, lo que la convirtió en una estrella. Sus papeles en West Side Story y Esplendor en la hierba (¡las dos de 1961!), mostraron su ductilidad y su carisma, y fueron sus primeros avances en una carrera adulta. Estuvo tres veces nominada al Oscar (por Rebelde sin causa, Esplendor en la hierba y Desliz de una noche) pero nunca lo ganó. Otros de sus grandes papeles fueron La carrera del siglo y Bob Carol Ted y Alice, donde demostró la amplitud de su registro.

Conocerla era quererla, decían, y este documental tan parcial, no hace nada para contradecir eso.

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