Entrevista a Guillermo Francella

“La comedia siempre me ha atraído”

Entrevista con el actor argentino Guillermo Francella, protagonista de la película Mi obra maestra que ya se encuentra en la cartelera local

Guillermo Francella habla sobre su nueva película Mi obra maestra. Foto: Francisco Flores
Guillermo Francella habla sobre su nueva película Mi obra maestra. Foto: Francisco Flores

El jueves se estrenó Mi obra maestra, una nueva película de Francella, dirigida y producida por Gastón Duprat y Marcelo Cohn, los responsables de El ciudadano ilustre. Francella interpreta a Arturo, un galerista que vende (poco) la obra de su artista y amigo Renzo Nervi (Luis Brandoni). Cuando todo parece complicarse mucho, entre los dos encuentran una manera de salir adelante. Es una suerte de regreso de Francella a la comedia después de algunos dramas (El clan, Animal) que lo afianzaron en la percepción de un actor serio. Sobre la película, sus proyectos y volver a trabajar con Brandoni charló con El País.

—¿Todavía la gente se sigue sorprendiendo de verlo como actor dramático o, mejor dicho, que está más allá del tipo de proyectos con el que se hizo famoso?

—Ya no me hablan tanto de eso pero sí les interesa saber cuando son personajes bien antagónicos o heterogéneos, cómo se logran. Es que me ven haciendo Animal, ahora Mi obra maestra, anteriormente El clan o Los que aman odian que son muy diferentes entre sí. Y ahí, sí la gente me pregunta cómo logró desdoblarme o cómo me despojo de mis recursos. No obstante la comedia es lo que siempre me ha atraído y me ha dado un montón de 

—De hecho, Mi obra maestra es un regreso a la comedia...

—Sí, pude entrar al personaje desde allí y me divertí mucho. Cuando tenés un guión y una historia de estas características todo funciona, te sentís más protegido. Todo cambia, todo es distinto.

—¿Qué le gusta de Mi obra maestra?

—Tiene un contenido social detrás y hay una cosa de crítica, de ironía. No es solamente el chiste por el chiste, la broma o el humor light. Al contrario se mete y es profunda. Me gusta mucho.

—Más allá de sus actuaciones, para sus últimas películas es que ha sabido elegir buenos proyectos.

—Sí, buenas historias, buenos directores que me permiten desdoblarme o ver otra cosa que a mi como actor me gusta mucho.

—¿Se involucra en los guiones, en la construcción de su personaje?

—Mucho tiene que ver lo que el director precise de los actores. Uno, quizás, pueda tener algo armado en la cabeza y podés llegar al ensayo creyendo que esa es la manera y capaz que el director necesita un tono de voz, una actitud o algo gestual que no es lo que vos traías de tu casa. Es muy importante trabajar codo a codo con el dire, saber qué quiere el dire, qué necesita de mi. Desde lo postural, del mirar, del decir, de un montón de cosas que hacen que después se arme el muñeco. Siempre es así, siempre es vital trabajar con el director.

Francella y Brandoni en Mi obra maestra
Tráiler de la película "Mi obra maestra"

—¿Cómo llegó a construir al personaje de Arturo desde su apariencia, por ejemplo?

—La estética la manejamos en conjunto con la vestuarista y con el director. Acá lo queríamos ver como un tipo de cierta sofisticación, cool, muy bien vestido, muy bien lookeado. Tiene un modo de decir muy especial, está muy de vuelta, es un galerista que hace décadas que está en eso y domina el mercado del arte. Incluso cuando piensa “qué hago acá”, se muestra con mucho charme.

—Y por otro lado, le permite tener varios pasos de comedia.

—Sin duda. Es que tanto el personaje de Brandoni como el mío, hacamos comedia todo el tiempo. Aun cuando lo vivan como una tragedia, hay humor detrás, mucho humor. Incluso en los momentos más serios. Todo está llevado al terreno que más nos gusta que es esa clase de humor.

—Viéndolos juntos a usted y Brandoni pensaba en la tradición actoral de su país. ¿Cree que a esta altura hay una manera argentina de actuar?

—No sé si hay una manera argentina, pero que nos identifican de eso no tengo duda. Tenemos nuestro propio ADN.

—Usted y Brandoni trabajaron juntos en dos programas de televisión pero nunca en cine. ¿Son amigos?

—Sí, lo quiero mucho. Además disfrutamos mucho los dos de la comedia. Tenemos ese timing y nos gusta mucho estar juntos. Tenemos buena química y nos queremos, lo conozco y lo respeto mucho.

—¿Se siente cerca en el oficio?

—Son estilos diferentes. Es muy difícil emular uno al otro pero hay algo del timing y de la comedia que Luis tiene y nos potenciamos cuando estamos juntos.

—Qué buen momento está viviendo el cine argentino. ¿A qué se debe?

—Extraordinario. Hay buenas películas argentinas. Me gusta mucho lo que está pasando. El cine argentino ha mejorado ostensiblemente. Antes se filmaba mucho pero los contenidos no eran muy buenos pero ahora hay distintos géneros, distintos directores, distintos contenidos y al público argentino le gusta ver cine argentino.

—Y le está gustando ver un cine de calidad. Pensaba en lo mal que le fue en Argentina a Bañeros 5, una franquicia en la que usted participó.

—Hay ciertas cosas que tienen que pegar un volantazo.

—Está trabajando en películas elogiadas con buenos directores y guionistas. ¿Está cada vez más cerca de dirigir su propio proyecto?

—Empecé con la obra de teatro. Estoy dirigiendo Perfectos desconocidos y quedé muy contento. Me gustó muchísimo dirigir...

—Perdón que lo interrumpa, ¿la trae a Uruguay?

—Estuvo cerca de venir a Montevideo y algo pasó. Como que estaba todo medio cerrado y como que alguien quería hacerla con un elenco local.

—Y le gustó mucho dirigir teatro, me decía.

—Muchísimo. Posiblemente si tengo una historia intimista, algo chiquito, que pueda manejar, me gustaría dirigir. Pero necesita una idea y por ahora no la tengo.

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