Faltan cuatro días para el Oscar

Chris Rock: haciendo reír en los Oscar

El comediante tiene la complicada misión de conducir una ceremonia que viene polémica y necesitando audiencia.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
volverá a conducir una ceremonia, esta vez en medio de una polémica. 

La última vez que Chris Rock fue el anfitrión de los Oscar, muchos lo vieron como un verdadero fracaso. "Gritón, sarcástico, displicente y mucho más que una decepción", escribió el crítico del USA Today, Robert Bianco, en 2005. "Figura entre los peores conductores en la historia de la ceremonia". Otros informes destacaban que la audiencia de la ceremonia conducida por Rock cayó 5%, a alrededor de 42,2 millones de espectadores en Estados Unidos, con respecto al año anterior cuando Billy Crystal hizo los honores.

Debieron pasar nueve años para que otro anfitrión le fuera peor que a Rock. Fue Elle DeGeneres, quien consiguió 43,7 millones de espectadores en 2014, lo que medido frente al crecimiento de la población, quedó por debajo del rating de Rock.

Y sobre eso de sarcástico y displicente, bueno, casi todo lo que haga que crezcan los números cuando Rock suba al escenario de los Oscar el domingo, va a estar bien para la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas y para ABC que transmite la ceremonia para Estados Unidos (en Uruguay se podrá ver por La Tele y por TNT desde las 22:30; El País hará una cobertura especial durante la entrega).

Volviendo después de 11 años, Rock hereda una ceremonia en crisis, mientras la Academia lidia con problemas más serios que los ratings de televisión: la diversidad.

Por segundo año consecutivo, los votantes de la Academia dejaron de lado a las minorías en las categorías destinadas a los actores (ver nota aparte).

Así que hay mucho peso sobre las espaldas de Rock, un comediante que no es conocido por su diplomacia.

Días después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, se mandó una chiste en un club de comedias de Los Angeles sobre quienes quedaron atrapados en el World Trade Center. Su película más reciente, Top Five (que escribió, dirigió y estelarizó) es acerca de un comediante que intenta recuperar su carisma, pero otra línea argumental es que su protagonista, André Allen, está promocionando su película sobre una rebelión de esclavos que mató a 50.000 blancos.

Su estilo agresivo de comedia fue un poco mucho para 2005, pero es menos molesto hoy en una era habituada a las divagaciones subidas de tono de Amy Schumer o los ataques de Ricky Gervais, ambos con una presencia destacada en los premios Globo de Oro.

Más preocupa, quizás, el tamaño y el valor de la actual base de seguidores que tiene Rock. DeGeneres tenía la ventaja de un programa diario de televisión y 39 millones de seguidores en Twitter. Neil Patrick Harris, el conductor del año pasado, tenía un papel en la exitosa serie How I Met Your Mother y tenía alrededor de 13,5 millones de seguidores en la red del pajarito.

Rock tiene 3,8 millones de seguidores y ha aparecido solo ocasionalmente en televisión desde 2009, cuando se pasaron los últimos episodios de Everybody Hates Chris, una serie de la que era el narrador y el productor ejecutivo. Ha dicho que se mantuvo alejado de la televisión y su complicada agenda laboral para pasar tiempo con sus dos hijas.

En el cine tampoco ha sido visto mucho. Tiene, eso sí, un papel asegurado en dos franquicias: Son como niños y Madagascar donde le da voz a la cebra Marty. Top Five recaudó apenas 25 millones de dólares en Estados Unidos cuando su estreno en diciembre de 2014. A los críticos les encantó y con razón: es una comedia sensible a lo Woody Allen y con muy buenos momentos.

Rock tiene 51 años y después de un comienzo como comediante en formato stand up, ingresó como uno de los secundarios del programa Saturday Night Live. A una carrera en el cine más o menos exitosa, se ha sumado su permanencia como comediante gracias a sus cinco especiales para HBO. Sus monólogos refieren a la relación entre los afroestadounidenses, la familia, la música y a las diferencias raciales con los blancos. Suele ser mencionado entre los más grandes comediantes de todos los tiempos, pero en el mundo que no es angloparlante es poco conocido.

Conducir el Oscar suele venir por defecto con un crítica al conductor. Esta vez, otra vez es Chris Rock el que intentará salir ileso.

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