Una española en Uruguay

“Es complicado hacer callar a los uruguayos en un rodaje”

Entrevista a la actriz española Carmen Maura, quien llegó a Uruguay a filmar la película brasileña, Veneza.

Carmen Maura estuvo en Uruguay para filmar Veneza, película de Miguel Falabella, en la que intepreta a la dueña de un prostíbulo que sueña con reencontrarse con un amor de la infancia. Foto: Mariana Vianna
Carmen Maura estuvo en Uruguay para filmar "Veneza", en la que interpreta a una mujer que sueña con reencontrarse con un amor de la infancia. Foto: Mariana Vianna

Es una de las actrices españolas más reconocidas del mundo. Ganadora de cuatro premios Goya, un César y un reconocimiento en Cannes, la “chica Almodovar” asegura que una de las ventajas de tener 72 años es una que puede decir lo que le venga en gana. “Siempre he sido de decir lo que quiero, pero ahora es una cosa que casi me asusta a mí, no me callo nada”, dice Maura quien estuvo en Montevideo para filmar la película brasileña Veneza del realizador Miguel Falabella. Antes de partir a la ciudad italiana, Maura charló con El País.

—Una actriz española trabajando en Uruguay para una película brasileña que también se filmará en Italia...

—Al principio se hacía en Brasil y por el tema de la vacuna (no la dejaron vacunarse contra la fiebre amarilla) estaba con un disgusto enorme. Cuando me pasa algo así hago una lista de ventajas e inconvenientes. Y acá ya me había aprendido el papel, me encantaba, pero me habían dicho que era superpeligroso a mi edad, ir sin la vacuna Pasaron dos o tres días y me convencí de no hacerlo. Y en las ventajas había puesto que iba a estar más tiempo con mi perra, cambiaría el salón, pintaría no se qué parte de la casa, iría al campo. Y cuando estaba convencida me llaman y me dicen que la hacemos en Uruguay. Y entonces volví a la lista a corregir los inconvenientes.

—¿Qué sensación le deja haber filmado en Uruguay?

—Hemos estamos muy a gusto. Aquí se va muy rápido de un sitio a otro, hemos ido a un lago maravilloso donde no había ni Dios y hemos tenido un circo que no sé cómo lo han encontrado, porque es lo más diferente a todo. Y parece que hemos hecho una superproducción y eso me encanta. Es una película que va a quedar muy lucida.

Maura junto al director de Veneza, Miguel Falabella. Foto: Mariana Vianna
Maura junto al director de Veneza, Miguel Falabella. Foto: Mariana Vianna

—¿Qué le gustó del papel?

—Que me ha sido cómodo. Porque salvo la peluca que me la han hecho bien porque casi va sin horquillas, voy sin maquillaje, que para mí es un regalo. ¿Sabes lo que no es tener que desmaquillarte al llegar a casa, solo lavarte la cara en la ducha? Eso sí, cuando salgo en películas sin maquillaje mis amigos me dicen: “¡Por Dios, Carmen cómo te has dejado poner así!” Cuando hice Volver me pasó con amigos que también son fans, y con ésta creo que estoy peor que en Volver, porque además estoy mayor. Hay amigos que me dicen que no puedo hacer esto, “porque es tu imagen”, dicen. Es genial estar tan liberada por ser mayor. Vas notando que el cuerpo no tiene la misma fuerza, pero como me cuido bastante, estoy cómoda, y además nunca pienso en arreglarme la cara, ni de coña. Porque eso hace que tenga tanto trabajo. Lo que quiero es trabajar menos, y me dan para hacer unas viejecitas tan maravillosas que me da pena. La palmo muchas veces, eso sí, pero siempre la palmo de manera graciosa.

—¿Por qué quiere trabajar menos?

—Es que nunca he estado desocupada y llevo 40 y tantos años trabajando. Me encanta no hacer nada. En Madrid por la mañana voy a un gimnasio y veo señoras de mi edad que no hacen nada más que ir al gimnasio, a la pedicura, con las amigas a no sé qué. Por eso voy a hacer teatro. El 22 de setiembre estreno una obra en un pueblo cerca de Madrid. Quiero hacer teatro pero de gira, porque ahí solo se trabaja los fines de semana.

"Quiero hacer teatro pero de gira, porque ahí solo se trabaja los fines de semana"

Carmen Maura
Carmen MauraActriz

—¿Cómo fue su encuentro con Almodovar?

—Cuando empecé a trabajar con él, todo el mundo me decía que me iba a cargar la carrera porque era primera actriz en el Teatro Nacional. He tenido una vida personal muy complicada y para mí ser actriz ha sido como la pastilla de relax. Por ejemplo, mi primer año de actriz, cuando estaba empezando, tuve tres representantes seguidos, porque si me hubiera quedado con el primero no hubiese trabajado con Almodovar. En esa época, trabajar con él era la vergüenza. En mi familia era como si tuviera una enfermedad de la que no se podía hablar. Y amigas mías me decían esto es peligroso, y nunca teníamos una buena crítica o un premio. Hasta Mujeres al borde de un ataque de nervios, películas como ¿Qué hecho yo para merecer esto? o La ley del Deseo, teníamos críticas frías.

—¿Tan así era?

—Con La ley del deseo me pasó una cosa, no estuve ni nominada para un premio de una discoteca, imagínate. Y en el jurado del Premio Nacional de Cine había unos amigos míos y ese año me dieron el premio, como venganza de mis amigos. No tenía derecho a premios, y Pedro tampoco. En Cannes, que se creen que han descubierto a Almodovar, Pedro se presentó, porque yo lo viví, con todas las películas que se hicieron antes de Mujeres..., y ni siquiera los cogieron para el premio de la Cámara de Oro, nuevo realizador, siempre lo tiraron para abajo. Pero no hay quien les quite de la cabeza que ellos descubrieron a Almodovar, aunque yo cuente estas cosas.

Mujeres al borde de un ataque de nervios
Trailer de la película "Mujeres al borde de un ataque de nervios"

—¿Volvería a trabajar con Almodovar?

—Tendrían que coincidir muchas cosas, pero no me da la impresión. No sé, no es algo que me apetezca mucho, porque se arma follón y tal, y sobre todo porque hay muchas que quieren trabajar con él.

—¿Cómo se prepara para un personaje?

—Pues sola, en casa. No soy muy amante de los ensayos. Me gusta conocer a quien será mi marido, a los niños, pero ensayar, no. Entonces dedico muchas horas al texto, para que me salga como si saliera del alma. Mucha gente piensa que improviso, pero no. La mejor forma de que salga natura, es sabiéndo bien el texto.

"Nunca pienso arreglarme la cara, ni de coña"

Carmen Maura
Carmen MauraActriz

—¿Cuándo ensaya?

—Todo el tiempo, en la calle paseando. Entonces primero lo memorizo a hierro y no me dejo ir mucho la imaginación hasta que me lo memorizo. Hay una cosa que he hecho y es muy divertido, frases cotidianas, entonces he probado frases con la gente. Y te das cuenta que en los grupos donde todo el mundo habla, puedes decir una incoherencia y nadie se da cuenta. Y las digo, para probar si estaba natural. Eso me divierte mucho.

Carmen Maura personificando a la Gringa en Veneza. Foto: Mariana Vianna
Carmen Maura personificando a la Gringa en Veneza. Foto: Mariana Vianna

—¿Se pone nerviosa en los rodajes?

—No, nunca estoy nerviosa. Con Mario Camus hicimos una en la que era una terrorista, un papel muy dramático, y yo llegaba en la mañana con mi perrita bajo al brazo ya pintada y todo. Y el director me decía: Carmen, hoy hacemos tal secuencia, yo le decía: Sí, pero todavía no empezamos. Solo necesito tres segundos de silencio antes de comenzar a grabar. Y en eso los uruguayos hacéis mucho lío, es lo que noto en este rodaje, qué complicado es hacer que se callen.

Una actriz con la sonrisa pintada

“Divertida y muy simpática, Carmen Maura habló de sus años con Almodovar, dijo que quiere trabajar menos, que jamás se operaría y que continúa trabajando porque le ofrecen papeles de “viejitas divertidas”. Por eso, “Cuando hice Mujeres al borde de un ataque de nervios se me quitaron las ganas de trabajar con Almodovar”, dice Maura. Es que para la primera “chica Almodovar”, Pedro ahora “es más intelectual, me divierte menos”, dice. La actriz, una de las españolas más premiadas del cine cuenta que prefiere trabajar con nuevos realizadores que tengan un humor similar al de ella. Aunque agrega que con Almodovar aprendió mucho, “porque te hacía decir cosas imposibles y con él aprendí que todo es posible y todo se puede decir”.

Habla rápido, imita a sus amigos y contó que cuando le ofrecieron el papel de la Gringa en Veneza, no pensó que fuera a la ciudad italiana: “pensé que iban a usar el verde ese de siempre. Pues no y nos vamos a montar en una góndola. Toda la experiencia ha sido muy divertida”, agrega Maura.

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