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"Contagio", la película que se convirtió en una profecía sobre el coronavirus

La película de 2011 de Steven Soderbergh es de la más alquilada en los servicios de streaming en Estados Unidos; en Uruguay se puede ver en HBO y en Qubit TV

Contagio
Matt Damon desesperado por salir de una ciudad sitiada por un virus en "Contagio"

No está claro porque alguien quisiera ver una película sobre una pandemia en medio de una pandemia (algo así como ver Titanic en un crucero o Aeropuerto 77 en un vuelo transoceánico) pero por lo visto habemos gente así. Virus, la película surcoreana que está en Netflix, ha sido tendencia en Uruguay desde que el coronavirus cambió nuestros miedos y nuestras costumbres. Y, probablemente, estemos todo el día mirando videos poco tranquilizadores sobre lo que nos está pasando.

Eso explica, por ejemplo, que nueve años después de su estreno, esté de nuevo en la vuelta Contagio, la película de 2011 de Steven Soderbergh que apareció súbitamente en la grilla de HBO y también está en Qubit TV. En Estados Unidos, es una de las películas más alquiladas en ITunes y la segunda más vista del catálogo de Warner en 2020, según Indiewire.

Y es que lo que antes parecía una película más de intrigas, suspenso y algo de terror, se convirtió en una profecía de lo que nos está pasando.

Para evitar sustos mayores, el virus de Contagio es muchísimo más letal (un 25% de mortalidad, por ejemplo) y cinematográfico que este coronavirus tan famoso. Sin embargo, la expansión de la enfermedad, la impotencia de las autoridades y la manera de prevenirla aplican perfectamente. Si está con la sensibilidad a flor de piel y tiene los niveles de morbo bajos, quizás este no sea un plan para usted.


La película empieza con una tos seca en una pantalla negra y en los primeros 12 minutos ya murieron una media docena de enfermos en tres continentes, entre ellos Gwyneth Paltrow y un niño. Es de los comienzos más desalentadores de la historia y la primera vez que lo vi (cuando lo que contaba era solo una pesadilla probable pero lejana) no pude sortearlo.

A partir de ahí, el guion (escrito por Scott Z. Burns) se reparte en varios caminos. Por un lado, en los intentos oficiales (que tienen las caras de Kate Winslet, Laurence Fihsburne, Marion Cotillard, Jennifer Ehle) por ubicar el origen de una enfermedad imparable, encontrar una cura y lidiar con una ciudadanía cada vez más alterada. Por otro lado, se sigue a un periodista (Jude Law), obstinado y aprovechado, y, principalmente, la odisea personal de un ciudadano común (Matt Damon, quién más), el primer viudo de la pandemia, mientras sobrevive en un mundo cada vez más hostil, y debe cuidar a su hija.

El contagio también refiere a las noticias falsas, los rumores malsanos y una histeria colectiva que lleva a grados de primitivismo impensados. Eso es tan importante para la historia como ese maldito virus que, en la película y, por lo visto en la realidad, empezó en un mercado chino que no contemplaba ninguna ley bromatológica.

El panorama de aeropuertos vacíos, suspicacias generales ante la tos ajena, escuelas desiertas y confinamientos sociales parecen de un documental de lo que está pasando.

Aunque hoy se tiende a apreciar esos valores premonitorios, Contagio es una película de género y por lo tanto hay héroes claros y un final, dadas las circunstancias, tirando a optimista. La referencia parece ser el cine paranoico de la década de 1970 con citas cinéfilas (y una fotografía y una diseño de producción) a las películas conspirativas de Alan J. Pakula.

Soderbergh es un director vistoso que sabe cómo contar una historia y cómo presentarla: en su obra hay películas como Traffic, Erin Brockovich y Che y cosas como Magic Mike y La gran estafa. Esta es otra de sus buenas películas.

Contagio —que en Uruguay se estrenó en el último fin de semana de octubre de 2011— fue un éxito interesante teniendo en cuenta su elenco estelar y sus pretensiones: recaudó unos 136 millones de dólares aunque tuvo críticas mezcladas. Fue vista como una buena película de suspenso con aires de cine catástrofe. Lo sigue siendo.

Pero lo que la hace importante ahora es que, además de eso, funcionaba como una advertencia que nadie quiso ver.

“Ha sido muy extraño para mí que, ya sea en las redes sociales o en conversaciones con amigos, la gente me diga: ‘Es asombroso lo similar que es lo que está pasando a lo que muestra la película’”, le dijo a Slate, Burns, quien escribió el guion tras una larga investigación. “Y a mi no me parece tan sorprendente, porque los científicos con los que hablé, y fueron muchos, todos dijeron que era cuestión de cuándo, no de si iba a suceder. Entonces, creo que mi sensación como alguien que cree en la ciencia es que cuando los científicos nos dicen que estas cosas van a suceder, hay que escucharlos”.

Soderbergh había dicho algo similar cuando el estreno de la película: “una de las cosas que aprendí haciendo esta película es que todos los científicos coincidían en que se iba a venir una (pandemia) grande”, le dijo a Uproxx en 2011 y alguien lo recordaba en estos días.

En ese sentido, la película es bastante crítica con las reacciones de los gobernantes ante una situación así de extrema. Señala los intereses detrás de la creación de una vacuna y las campañas de desinformación que pueden generarse alrededor de esto. También la pérdida de modales sociales y la necesidad de conservar la calma y la empatía hacia los demás. Y quedarse en casa.

Revela, y eso es lo más atemorizante, la libre circulación que le aporta al virus la vida moderna y la dificultad de frenarlo cuando se hace muy tarde. Y eso, aunque claramente se trata de una ficción, puede dejar un poco paranoicos a espíritus dados a la sugestión.

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