Se Renueva la Cartelera de Cine

Copias importadas que no funcionan

Llega la versión Hollywood de “El secreto de sus ojos”.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Elenco no le falta a "Secreto de una obsesión", Roberts, Kidman, Ejiobor, tres oscarizados.

Hollywood tiene varias habilidades, pero una de las más escondidas es arruinar con remakes intrascedente películas argentinas que estaban buenas.

Lo había hecho con Criminal, una sosísima reversión de Nueve reinas de Fabián Bielinsky, que era un juego policial bien porteño que perdía su potencial en su traslación a Los Angeles. John C. Reilly y Diego Luna no estaban a la altura de Ricardo Darín y Gastón Pauls, y Gregory Jacobs es un director tirando a mediocre, mientras que Bielinsky fue uno de los mejores de su generación.

Tampoco era mejor la versión de Elsa y Fred de Marco Carnevale, una película menor pero que en el original tenía el carisma de China Zorrilla y Manuel Alexandre, y cierto localismo que la hacía cercana. Aunque Shirley McLaine y Christopher Plummer son dos actores enormes, la gracia se perdió bastante.

Lo volvieron a hacer con una remake de El secreto de sus ojos —que ahora se llama El secreto de una obsesión— y tiene un elenco de superestrellas (Julia Roberts, Nicole Kidman, Chiewetel Ejiofor) para contar la misma historia. El director de la original, que se llevó el Oscar a Mejor Película Extranjera, Juan José Campanella, figura como productor ejecutivo y certifica el producto.

No es que El secreto de sus ojos sea precisamente una película tan buena como pudo habernos parecido en su momento, pero tenía pulso, carisma (Darín, Francella), un entorno conocido (los servicios de la dictadura y sus consecuencias) y un par de escenas llamativas, principalmente el plano secuencia sobre un estadio de fútbol.

Aunque esa escena se repite (ahora la pasión del asesino, eso sí, es por los Dodgers), todo lo demás va por otro lado, incluyendo el vínculo de los protagonistas (Ejiofor está en el papel de Darín, Roberts entró por Rago y Kidman por Villamil), y la ubicación histórica es en tiempos de la guerra al terrorismo. El personaje de Francella se dividió en varios.

Roberts y Ejiofor son dos agentes antiterroristas dedicados al control de una mezquita. Allí aparece el cadáver de una muchacha que resulta ser la hija de Roberts y comienza una persecución y una obsesión de más de 13 años por atrapar al asesino. El que vio la versión argentina sabe lo que le espera.

El problema es el tono monocorde que le imprime el director Billy Ray (El precio de la libertad) que termina agobiando toda la película. Hay buenos momentos como cuando la cámara se instala con Roberts en el contenedor donde hayan el cuerpo de su hija, una imagen incómoda que Ray sabe aprovechar muy bien.

En general, El secreto de una obsesión es como un buen capítulo de alguna de esas series tipo La ley y el orden, pero para el despliegue de estrellas y los recursos que se disponen parece quedar corta. Tenían equipo para ganar y terminaron saliendo a buscar un empate.

Al final la escena del estadio resume todo la sensación que deja esta remake: no está mal resuelta, pero estaba mucho mejor la película que hizo Campanella.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados