Leo Dicaprio

El largo camino hasta llegar a tener un Oscar

Con su papel de Revenant: El renacido, el actor podría conseguir el premio que le es esquivo.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
DiCaprio nació en Hollywood, California, en el año 1974. Foto: Difusión.

Uno —en el caso que uno sea Leonardo DiCaprio y no un simple mortal como todo el resto de la humanidad— debe saber que es el momento de que le den un Oscar cuando aparece un videojuego que te muestra desesperado corriendo atrás de una estatuilla. Se puede jugar en redcarpetrampage.com y está bravo ganar pero aunque simple, es variado, entretenido y tirando a adictivo. Y el protagonista es, precisamente, Leonardo DiCaprio.

Todo indica que la broma tendrá fecha de vencimiento cercana: el domingo 28, DiCaprio debería hacerse con el premio como mejor actor principal por su exigente papel en Revenant: El renacido. Es su sexto intento en una ambición que empezó en 1994, cuando tenía 20 años, por su papel secundario en ¿A quién ama Gilbert Grape? (perdió con Tommy Lee Jones en El fugitivo), y siguió por su Howard Hughes de El aviador (2005) de Martin Scorsese (ganó Jamie Foxx por Ray), Diamantes de sangre en 2007 (le ganó Forest Whitaker por El último rey de Escocia) y El lobo de Wall Street (en 2014 cuando se lo ganó Matthew McConaughey por Dallas Buyers Club: El club de los desahuciados). No todos fueron grandes papeles de DiCaprio, pero tampoco lo eran los de algunos de los que le ganaron.

Aunque no es una garantía de que eso vaya a conmover a los miembros de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood, los que deciden los Oscar, DiCaprio ha hecho todo el camino hacia ese premio. Ganó el Globo de oro, el Bafta, o sea el de la Academia de Cine británica; el del sindicato de actores y el de casi todas las asociaciones de críticos. Si no lo quieren ver es porque no quieren.

Y aunque tiene rivales destacados en su categoría (ver recuadro), no están ni cerca de la exigencia física para un actor como lo que DiCaprio hace en Revenant: El renacido. Dirigido por el mexicano Alejandro González Iñarritu, interpreta a Hugh Glass, un trampero de comienzos del siglo XIX que es abandonado por su expedición cuando lo dan por muerto en el ataque de un oso. El hombre se recupera y sale en un viaje a través de un frío polar para vengarse de los que lo dejaron atrás. A partir de ahí hace de todo (comer vísceras, dormir dentro de un caballo) en un tour de force actoral para el que el único efecto especial disponible es del ataque del oso. El resto hubo que sufrirlo.

"He estado en un montón de proyectos ambiciosos —Titanic fue ciertamente uno de ellos— pero esto me pareció absolutamente bizarro y una especie de aventura loca", le dijo al diario británico The Guardian. "(González Iñarritu) quería ir al corazón de las tinieblas y no solo filmar naturaleza sino realmente meterse en una experiencia completamente transformadora".

A juzgar por el resultado, valió la pena. No solo DiCaprio está formidable, sino que la película es una experiencia cinematográfica impresionante que merece cada uno de los premios (son 10) para los que está nominada. Y eso incluye, esta vez sí, a DiCaprio.

Nacido para triunfar.

Nació en el lugar indicado, Hollywood, California, en noviembre de 1974. Empezó a trabajar de niño en comerciales, en telenovelas y en series (su primer compañero de reparto fue la perra Lassie) hasta llegar a su debut en el cine en Critters 3 en 1991, la primera vez que se lo vio en Uruguay. Demostró un talento innato en Mi vida como hijo y ¿A quién ama Gilbert Grape? en la que interpretaba a un muchacho con discapacidad que es el preferido de su hermano, interpretado por Johnny Depp.

Desde entonces DiCaprio fue construyendo una carrera sólida que mezcló éxito y prestigio, la combinación perfecta para una estrella de cine.

Y encima trabajó con los grandes directores de Hollywood. Estuvo en Romeo y Julieta de William Shakespeare y El gran Gatsby de Baz Luhrmann, La playa de Dan-ny Boyle, Celebrity de Woody Allen, Atrápame si puedes de Steven Spielberg, Red de mentiras de Ridley Scott, Solo un sueño de Sam Mendes, El origen de Christopher Nolan, J. Edgar de Clint Eastwood y Django sin cadenas de Quentin Tarantino. A eso hay que sumar su papel en Titanic de James Cameron y su transformación en actor fetiche de Martin Scorsese en Pandillas de Nueva York, El aviador, Los infiltrados, La isla siniestra y El lobo de Wall Street. Pocos actores tienen un prontuario así de importante. Ha trabajado, porque no todo es oro, en asuntos menos dignificantes pero no ha abusado.

Aunque su carisma de estrella (que explota en sus sonados romances y una presencia farandulera) podría llegar a opacar su apreciación como actor, DiCaprio es un intérprete con un rango no tan amplio pero sí interesante. Es capaz de transformarse pero básicamente, como tantos grandes, trabaja a base de presencia. Revenant: El renacido es su papel más exigente.

"Pienso que aprendí un montón sobre ser actor en esta película", le dijo DiCaprio a la revista Variety. "Tiene mucho que ver con la confianza. Confiar en con quienes estás trabajando, volcándote a un proceso único y confiando en la gente, en alguien tan comprometido como Alejandro (González Iñarritu), uno puede concentrarse en vivir el momento y apoyarte en tus instintos y dejarte llevar en la travesía".

DiCaprio no está solo en eso de ser un actor ninguneado por los Oscar. De las estrellas actuales no se hicieron con uno ni Johnny Depp (tres nominaciones), Tom Cruise (tres), Joaquin Phoenix (tres), Edward Norton (tres), Glenn Close (seis), Amy Adams (cinco) y Brad Pitt (tres). Se supone que este año, DiCaprio abandona ese selecto club al que nadie quiere pertenecer.

LOS RIVALES DE LEONARDO DICAPRIO - LOS OTROS NOMINADOS A MEJOR ACTOR PRINCIPAL

Bryan Cranston.

Para muchos siempre será Walter White, pero todo indica que Trumbo —la película en la que interpreta a Dalton Trumbo, uno de los guionistas de Hollywood perseguido por comunista— es otra consagración. Chances de ganar: pocas pero derrochará simpatía en la ceremonia.

Matt Damon.

Ya tiene un Oscar (como guionista de En busca del destino) y esta es su tercera nominación como mejor actor pero todo indica que su astronauta perdido en Marte y con más recursos que McGyver, no le va a alcanzar esta vez. Chances de ganar: escasísimas, por lo que se ve.

MiChael Fassbender.

No está nada mal como Steve Jobs en, precisamente, Steve Jobs y todo lo que en DiCaprio es explosión acá es sutileza y tonos bajos. Chances de ganar: volverá a tener papeles como este pero ahora le toca a Leo.

Eddie Redamayne.

Ya ganó el año pasado por un papel (Stephen Hawkins en La teoría del todo) igual de exigente y que lo obligaba a una seria transformación corporal. En La chica danesa interpreta al primer hombre en someterse a una operación de cambio de sexo. Chances de ganar: altas.

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