LA LEGENDARIA CIUDAD DEL CINE LA CREÓ MUSSOLINI EN 1937

Cinecittá repasa setenta años de su rica historia

Los estudios cinematográficos de Cinecittà, en la capital italiana, repasan setenta años de historia del cine con una exposición de secuencias, fotografías, decorados y vestidos de la que una vez fue considerada la "Hollywood del Tíber".

La muestra permanente, titulada Girando a Cinecittà ("Rodando en Cinecittà"), ha sido inaugurada el jueves y repasa siete décadas de cine, comprendidas entre 1937 y los años 90, a través de los géneros más significativos que han marcado "el imaginario colectivo del país".

Rememora las producciones del nacimiento del cine italiano, como La corona de hierro (1941), para continuar con obras del período de la guerra y llegar hasta el Neorrealismo, con films como Milagro en Milán (1951), de Vittorio de Sica, o Bellísima (1951), de Luchino Visconti.

También están presentes las grandes producciones que estos estudios capitalinos albergaron, como Quo Vadis? (1951), Cleopatra (1963) o Ben Hur (1959) y todavía hay un espacio para la famosa comedia italiana y el Spaghetti Western.

Se trata de un recorrido entre pantallas gigantes que muestran algunos de los momentos más célebres del cine de Cinecittà, como el viaje en moto de Audrey Hepburn en La princesa que quería vivir (1953) o el tierno beso entre Deborah Kerr y Robert Taylor en Quo Vadis?.

Recoge también el aterrizaje de las grandes producciones estadounidenses y, con ellas, el divismo que se instaló en la capital italiana, punto de encuentro de actores internacionales como Gregory Peck, Rock Hudson, Charlton Heston, Clark Gable, Jennifer Jones, Errol Flynn, Kirk Douglas o Ava Gardner.

Fue esta una época en la que celebridades locales como Sophia Loren, Gina Lollobrigida o Lucia Bosé se entremezclaron con actrices de fama internacional como Audrey Hepburn o Elizabeth Taylor.

De esta última puede apreciarse el vestido que llevó en el rodaje de Cleopatra, el más espectacular de los atuendos expuestos y que la actriz utilizó en esa larguísima y costosísima superproducción en la que nació su turbulenta relación con Richard Burton.

Sobresale sobre los otros vestuarios inéditos expuestos, como el de Peter Ustinov en Quo Vadis?, el de Clint Eastwood en Por un puñado de dólares o el de Totò en El oro de Nápoles.

Un escenario completo, al que se entra tras pasar las míticas puertas de las tabernas del Oeste, rememora el género del Spaghetti Western, con imágenes que van desde los años sesenta hasta Django desencadenado (2012) de Quentin Tarantino.

Figuras del cine italiano como Mario Monicelli, Bernardo Bertolucci, Alessandro Blasetti, Dino Risi también tienen su espacio en esta muestra, que concluye con un gran homenaje al maestro Sergio Leone, quien disfruta de una sala inspirada en uno de sus filmes más celebrados, Érase una vez en América (1984).

Girando a Cinecittà quiere atraer a familias y estudiantes, pero también a las generaciones más jóvenes para que comprendan "el trabajo necesario para realizar un filme y la grandeza de un lugar, Cinecittà, que es parte de la historia del gran cine internacional".

El director general de Cinecittà, Giuseppe Basso, dijo durante la presentación estar orgulloso de unos estudios que continúan vivos y mantienen el objetivo de "hacer un gran cine" y "ofrecer escenarios a grandes producciones internacionales".

"A nuestras espaldas se ultima la escenografía de la tercera adaptación de Ben Hur, que será hospedada en los estudios en octubre pero comenzará en junio de este año, y tenemos también a Ben Stiller, que está en su oficina", aseguró Basso en referencia al éxito vigente de los estudios.

Esto se debe, según explicó la responsable de vestuario, Nicoletta Ercole, a "la excelencia de la artesanía italiana", un trabajo manual que, defendió Ercole, "es algo que solo ha ocurrido en Cinecittà" y no en Hollywood.

La "Hollywood del Tíber", que se extiende a lo largo de la calle Tuscolana, en la periferia de Roma, fue inaugurada el 28 de abril de 1937 por el dictador fascista italiano Benito Mussolini.

La idea de "construir la ciudad más grande del cine en Europa" fue de Luigi Freddi, el jefe de la Dirección General para la Cinematografía de la época.

Aunque no brilla con la fuerza de los años 50, Cinecittà presume de hospedar los estudios más grandes de Europa, con 40 hectáreas de dimensión, 65 edificios, 22 platós, 300 camerinos y oficinas, 21 salas de maquillaje y una piscina de 7.000 metros cuadrados, ideal para las escenas en alta mar.

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