CINE

Al cine no lo para ni un chaparrón

Sigue el festival de Punta del Este, se vio un Goya y a Charly

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Goya: la premiada Que Dios nos perdone se vio en el festival. Foto: Difusión

La tormenta no pudo con el cine y a pesar del chaparrón la Sala Cantegril se llenó de espectadores. Es que la jornada del martes tenía títulos para todos los gustos. En la Casa de la Cultura de Maldonado, el particular director argentino José Celestino Campusano dio una charla acerca de su forma de filmar: en cooperativa, con presupuestos bajísimos, sin actores y con historias que parecen surgidas de la crónica roja. Para su cine, las precariedades económicas son la mejor excusa para filmar cada vez que tiene una idea; le sale bien gracias a un talento que ahora piensa desafiar con un proyecto de rodaje en 360°. Presentó El sacrificio de Nehuen Puyelli, un título que se suma a lo mejor de su obra, otra vez con una historia protagonizada por la lucha de clases (y de razas) en un contexto marginal en el que se mide la lealtad en la amistad masculina.

De Argentina también se exhibió el documental Los ganadores de Néstor Frenkel, acerca de esos premios "fantasmas" que reconocen el talento de artistas anónimos, que a su vez suelen pagar para recibir esos galardones, que se entregan de a 200 por gala. El director repite la estructura de sus obras anteriores El gran simulador, Amateur y Construcción de una ciudad, apelando a un montaje ágil, con música y puesta de cámara que buscan la risa cómplice del espectador. Pero si en las obras anteriores había un evidente cariño de Frenkel por sus personajes, esta vez su registro de los comportamientos y convicciones patéticas de los protagonistas puede considerarse malintencionada. Esto lo convierte en un film interesante e interpelador.

En Cantegril se exhibió Dos besos, del peruano Francisco Lombardi (jurado del festival). Es un melodrama sobre triángulo amoroso entre una productora televisiva manipuladora, su desmejorado marido poeta y una joven estudiante de actuación. El drama es irregular, con resoluciones previsibles y una lectura de las diferencias de clases poco creativa. Más entusiasmo generó Que Dios nos perdone, un sólido y potente policial español dirigido por Rodrigo Sorogoyen que le valió el Goya a Mejor Actor a Roberto Álamo, excelente en su interpretación de un detective carismático y violento. El film se envuelve en un contexto de agitación social y enemistad con la policía, en el Madrid de 2011.

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El cierre fue un regalo para los seguidores de Charly García: el documental de Alejandro Chomski (también jurado) Existir sin vos, una noche con Charly García. El film tiene valor histórico más que cinematográfico, ya que registra uno de los extensos ensayos que el músico tuvo con su banda en una noche del verano de 1994 mientras componía el disco La hija de la lágrima. En una noche interminable compone, escribe y graba la canción "Existir sin vos", mientras juega, baila, lee, se tira a la piscina y elogia a sus admirados Beatles. Chomski logró guardar para la historia el proceso creativo de un músico mítico en un momento clave de su carrera.

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