Travolta en cannes

Las claves del éxito de un actor con mucha historia

John Travolta dio consejos y Cannes lo ovacionó

John Travolta en Cannes
Generoso. Así fue Travolta en una charla en la que evitó temas del momento, como el #MeToo. Foto: Reuters

John Travolta tenía 24 años cuando Danny Zukko lo convirtió en un ícono con Grease. Cuatro décadas después, el actor estadounidense desgranó ayer en Cannes los secretos de una larga trayectoria en la que dijo no lamentar ningún papel.

“No creo en los lamentos, creo en juntarte con todo tipo de gente, observar a la humanidad y vivir la vida al máximo, para que cuando te llegue la oportunidad de volver a actuar tengas más en tu mochila de memorias y experiencias”, apuntó en una clase magistral.

El intérprete, a quien con cada nuevo éxito se le atribuye un “regreso”, prefiere hablar de “reinvención”. “Estoy completamente de acuerdo con esa palabra, porque me aburre mucho mi propia personalidad. No es que no me guste, pero me divierte mucho más crear personajes con muchas capas de comportamiento y distintos aspectos”, destacó.

Fiebre de sábado a la noche, Grease, Mira quién habla o Tiempos violentos, que fue Palma de Oro en 1994 en Cannes, son algunos de esos roles que le han dejado escapar de sí mismo e ir reapareciendo en el mapa cinematográfico por la puerta grande. Y en ninguno de ellos, recuerda, anticipó el impacto que iban a tener. Con Tiempos violentos pensaba que llevaba a Cannes un proyecto pequeño para un público reducido, y el máximo galardón del certamen lo llevó a un nuevo nivel, “al punto de cambiar la historia del cine y mi historia”.

“Como consecuencia directa, podía escoger el tipo de película que quería hacer y los directores con los que quería trabajar. Eso me dio 24 años de elección”, recuerda.

En la clase magistral que dio en el festival francés de cine, en la que el público aplaudía agradecido casi cada respuesta, no dudó en compartir parte de la filosofía aprendida. Generoso a la hora de compartir cómo prepara un papel o cómo dice fiarse de su instinto para meterse en la piel de otros, el actor fue más esquivo sobre movimientos como #MeToo, del que aseguró no saber “mucho” porque se ve como “un ciudadano del mundo” que no diferencia en términos de raza o género.

“La división es una cosa peligrosa, a veces la protesta se usa como último recurso. A veces es válido, como con la guerra de Vietnam, ¿pero cómo diferencias el momento en que deja de serlo? Es casi un arte. Seamos inteligentes sobre cómo usamos esa herramienta para que no caiga en una perspectiva irracional”.

Y con la misma ovación con la que fue recibido al principio, Travolta cerró las casi dos horas de encuentro.

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