Cine

Creed: una nueva dinastía de boxeo

Sylvester Stallone vuelve a uno de sus personajes más recordados.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Hoy se estrena el film donde Rocky sale del retiro para entrenar a Adonis Creed. Foto: Google

Hay 72 escalones de piedra en el Museo de Arte de Filadelfia que deben de conquistarse para poder lanzar el puño hacia arriba, en la cumbre, al estilo de Rocky. A los 69 años, Sylvester Stallone ya no los sube de dos en dos. Los recorre de manera informal, ataviado en su traje negro, camisa también negra y una sonrisa irónica.

Stallone no resistió la tentación de regresar a 1975. No eran buenos tiempos para el joven actor: estaba quebrado y su esposa, embarazada. No podía pagar la renta y tuvo que regalar a su perro, Butkus, pues su comida no cabía en el presupuesto.

Sentado en una silla plegadiza, frente al armario de la recámara de un derruido departamento en Nueva York, escribió una propuesta de libreto sobre otro tipo también quebrado, un boxeador al que le dan la oportunidad de su vida. Al libreto le puso el título de Rocky y se vio a sí mismo como el personaje central.

Era un libreto excelente y MGM se lo quiso comprar, pero con una condición: quería el libreto, no a Stallone.

"Le ofrecieron 250.000 dólares a Sly, para que Ryan ONeal o Burt Reynolds fueran Rocky", recuerda el productor Irwin Winkler. "Sly no tenía ni dónde caerse muerto, pero rechazó la oferta."

¿Un cuarto de millón de dólares? ¿Cómo pudo rechazarlo un futuro padre sin dinero y con muchas cuentas por pagar?

"Fue una decisión fácil", recuerda Stallone sonriendo. "Ya tenía dominado el arte de la pobreza y estaba considerando a mi perro como cena". Lo del perro es broma, no lo de la pobreza.

"Cualquiera que triunfa en este negocio tiene lo que llamo el gen de la necedad", explica Stallone. "También digo que hay unas cinco veces en la vida en que lo ponemos a prueba. Puede ser una llamada de negocios, puede ser el matrimonio. En ese tiempo pensé que me equivocaba el 96% de las veces, pe- ro que había un 4% en que tenía razón."

Se encoge de hombros.

Creed, que se estrena hoy en Uruguay, abre un nuevo capítulo en la saga de Rocky, que hasta ahora consta de Rocky (1976), Rocky II (1979), Rocky III (1982), Rocky IV (1985), Rocky V (1990) y Rocky Balboa (2006).

Si no puede ver el video, haga click aquí.

En Creed, escrita y dirigida por Ryan Coogler, Michael B. Jordan interpreta a Adonis Johnson, hijo del excampeón Apollo Creed, el archirrival y después amigo de Rocky. Adonis es el resultado de un romance de Apollo, que murió antes de conocer a su hijo.

El joven creció en casas de adopción y después con la viuda de Creed. Trae el boxeo en la sangre, empero, y le pide al retirado Rocky Balboa (Stallone, claro) que sea su entrenador.

Nunca pensó que haría otra película de Rocky. "Fue toda una lucha terminar con Rocky Balboa y estaba muy contento cuando pensé que ya había concluido", explica.

Cuando Coogler, conocido por haber dirigido Fruitvale Station (2013), se le acercó para hablarle de la idea de Creed, a Stallone no le interesó. "Descarté la idea," admite.

Pero después decidió que sí se reuniría con Coogler, en parte porque tienen al mismo agente, para escucharlo.

"Recibí una llamada de mi agente, que me dijo: Cómprate un pasaje, pues Sly dispone de una hora y quiere que vayas a su oficina mañana", recuerda Coogler. "Estaba enloqueciéndome para rodar Fruitvale Station, que iba a empezar a rodar en 20 días. Tuve que mentirle a mi equipo y decirle que tenía que presentarme en el tribunal de tráfico, pero compré mi boleto de avión."

El director admite que se cayó de espaldas cuando entró a esa oficina y conoció a Stallone.

"Pensé que conocería a Rocky, el héroe de mi papá," indica. "Me imaginaba a Rocky levantándose por detrás del escritorio y saludándome con su característico acento. Me impresionó lo diferente que es de su personaje. Habla y camina de manera totalmente diferente."

"Fue entonces cuando me di cuenta, para mi sorpresa, que eso era una actuación y que ese loco era un actor brillante."

Efectivamente lo es y a Coogler no le costó mucho trabajo encontrar su punto débil.

"Cuando empezamos a hablar de boxeo, Sly se levantó del escritorio y de pronto empezó a actuar el papel", recuerda Coogler.

La historia de Coogler le interesó tanto a Stallone que finalmente aceptó revivir a su personaje característico para hacer Creed la primera historia de Rocky que no ha escrito él mismo. Y por la que está nominado a mejor actor secundario en los Oscar.

En películas anteriores, Rocky se enfrentó a la muerte de su querido entrenador (Burgess Meredith) y de su esposa Adrian (Talia Shire). Esta vez, se enfrenta a su propia mortalidad. El Rocky de Creed está viejo y enfermo y se le nota.

La saga de Rocky —que ahora tiene un musical de Broadway— ha demostrado su poder de permanencia y Stallone cree saber la razón.

"La generación joven no había ni nacido cuando hice las primeras películas", precisa, "y ahora las está aceptando porque el espíritu de los de abajo nunca cambia. Todos tienen ese sueño. Todos necesitan tan solo una oportunidad".

¿Creed será la última pelea de Rocky? Stallone no espera que haya un Rocky VII pero no está dispuesto a decir que ya vimos lo último de Balboa.

"Ya se contó mi historia. Estoy en el pasado, como esos viejos carteles del gimnasio", dice con añoranza.

CUATRO MOMENTOS EN EL RING.

Rocky - 1976.

La historia de un boxeador de Filadelfia al que le dan la oportunidad de pelear con el campeón del mundo, Apollo Creed, sigue siendo una historia tipo Cenicienta con muy buenos momentos.

Rocky II - 1979.

Es la que Rocky, asentado en la vida familiar, vuelve a pelear, aceptando la revancha de Creed y finalmente llega a ser el campeón del mundo de los pesos pesados. La dirige el propio Stallone

Rocky IV - 1985.

Esta es en la que Drago (Dolph Lundgren) el soviético malísimo mata a Apollo Creed. Rocky lo desafía y en Moscú no solo le gana a Drago sino que convence al público de las bondades del capitalismo. Bien de su época.

Rocky Balboa - 2006.

Balboa está mal. Perdió a su gran amor (Adriana), su fortuna y la vieja gloria. Igual tiene fuerzas para volver a pelear en Las Vegas con 53 años. Era hasta Creed la última vez que vimos a Balboa.

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