ESTRENO

Crítica: así es "El escándalo", la película sobre las denuncias de acoso en Fox News

Charlize Theron, Nicole Kidman y Margot Robbie protagonizan la película estrenada ayer y que tiene varias nominaciones al Oscar

Charlize Theron, Nicole Kidman y Margot Robbie en "El escándalo". Foto: Difusión
Charlize Theron, Nicole Kidman y Margot Robbie en "El escándalo". Foto: Difusión

Las nominaciones al Oscar volvieron a dejar de lado a las mujeres, específicamente a Greta Gerwig que era la que tenía posibilidades con su versión de Mujercitas, en la categoría de mejor dirección. Según una nota de Los Angeles Times, podría deberse a que, según se supo, muchos votantes hombres de la Academia, no habían visto la película (que sí está nominada a mejor film). A propósito, el New Yorker publicó un breve artículo en el juega con la posibilidad de retitular Mujercitas, a ver si así los hombres van a verla. La supremacía Jo, Matar a Beth, Te gustó Hustlers y estaba protagonizada por cuatro mujeres y John Wick 5, están entre las sugerencias.

Si los varones no ven Mujercitas porque es una película, bueno, demasiado “femenina”, la pregunta es cuántos irán a ver El escándalo, que llegó ayer a cines locales. Está protagonizada por tres mujeres fuertísimas —aunque dirigida por un hombre y escrita por otro—, y basada en una historia real: la de las denuncias por acoso y abuso sexual Roger Ailes, que terminaron con su carrera. Y es una película incómoda por donde se la mire.

Ailes, fundador y director ejecutivo de Fox News, fue demandado en 2016 por la expresentadora Gretchen Carlson, quien denunció haber sido despedida tras no acceder a sus avances sexuales. Con la causa iniciada, varias mujeres aportaron sus denuncias, y un aporte clave fue el de la también presentadora de la cadena, la controversial Megyn Kelly.

Ailes fue obligado a renunciar por parte del magnate y principal accionista de Fox News, Rupert Murdoch, y murió un año después.

El escándalo tiene tres pilares. Nicole Kidman como Gretchen Carlson, con todo un angustiante proceso personal que abordar antes y durante la demanda; Charlize Theron, irreconocible, como la irrompible Megyn Kelly que le hace frente incluso al entonces candidato presidencial Donald Trump, con todas las consecuencias que eso le acarreó. Y Margot Robbie en las ropas de un personaje ficticio, Kayla, una muchacha viviendo el sueño de estar en Fox News, y que no demora mucho en caer en un sistema perverso de promoción.

Se dice que el personaje de Robbie representa a todas las chicas acosadas o abusadas por Ailes, y su nominación al Oscar está sobradamente justificada porque de alguna manera, es la encarnación plena del abuso y la vulnerabilidad. Protagoniza las dos grandes escenas del film: una brutal en la que Ailes (John Lithgow) le pide a su personaje que le muestre las piernas, porque la tele “es un medio visual, Kayla”; y otra en la que rompe en llanto para confesarse con su amiga.

Son dos momentos poderosos y necesarios en una película que elige relatar más que exponer. Los abusos son contados de forma verbal y en muchos casos, contados más desde el silencio, desde la mirada, el gesto y la angustia, que desde la palabra. Y esa es una de sus mejores decisiones: cuando prescinde de una música incidental que se vuelve demasiado invasiva y deja que el drama real de la historia gane presencia, El escándalo es contundente.

En líneas generales tiene un tono simplista, unos chispazos de comedia de enredos al principio y una resolución de melodrama que quedan un poco superficiales para semejante asunto. Y alguna decisión reprochable, sobre todo respecto al personaje de Kayla (un affaire innecesario, por ejemplo). No es En primera plana, claro, aunque tampoco pretende serlo.

Charlize Theron y John Lithgow en "El escándalo". Foto: Difusión
Charlize Theron y John Lithgow en "El escándalo". Foto: Difusión

Sin embargo, que tenga ese tono es lo que hace que la cadena de abusos le llegue tan claramente a cualquier tipo de espectador. El escándalo es incomodísima sobre todo para el que ignora que este tipo de situaciones, de exigencias sexuales por beneficios laborales, de cosificación y humillación, pasan y están así de naturalizadas: tanto que el que las hace no las ve, y que las víctimas apenas pueden lidiar con la vergüenza y la culpa.

“Reportar el acoso es como aceptar que sos la más débil”, dice en un momento Megyn Kelly, que es la mujer más fuerte de toda la película. “No”, le dice su compañero, “es como aceptar que sos la más atractiva”, dejando en claro que por más empatía que pueda sentir, nunca un hombre va a entender cabalmente, lo que una situación así implica para una mujer. El escándalo es, más que nada, una cachetada de realidad para el que esté dispuesto a soportarla.

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