En primera persona

César Charlone cuenta cómo fue trabajar y volar con Tom Cruise para filmar "Barry Seal"

La película de acción dirigida por Doug Liman, se estrenó en 2017, pero en estos días se convirtió en tendencia de Netflix, el director de fotografía uruguayo habla de la experiencia de filmarla.

"Vivo en uno de los países más racistas del mundo (Brasil)", dice Charlone. Foto: R. Figueredo
César Charlone, el director de fotografía uruguayo que trabaja en Hollywood. Foto: R. Figueredo

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Barry Seal hecho en América
tiene varios atractivos, alguno de los cuales la han convertido en tendencia local en Netflix. El primero, sin duda, es Tom Cruise que aquí interpreta a un piloto que en la década de 1980 trabajó para la CIA, el cartel de Medellín y los contras nicaragüenses y fue un protagonista aventurero de hechos históricos. Otro es que Doug Liman, su director, es un especialista en esta clase de películas como lo demostró en la saga de Bourne que inauguró con Identidad secreta.

Y está el trabajo de César Charlone. El director de fotografía uruguayo es una parte importante del encanto de la película con su cámara en mano y sus colores vintage que le dan el toque justo de documento y acción que necesita una película como esta. Nominado al Oscar por Ciudad de Dios y con películas elogiadas como Los dos papas, el codirector de El baño del papa, es uno de los grandes directores de fotografía de la actualidad.

Lo que sigue es un relato en primera persona de cómo es trabajar en una película así de grande como Barry Seal y qué tal es Tom Cruise como persona y piloteando un avión (una de las respuesta es “un capo”).

En primer persona.

Mi agente de Los Angeles, Paul Cook, sabe que me interesan los proyectos con contenido histórico y sociopolítico y que lo solamente comercial no me llega tanto.

Un verano, estaba de vacaciones en La Paloma en familia, y Paul me llama para pedirme que haga un Skype con Doug (Liman, el director) aunque me avisa que tiene 16 candidatos para el puesto. Vi sus películas y me interesaron: es el creador de la saga de Bourne y muy capo en la cosa de acción. Y ahí charlé con él.

Después de la entrevista me quedé pensando que lo habia engañado porque no soy un director de películas de acción y eso era lo que él precisaba. Quise aclararlo, así que pedí otro Skype con Doug y le expliqué eso. El tipo me dijo “pero vos hiciste Ciudad de Dios”. Le expliqué que con Fernando (Meirelles, el director) mostramos la acción de una forma sugerida, fuera de campo, incluso. Y me dice que justo lo que precisaba para la película era algo más psicológico. Así que salió bien y me quedé tranquilo porque fui honesto.

Trabajar en una producción así de grande es el sueño del pibe. Es maravilloso porque como le están pagando un toco de guita a Tom Cruise, es normal que paguen un toco de guita por la cámara que vos pidas o por el equipo que vos precises. Y el presupuesto, incluso, te banca estar dos meses antes invesigando y volando en avioncitos. La diferencia que hay entre filmar en nuestro cine del tercer mundo y en una de estas película Hollywood es cero...varios ceros al final de presupuesto. Los recursos dan tiempo, respaldo y tambén más responsabilidad porque hay más intereses en juego. Y te da comodidad.

César Charlone
César Charlone con el director Doug Liman

Trabajar con Cruise es un placer: es un ídolo total. Una vez, Doug estaba muy ocupado y me pidió que rodara una escena muy chiquita. Era el comisario (Jesse Plemons) recibiendo una llamada de Cruise, a quien ya lo teníamos filmado. La producción se puso a preparar un pequeño escenario pero se demoraba y así se hicieron las 11 de la noche. Cruise se había quedado para dar el pie al actor, y como estábanmos desde las siete, le digo “vo, andate tranquilo porque le pongo lo que ya grabé tuyo y que él lo haga así”. Cruise, me mira y me dice “¿vos estás loco? A este tipo no lo voy a dejar solo. Me quedo”. Se quedó hasta la una de la mañana, feliz de la vida por una escena que no valía la pena. Pero fue un acto de humildad, de entrega. Y es un tipo que siempre te da para adelante.

Otra de Cruise. Estábamos filmando en una ciudad chiquita cerca de Atlanta y todo el pueblo estaba desesperado por sacarse una foto con él pero en días de rodaje eso no se puede. ¿Qué hace Cruise? Arregla con la producción que el día de descanso del equipo, va a ir a la ciudad a dedicarle cuatro horas para que todo el que quiera se saque una selfie con él. Y ahí fue, se instaló, y lo hizo.

Está, además, comprometido con lo que hace. Hizo, por ejemplo, énfasis en pilotear todos los aviones de la película, incluso el Hércules. Es piloto y le encanta. Se entrenó, le pedía al especialista que le explicara e iba y lo hacía. Le gusta hacer las escenas de peligro. En algunos de esos vuelos éramos solos yo y él. Y de repente hacía unas entrerradas con el avión que se me caía la cámara de la mano y se mataba de risa. Le encantaba tirarse en pozos de aire para asustarme.

Y, encima, tiene una cultura cinematográfica brutal: hacés un plano y te dice al de qué película se parece. Lee mucho de cine.

Inevitablemente le hablé de Uruguay. ¿A quién no le hablo de Uruguay? Creo que me dijo que una vez lo habían invitado a ir. Cada dos por tres me embromaba con preguntas sobre Uruguay. Por ejemplo sobre la carne uruguaya y me decía “the uruguayan”. Un divino

Dos Preguntas

Desear un Oscar y el futuro del cine

—¿Esperaba ser nomnado al Oscar por Los dos papas?
—Siempre que hacer una película, la nominación al Oscar es una consagración, porque es el reconocimiento de tus compañeros fotógrafos. Así que sí lo deseás. Yo sabía que 1917 o Guasón eran fotografías y maravillosas y lo que yo hice en Los dos papas, era más al servicio de los actores. No busqué la “excelencia” fotgráfica: hice una fotografía para que se vieran los detallitos de esos dos monstruos.que son Jonathan Pryce y Anthony Hopkins..
—¿Cómo sigue el cine después de la pandemia?
​—
De esta pandemia salimos todos muy cambiados. Incluso la industria.. Nos va a cambiar las costumbres. Vamos a ser mucho más cuidadosos con el saludo físico, por ejemplo, como ahora son los orientales. Y el consumo de las artes también va a cambiar..Por ejemplo, ahí tenemos al  Sodre transmitiendo ballet por streaming. El cine como lugar de convivencia va a seguir aunque tengamos que entrar con máscaras o separar las butacas. Pero va a cambiar.Por ejemplo, estoy en un proyecto con un director de teatro para una obra virtual. Y la industria cinematográfica ya está haciendo protocolos para volver a filmar. Eso no puede parar.

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