CINE

Cronista social y de un amenazado cine provocador

Ganador de Cannes Ken Loach, viejo conocido en Uruguay.

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Ken Loach obtuvo un nuevo lauro en Cannes. Foto: Reuters

Ken Loach lo ha vuelto a conseguir. En 12 participaciones en el festival de Cannes ha obtenido dos Palmas de Oro, en 2006 por El viento que acaricia el prado, y esta por I, Daniel Blake, a los que se suman dos premios del jurado y varios galardones del Jurado Ecuménico y de la crítica internacional.

Heredero de la tradición de cierto "neorrealismo" británico surgido en la década de 1960, Loach es junto con Terence Davies y Mike Leigh de los mejores directores británicos de los últimos 50 años.

En teoría, el realizador se iba a retirar con su anterior película, pero fue una falsa alarma. Ha habido aplausos para un drama escrito de nuevo por Paul Laverty, que cruza dos historias, la de un carpintero recién salido de un infarto, y una joven madre con dos hijos, que roza la catástrofe vital a punto de caer en la miseria. "Son necesarios festivales como Cannes para la supervivencia del cine, resistan".

Como en su cine, tan vivo como político, Loach (Nuneaton, 1936) insiste en la deshumanización del mundo actual, esta vez a través del delirante proceso que vive el excarpintero para avanzar en sus reclamaciones, tanto vía telefónica como por Internet, un monstruo para un hombre que ha dedicado su vida al trabajo manual. "El sistema de pensiones británico está hecho de forma cruelmente consciente. Es increíble: a los pobres se les dice que la pobreza es culpa suya, porque depende de ellos tener trabajo. Las personas más vulnerables están siendo arrasadas por el sistema en general".

Loach ha hecho la película para que "rompa corazones y enfade al público". "Creíamos que el relato era tan poderoso, que debíamos mantener esa sencillez", dijo el día de su presentación, y es probablemente el mejor resumen que puede hacerse de su forma de dirigir. Años de televisión y de documentales le curtieron el estilo hasta que logró el reconocimiento internacional con Agenda secreta en 1990. Desde entonces un corpus de enormes filmes nacidos de un hombre pequeño, de salud quebradiza pero carácter rocoso: Como caídos del cielo, Riff Raff, Tierra y libertad, La canción de Carla, Mi nombre es Joe, Dulces dieciséis, La parte de los ángeles o Jimmy"s Hall. En Uruguay se ha conocido casi toda su obra desde que en 1971 se estrenó su ópera prima, Pobre vaca.

Loach nunca tuvo pelos en la lengua. Aquí en Cannes, por ejemplo aseguró no estar de acuerdo con el concepto de la Unión Europea, un "invento neoliberal", pero cree que la cosa puede ser peor, y se opone al Brexit en el referéndum del próximo día 23 de junio: "La mejor manera de cambiar la Unión Europea es desde dentro. Los gobiernos nacionales tienden a ir hacia la derecha. Así que debemos unirnos los grupos de izquierdas para poder encarar el ataque de las grandes compañías". Tras tantos galardones en todo tipo, incluidos el Oso de Honor en la Berlinale en 2014, el espíritu del viejo guerrillero sigue en pie, alejado de las glorias, manteniéndose vigilante ante las injusticias de este mundo. "Las cosas no mejoran, pero nosotros no podemos bajar los brazos", dijo. (Fuente: EL PAÍS DE ESPAÑA).

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