crisis en el cine nacional

Cineastas uruguayos exigen cambios urgentes

Algunos de los nombres más destacados de la cinematografía nacional firmaron una carta con la que pretenden sacudir a la dirección del Instituto del Cine y del Audiovisual (ICAU).

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Foto: Pixabay

La carta dirigida a la opinión pública está firmada por más de 30 cineastas y estudiantes, y enumera con precisión algunos de los problemas que atraviesa el sector cinematográfico luego de sobrevivir a una fuerte crisis en 2015, “año en el que el cine nacional estuvo a punto de morir por inanición” (más información en esta nota).

Se pide, en definitiva, un cambio de actitud por parte de la directiva del Instituto del Cine y del Audiovisual (ICAU), refiriéndose especialmente a su director Martín Papich. “Creemos que hay un ciclo cumplido. Luego de 11 años de gestión del Sr. Martín Papich al frente del ICAU, el cine nacional se encuentra en su peor momento institucional”, afirman por escrito cineastas como Federico Veiroj (La vida útil), Manolo Nieto (El lugar del hijo), Pablo Stoll (Whisky), Daniel Hendler (El candidato), Adrián Biniez (El 5 de Talleres), Arauco Hernández (Los enemigos del dolor), Micaela Solé (productora), Juan Álvarez Neme (Avant), Ana Guevara y Leticia Jorge (Tanta agua), Daniel Yafalián (sonidista y compositor), Natacha López (productora), Guillermo Casanova (El viaje hacia el mar), Federico Borgia (Clever) y Mariana Viñoles (El mundo de Carolina).

Los cineastas firmantes dicen que luego del esfuerzo realizado por la Asociación de Productores y Realizadores de Cine del Uruguay (Asoprod) —y otras instituciones relacionadas (como la Asociación de Críticos de Cine, Gremio Cine y la Sociedad Uruguaya de Actores)— para conseguir un reajuste del Fondo de fomento aprobado 7 años atrás, los legisladores aceptaron actualizar su valor por el monto del IPC acumulado, liberando entonces una suma de 18 millones de pesos que “no fueron volcados a la producción de películas”, como era de esperarse.

A fines de 2015, cuando Papich asumió por segunda vez la dirección del ICAU, “su primera acción fue ignorar a las asociaciones artífices de este ajuste. Los actores del sector no fuimos consultados ni informados sobre cuál fue el destino de estos fondos”, aseguran. Y agregan: “De hecho, en el llamado de 2016 (a los diferentes concursos) se eliminó un fondo para series de ficción de TV, se eliminó un premio en la categoría cortometraje y se bajó el monto de uno de los premios para largometrajes”.

Estos recortes se sumaron al malestar que causaron los comentarios del director en una entrevista con el Observador TV, en la que habría dicho que el cine uruguayo debería apostar a producir películas como Relatos salvajes y El clan, éxitos de público con presupuestos millonarios del cine argentino. Para los cineastas, estas declaraciones significaron dos cosas: primero, "que la responsabilidad de la merma del público en las salas era suya", y segundo una “intención de instaurar una editorial sobre el tipo de películas” que debían hacerse.

Asimismo, estos representantes del sector dicen no sentirse cómodos con el trabajo del Comité conformado por el ICAU para administrar el Fondo De Lanzamiento (que tiene dos categorías o vías económicas), es decir, el dinero que se adjudica a las películas nacionales para promocionar y preparar su estreno en la cartelera, donde compiten con el cine internacional habitualmente en términos desiguales. “Como varias de las acciones que lleva adelante el ICAU, estos fallos son reservados por lo que no se le entrega a los realizadores ni a los productores ningún tipo de justificación sobre las decisiones”, señalan.

Unos meses atrás, la relación con los exhibidores empeoró cuando los directores de la película Clever denunciaron un manejo desleal por parte de Grupocine. “Los productores comprobaron que mientras el exhibidor informaba funciones con casi nulo público asistente, la película no se había proyectado en realidad, rechazando espectadores en ventanilla”. Como respuesta, Papich se comprometió a ponerse manos a la obra y elaborar un Protocolo de Exhibición del Cine Nacional. Al respecto dijo en entrevista con El País: “Al cine nacional hay que estimularlo y merece tener un trato especial”.

Quienes suscriben el documento, manifiestan que en los 10 meses que llevó el armado de este contrato jamás fueron consultados ni se los quiso informar sobre los avances del mismo, “aún cuando desde Asoprod se le solicitó en varias oportunidades”. Finalmente, hace una semana se les pidió “el aval de forma urgente”, lo que aumentó la tensión. Es que los directores y productores entienden que se está legitimando el mismo sistema que los perjudica.

Ponen un ejemplo: “En la redacción los exhibidores se comprometen a mantener las películas un mínimo de tres o dos semanas en cartel, dependiendo de qué categoría o vía se les adjudica. Esto quiere decir que si estas empresas no quisieran un film, bastaría con otorgarle menos de tres salas y automáticamente esta película iría a la segunda vía, lo que significa menos dinero para el lanzamiento y dos semanas de permanencia en un solo horario que la empresa podría designar con libertad, incluyendo la posibilidad de que sea un horario lateral”.

De esta manera, resumen: “el dueño de la sala terminará decidiendo qué cine uruguayo es el que se podrá ver, cuándo y en qué condiciones”; justamente lo que se pretendía regular. Vale recordar "que las salas cuentan con beneficios impositivos por tratarse de espacios culturales, por ejemplo las entradas no se encuentran gravadas con IVA."

La carta finaliza proponiendo la generación de fondos para la producción que no dependan de presupuestos quinquenales, logrando recursos que surjan de impuestos sobre la venta de las entradas de cine o un canon para plataformas en internet como Netflix, tal y como sucede en varios países. “Llegó la hora de defender los intereses de los creadores y trabajadores locales frente a los extranjeros”, dicen para despedirse, sobre todo ahora que hay una nueva generación egresando de las escuelas de cine privadas y públicas que tanto se fomentaron para impulsar "un cine espejo de todos", que ya está aquí, y corre riesgo de apagarse.


Aquí carta completa.

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