Con Alfonso Cuarón

En charla con El País, el director de "Roma" elogia a su actriz: "Yalitza es impresionante"

Alfonso Cuarón conversó con El País tras el estreno de su última película, nominada al Oscar

Alfonso Cuarón. Foto: Difusión
Alfonso Cuarón. Foto: Difusión

El mexicano Alfonso Cuarón se hizo de abajo en la industria cinematográfica, confió en su habilidad para contar historias, y hoy hace historia con Roma, una obra maestra que podría ser la primera película en habla no inglesa, en ganar un Oscar a mejor película.

En pleno siglo XXI y tras haber hecho un título de peso en la taquilla con actores como Sandra Bullock y George Clooney (Gravedad), Cuarón quiso contar una historia propia que es de época, protagonizada por una amateur (Yalitza Aparicio, también nominada al Oscar). Eso sólo lo pueden hacer los grandes talentos, y Cuarón es uno: Roma es un título brillante.

Cuando El País charló con Cuarón, aún no se sabía que Roma iba a ganar tres Globo de Oro y estar nominada a 10 Oscar. Por entonces, aún estaba el entusiasmo del estreno en Netflix, la plataforma que se atrevió a financiar un proyecto sobre su infancia en México, en blanco y negro, en español y mixteco. Esta es una transcripción de la charla con El País.

—Ha hablado de Roma como una película sujeta al proceso de su memoria, y por eso me gustaría preguntarle, si puede recordarme, ¿cómo fue el día de su lanzamiento internacional en Netflix y qué significó para usted?

—El día del lanzamiento... ¿Qué día fue? Fue el viernes pasado (el 14 de diciembre). Fue un día muy intenso porque la noche anterior hubo una función masiva en (el Complejo Cultural) Los Pinos, que es el equivalente a la Casa Rosada en Buenos Aires. En Montevideo no sé cómo se llamará la casa residencial. Fue exhibida en una sala con equipo profesional y con una proyección popular en la que convocamos a gente a que la viera comunitariamente el día que saliera en la plataforma. Así empezó a suceder durante todo el fin de semana. El viernes fue un día de darle seguimiento a esa “Romatón” que creamos.

Alfonso Cuarón en el set de Roma. Foto: Carlos Somonte
VIDEO | Tráiler de "Roma"

—En una de las tomas finales de Roma se ve a ese especie de “árbol familiar” compuesto por todos los personajes. ¿La película cambió su forma de entender la idea de lo que es una familia?

—Mira, yo tengo una familia, donde parte de lo que es hoy es con una mujer indígena y la hija de esta mujer indígena. Siempre he tenido muy claro que las familias no necesariamente se crean por sangre; las familias se crean por lazos afectivos.

—En una conversación que tuvo con el director Alejandro González Iñárritu para el Directors Guild of America contó que años atrás, y ya con cierta idea de Roma en su cabeza, “no tenía las herramientas emocionales” para hacer la película. ¿A qué se estaba refiriendo?

—Me refería a que no me atrevía a hacerla, por distintas razones. Por un lado, creativamente me iba a disponer a tomar un riesgo sin tener la red de contención de una narrativa clásica. Y por otro lado, más profundamente, tenía que estar dispuesto a hablar de cosas muy cercanas a mí, o de convicciones que tengo, y exponerlas al público.

—¿Cómo recuerda hoy ese proceso de escritura y creación? ¿Qué tanto de la historia debía ser memoria y qué tanto investigación?

—Mira, es parte del asunto y por lo que me daba miedo la película. Era parte de la madurez emocional de tener que explorar mis heridas. De esas heridas, tienen que ver las heridas personales, las familiares. Casi toda la película nace de mis memorias y de las de Libo (Liboria Rodríguez), en la que se basó el personaje de Cleo. Y esas memorias ya conllevaban una temática en sí misma, que son parte de esas heridas que yo comparto colectivamente con mi sociedad. A partir de eso es donde nos permitimos una ficcionalización.

"Para hacer 'Roma' tenía que estar dispuesto a hablar de cosas muy cercanas a mí, o de convicciones que tengo, y exponerlas al público"

Alfonso CuarónDirector

—Me gustaría preguntarle por la fotografía. Sé que —Emmanuel Lubezki, su amigo y fotógrafo habitual— hizo parte de la preparación para la película y que parte de ese proceso lo llevó a filmar en un formato grande y digital. ¿Por qué tomar técnicas y herramientas del ahora para capturar el pasado?

—Yo quería hacer una película en blanco y negro, pero no quería hacerla como una referencia a las películas de antaño. Quería partir de una imagen en blanco y negro contemporánea, completamente moderna, con la que pudiera ver hacia el pasado. En vez de hacer una fotografía como esa hermosa fotografía de la década de 1950, en blanco y negro, nos decidimos por una que fuera abiertamente digital, sin grano, con una resolución maravillosa y sobre todo con un rango dinámico enorme. Eso también fue fundamental, porque en una película donde es tan importante el personaje como el fondo, el contexto social; iba a tener distintos planos de información visual. Me interesaba que todo lo que tuviese toda esa información, tuviese una nitidez.

—El trabajo de Yalitza Aparicio es simplemente impresionante. ¿Hubo alguna escena en particular durante el rodaje en la que confirmó que su elección había sido la adecuada?

—¡Híjole! La verdad, desde el momento que empecé a rodar me quedó clarísimo. Yalitza es una mujer impresionante. Es una mujer inteligentísima pero cuya inteligencia jamás opaca su sensibilidad. O sea, no trata de intelectualizar cosas. Deja que esa emoción fluya. Nunca había estado en un set de cine y al segundo día empezó a entender toda la dinámica. Y muy pronto, en la primera semana, empezó a entender que lo que estaba interpretando era a Cleo y no a ella. Entonces empezó a hacer realmente una interpretación de esa persona. Eso me sorprende tremendamente porque Cleo y Yalitza son dos seres completamente distintos.

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