cine - crítica

Chris Wolff, el Batman de los balances contables

El contador [***].Título original: The Accountant. Dirección: Gavin O’Connor. Guión: Bill Dubuque. Música: Mark Isham. Fotografía: Seamus McGarvey. Producción: Lynette Howell-Taylor, Jamie Patricof. Elenco: Ben Affleck, Anna Kendrick, Jon Bernthal, John Litgow, J.K. Simmons, Jeffrey Tambor, Cynthia Addai-Robinson, Jean Smart y Andy Umberg

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Foto: Difusión

Chris Wolff (Ben Affleck) es un tipo opaco. Muy poco se sabe de él, y eso es a propósito. Si a alguien se le ocurriera investigarlo, lo primero que encontraría serían documentos en orden y reglamentarios que no dirían nada acerca del hombre.

A lo largo de los años, Wolff ha tomado todo tipo de recaudos para protegerse. Desde no tener demasiadas cosas que lo aten a algún lugar, hasta evitar cultivar amistades para no sentirse ceñido a lealtades o responsabilidades.

Es que Wolff tiene una profesión que lo obliga a poder abandonarlo todo cuando surgen problemas: es un contador especializado en lavado de dinero, y quienes lo contratan pueden decidir en cualquier momento que los secretos que conoce justifican su eliminación.

Además, no es contador cualquiera. Con un autismo leve, Wolff ha desarrollado una increíble capacidad para el análisis matemático. Basta que hojee un balance para que su mente empiece a volar y vea curiosos patrones en esa maraña de cifras y diagramas.

Pero también es un entrenadísimo luchador de artes marciales, y experto en todo tipo de armas, algo que no viene nada mal cuando se trata con la gente que él tiene como clientes.

Hace unos cuantos años que está en el negocio y, previsiblemente, en algún momento las autoridades empiezan a husmear. En este caso, es el Tesoro de Estados Unidos que inicia una investigación.

Para alejarse un poco del mundo nocturno del alto crimen, Wolff decide ponerse al servicio de un empresa legítima, donde además conoce a una encantadora contadora. Todo pronto para que empiecen los verdaderos problemas.
Affleck está más que bien es esta película, donde demuestra (una vez más) que tiene más dotes actorales que los que el prejuicio le suele atribuir. Además, lo acompaña gente muy capaz en el elenco.

Hasta ahí todo bien. Pero la película se estira bastante más de la cuenta. Si solo se hubiese estructurado como una thriller con mucha acción, seguramente hubiese alcanzado mejores resultados. Pero hay demasiada información que procesar. En esta película, que muy probablemente sea una de "orígenes" a la que le sucederán un par de secuelas, también hay que contar cómo fue que Wolff llegó a ser un contador con muchas habilidades para matar, qué pasó con su familia, por qué uno de los jerarcas del Tesoro de Estados Unidos es tan exitoso en su metier, y varias cosas más.Tantas subtramas terminan por entorpecer el relato.

Aún así, se entiende el éxito (al menos en la primera etapa), de esta película: Affleck exuda un carisma asordinado, hay bastante acción, alguna que otra sorpresa y un par de secundarios que atrapan con su presencia.

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