entrevista

El desafío de hacer lo que uno quiere

Una charla con Federico Veiroj, el director que hoy estrena "Belmonte", su cuarta película

Federico Veiroj
Federico Veiroj, un uruguayo con cuatro películas. Foto: Fernando Ponzetto

Ya pasaron 17 años del estreno de 25 Watts y Federico Veiroj, que en aquella película fundacional era Gerardito, estrena hoy su cuarta obra como director, Belmonte. Veiroj, a quien se conoce como “Cote” es parte de aquella promoción del cine uruguayo que se agrupó alrededor de la productora Control Z y que incluyó gente como Pablo Stoll, el fallecido Juan Pablo Rebella, Fernando Epstein, Inés Bortagaray, Manuel Nieto, Arauco Hernández, Nicole Davrieux y Gonzalo Delgado. Algunos están en Belmonte.

Delgado —que fue diseñador de producción de varias de las películas surgidas en esa generación— es el personaje central. Es Javi Belmonte, un artista a punto de inaugurar muestra mientras sobrelleva la paternidad de una hija chica, una exesposa embarazada, un interés romántico y algunas dudas personales. El tono es de comedia y los cuadros que se ven en la película son del propio Delgado.

En Belmonte, además, participan Hernández (como codirector de fotografía) y Davrieux como la diseñadora de producción. Son dos rubros destacados.

Belmonte que ha estado en Toronto y San Sebastián como dos hitos de su gira por festivales de cine, es la reconfirmación del talento de Veiroj, quien antes firmó Acné, La vida útil y El apóstata y está en la posproducción de su siguiente película, Así habló el cambista en la que actúan Daniel Hendler, Dolores Fonzi y Benjamin Vicuña, entre otros.

Sobre Belmonte, sus influencias y su generación, Veiroj charló con El País.

Belmonte
Vea el tráiler de "Belmonte", un estreno uruguayo que llega hoy a la cartelera

—¿Cómo surgió Belmonte?

—Estaba con la idea fresca de contar la relación de la vida cotidiana de un personaje que se mueve en un ambiente artístico y que fluctúa en dos mundos que en realidad es uno. Es una película que me planteaba (y plantea a los espectadores) algunas preguntas: la paternidad, por ejemplo.

—En ese sentido, la primera escena es él observando la estatua de una familia.

—Soy padre y algo en lo que pienso a menudo es eso de ser padre y educar. Y acá hay como una complicidad muy sana entre padre e hija, en la que él no oculta cómo se siente. Es un tipo que eligió no mentir o vender una idea de vida que todo tiene que ser divertido y florido.

—¿Hay una línea más directa entre Belmonte y La vida útil que con El apóstata? Pienso en la utilización de una canción de Leo Masliah, el uso de no actores haciendo de sí mismos (el director del MNAV, Enrique Aguerre, por ejemplo).

—No fue intencional pero hay algo parecido que tiene que ver con el tipo de impulso que tuve para hacer las dos películas. Eso sí es comparable. Lo que más las une es una necesidad imperiosa de filmarlas y contar esas historias. Eso no quiere decir que las otras no hayan sido el producto de unas ganas fuertes pero La vida útil y Belmonte son dos películas que sentí que tenía que hacerlas en el momento que tenía que hacerlas. Para Belmonte tenía una energía muy particular, un guion con el tipo de frescura que precisaba la película y el actor, Gonzalo Delgado, que quería hacerla. Así que había que filmarla. Y en las dos invertí, me endeudé y busqué respaldo de gente que suele apoyarme financieramente y que apuesta a trabajar conmigo o con Gonzalo o con Arauco. Y así hicimos un equipo combinado entre cuarentones y veinteañeros.

—La película no tiene una locación temporal concreta. Hay un cuadro firmado en 2007, no hay celulares pero el fondo de algunas escenas es de ahora. ¿Es intencional?

—No tiene un tiempo particular, no lo pensé tanto como un tiempo identificable. No me interesaba porque es una historia que habla de sentimientos que son universales y de todos los tiempos. No es por hacer algo retro, sino porque quería un encuadre lo más limpio posible de asuntos coyunturales.

—La fotografía de Arauco Hernández y Analía Pollio, está llena de colores. ¿Cómo querías trabajar lo visual?

—Si normalmente no me da igual filmar algo que no esté cuidado, en esta especialmente había una necesidad de componer. Trabajamos, sí pensando en los colores, con inspiración de los cuadros de Gonzalo y creando un poco de fantasía, no sólo en los interiores de la casa, sino, por ejemplo, cuando van a la isla de Flores. Enfatizamos los colores, los exageramos porque ahí está como una emoción que le sale por los poros.

—Sos parte de una generación de gente vinculada al cine que ya está por cumplir 20 años. ¿Cómo ves el camino que han seguido?

—Para mí son mis amigos en lo cotidiano pero lo que está bueno son las ganas y la pasión por hacer películas, contar historias y el compromiso con el oficio que hemos asumido. Nos complementamos mucho, somos cercanos y además de cariño hay respeto por el trabajo de todos.

—Y han logrado permanencia.

—Sí. Es difícil por las condiciones en que se precisa hacer una película y cómo se trabaja en Montevideo. En mi caso es el desafío de cómo seguir haciendo lo que quiero.

—¿Ha sido difícil mantener la independencia?

—Siempre conjugo lo que quiero hacer y lo que puedo hacer. Soy muy privilegiado. Pero estoy abierto a todo tipo de cosas, no es que lo que yo quiero es lo que yo quiero y nadie más. De hecho lo que filmé este año y se estrena el año que viene, Así habló el cambista, está basado en una novela de fines de la década de 1970, que descubrí en 2012 y en cuyo guion hemos estado trabajando con Arauco desde entonces. Estoy buscando cosas para adaptar, trabajar con guiones de otros, filmar fuera de Montevideo.

—¿Qué cine viste que te sirvió de inspiración para Belmonte?

—Hay dos películas muy amigas de Belmonte. Una es Cuatro noches de un soñador de Robert Bresson que tiene un personaje que es un pintor y es una obra maestra total. Y después, más que película, hay un director que me gusta mucho que es Gerard Blain, el actor de El bello Sergio, y hay algunas personalidades de ese hombre que a mí me ha marcado mucho y me sigue marcando. Es uno de mis cineastas favoritos. Y siempre hay películas que tengo como cerca”.

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