Suspenso

Los crímenes que nacen en libros

Se estrena Perdida, un policial que sigue una línea literaria del cine vecino

Perdida. Foto: difusión
Perdida. Foto: difusión

Fue de las manos de los directores Pedro Almodóvar y Quentin Tarantino que el cine argentino recibió uno de los mayores reconocimientos dentro su historia reciente: el premio Oscar a Mejor película de habla no inglesa. El galardón fue entregado por los renombrados cineastas a El secreto de sus ojos, película que el director Juan José Campanella adaptó de la novela La pregunta de sus ojos de Eduardo Sacheri.

Ya pasaron ocho años desde que Campanella, acompañado del actor Guillermo Francella y la productora uruguaya Mariela Besuievsky -Ricardo Darín decidió no ir- recibió la estatuilla, con un discurso que osciló entre los nervios y la alegría. Desde entonces, el cine argentino se ha volcado frecuentemente a las páginas de sus autores para encontrar nuevos crímenes y misterios dignos de llevar a la pantalla grande. Ahora, el suspenso criminal argentino inspirado en novelas tiene una presencia casi anual en las salas uruguayas de cine.

El último ejemplo de esa tendencia es Perdida, que se estrena hoy a nivel nacional. La película del director Alejandro Montiel se desprende de Cornelia, la tercera novela de la periodista y escritora Florencia Etcheves. En la adaptación cinematográfica, Luisana Lopilato interpreta a Manuela Pelari, una policía que retoma la búsqueda de una amiga que desapareció y fue dada por muerta 14 años atrás, cuando ambas eran adolescentes.

“Todo esto es nuevo para mí”, comentó Etcheves sobre el traslado de su libro al cine en una entrevista con la revista La Nación. “Es un proceso mágico ver cómo lo que escribiste toma otra dimensión, cómo los personajes se transforman”, señaló la autora, quien reveló que se encuentra escribiendo un guion para que su segunda obra, La hija del campeón, cobre vida con actores de carne y hueso.

Si bien la experiencia puede resultar nueva para Etcheves, en Argentina escritoras como Claudia Piñeiro ya han hecho del cine un segundo hogar para sus historias de suspenso.

Perdida
Luisana Lopilato en "Perdida". Foto: difusión

A fines de enero, en Uruguay se estrenó Las grietas de Jara, una película homónima de un libro de la autora que el director Nicolás Gil Lavedra hizo junto Joaquín Furriel, Oscar Martínez y Soledad Villamil. Al igual que Etcheves, Piñeiro también cree que la obra de un autor se transforma por completo cuando pasa a estar delante de cámaras. “Sabemos que lo que escribimos se completa en la cabeza de cada uno que lo lee, y cada uno lee una novela diferente. En el caso de una película, vos ves qué novela leyó el director”, dijo lo autora en una de las presentaciones del largometraje.

Las grietas de Jara es la cuarta adaptación que la autora argentina best seller lleva en el cine. En 2009, Marcelo Piñeyro adaptó el drama suburbano La viuda de los jueves, mientras que en 2014 y 2015 los directores Miguel Cohan y Edgardo González volvieron a apostar al suspenso criminal con Tuya y Betubit. Ambas adaptaciones sufrieron la comparación dentro del género con El secreto de sus ojos.

Si bien muchas de las bases del cine de suspenso argentino han sido encontradas en novelas populares, esos resultados no siempre se trasladan efectivamente en la pantalla. El director Nicolás Tuozzo, por ejemplo, no pudo replicar en 2017 la intriga detrás de la novela Los padecientes del escritor y psicólogo Gabriel Rolón. La química detrás de su dupla protagonista (la pareja conformada por Benjamín Vicuña y Eugenia “La China” Suárez) tampoco salvó a la película de ser un verdadero bodrio.

Tampoco es raro que los autores se muestren poco satisfechos con el traslado que sucede de las páginas a un set de rodaje. Un ejemplo reciente es el de El otro hermano, una coproducción entre Uruguay y Argentina dirigida por Israel Adrián Caetano y protagonizada por Leonardo Sbaraglia y Daniel Hendler.

El otro hermano se basó en la novela Bajo este sol tremendo de Carlos Busqued, quien hace poco manifestó su descontento con la versión del director uruguayo radicado en Argentina. “Cuando la vi, dije: ‘No pueden ser tan hijos de puta’”, señaló el escritor a la revista Los Inrockuptibles. “Es como que te hubieras comprado una suprema napolitana con papas fritas y le sacás el queso, la salsa, el orégano, las papas, la suprema”.

Con Perdida, Etcheves se suma a una lista de nombres -que también incluye a Diego Paszkowski (Tesis sobre un homicidio) y Adolfo Bioy Casares (Los que aman odian)- que han sido explorados por el séptimo arte en los últimos cinco años y que deja algo en claro: el suspenso argentino contemporáneo tiene un origen a puro puño y letra. 

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